miércoles, 14 de octubre de 2020

YA LO DICE EL REFRÁN...



A lo largo de la historia nos han acompañado, sabios e inalterables, los refranes. Paremias de origen popular que quieren darnos un consejo o una lección de moralidad. Ocasionalmente podemos encontrarlos en verso, de rima asonante o consonante, pero también existen infinidad de refranes cuyos versos no riman. Existen casi cien mil refranes en la lengua castellana, pequeñas moralejas que comúnmente insertamos en nuestras conversaciones cotidianas o en nuestros escritos literarios.
Este ejercicio que nos ocupa ahora consiste en plantear un refrán para todos los miembros del club de lectura y escribir un texto, no solo donde se vea reflejado, sino que debe estar insertado textualmente. Arrancamos el motor de la imaginación y nos ponemos manos a la obra, ya os adelantamos que nuestra creatividad es incombustible. Solo deseamos que disfrutéis con la lectura.
El refrán propuesto para dar el pistoletazo de salida a esta actividad es: 
QUE LOS ÁRBOLES NO TE IMPIDAN VER EL BOSQUE.
Comenzamos...

Dori Calderón Ramos
TRAJE A MEDIDA
Mi madre me lo inculcó desde muy pequeña, "No te fíes de las apariencias" me decía, "Que los árboles no te impidan ver el bosque".
Lo recuerdo cada vez que la mirada de alguien no me dice lo mismo que sus gestos o su voz, y eso me sucede con Gabriela.
Cada día, Gabriela se coloca un vestido de soberbia, se calza sus tacones de dureza, se cubre con una capa de orgullo y se perfuma con unas gotas de arrogancia, y así sale a la calle, como la mujer fuerte que no es.
Dentro de esa coraza viaja un corazón sensible pero herido, tal vez, algún día alguien logré pasar los primeros árboles y descubrir el bello bosque.

Gema Frías Luque
LA DESGRACIA DE JULIÁN
La conoció desde muy pequeña. La familia de Eva no tenía muy buena fama en el vecindario, su padre ludópata, su hermano tonteaba con las drogas..., su madre no paraba de limpiar casas para salir de la profunda depresión que estaba sufriendo su familia y Eva se aferraba a sus estudios en busca de un futuro mejor para ella y su familia.
Julián, un hombre apuesto y con grandes expectativas en la vida se sentía muy atraído por Eva, no dejaba de pensar en ella, pero su familia se oponía rotundamente a tener nada que ver con esa familia.
Pasaron los años y las vidas de estos dos jóvenes corrieron suertes distintas, Julián no encontró el sentido de su vida, se aferró al juego y al alcohol, desdichado por sus malas decisiones.
Eva en cambio, supo demostrarle a todo el mundo su capacidad y constancia en el estudio y supo abrirse paso en la vida, aún a pesar de lo que murmuraban las vecinas cotillas.
Tras acabar sus estudios de derecho, uno de los bufetes más importantes de la ciudad se hizo eco de los resultados obtenidos en la universidad y la fichó para formar parte del equipo.
Cuando Julián se enteró de la noticia no hizo otra cosa que torturarse aún más por haber hecho caso de su familia y de las vecinas lengüetonas del barrio.
Julián supo ver los árboles, pero éstos le impidieron ver el bosque.
Las habladurías de la gente impidieron a Julián ver que Ana era una buena mujer y por escuchar a la gente había perdido el gran amor de su vida.

Rafa Núñez Rodríguez
ANHELOS
Caían como gotas de cera sobre pieles temblorosas, pequeñas estrellas que perdían su tamaño al ser visibles.

A ella le recordaban a los  deseos de las personas,
que volvían para hacerse realidad,
casi todos caían y se chafaban contra el suelo,
como el día a día de sus dueños.
Ahora ella ya sabía el verdadero secreto, 
cada trocito de esas luces caídas,
eran las sonrisas que estaban por llegar,
bocanadas de ilusiones sin nombre ni momento.
Eso me decía ella, mientras yo miraba la vida en el reflejo de sus ojos.
Que los árboles no te impidan ver el bosque,
apostillaba después,
mientras me atravesaba el alma con su sonrisa,
y yo la vestía con mi deseo.
Mis ojos la reflejaban,
cubierta de puntitos brillantes,
nunca llegué a entender, cual de las dos opciones sería ella.
Árbol o bosque,
Aunque seguramente,
lo fuese todo.

Cande Molina Mostazo
NO DEJES DE CONTEMPLAR TU BOSQUE
De pronto la vida te pone tu orden patas arriba, en unos minutos entra en tu casa el desconcierto y la preocupación, sin llamar al timbre, se coge la libertad de entrar y de abrir la puerta de par en par, sin darle permiso. Te muestra el miedo y la incertidumbre, te invade de tristezas y de sobresaltos, y justo ahí tienes que coger aire e impulso y llenarte de fuerza para que todos esos miedos que te vas a ir encontrando, así sin previo aviso, no te paralicen y no controlen tu energía. Ten a mano tu lanza y tu escudo para protegerte de esos temores malvados que se instalan en tu casa en la mejor habitación y a cuerpo de rey. La mejor solución para invitarlos a salir de tu hogar es no dejar de mirar el bosque, aunque la maleza sea muy frondosa y la niebla muy densa. Debes seguir contemplando el bosque y disfrutar de sus paisajes que te traerán nuevas bocanadas de aire puro. Que los árboles no te impidan ver el bosque y embriágate de risas, de juegos, de vuelos de mariposas, de melodías a la luz de la luna. Regálale a tu alma momentos mágicos de tu bosque encantado.

Mª Jesús Campos Escalona

LECCIÓN DE VIDA

Siendo yo un niño, teníamos una gran hectárea de hortalizas y verduras. Esa recolecta la vendíamos a los clientes, e incluso la llevábamos con nuestro propio vehículo, a sus domicilios. 

Un día en el colegio, todos mis amigos me influenciaron para que tuviera una pelea con Tom. Era un chico de lo más raro, siempre ausente en clase, desgreñado, tímido y de lo más solitario. Ese día le aticé de lo lindo y me sentí muy importante cuando todos los chicos vinieron a felicitarme dándome palmaditas en la espalda. 
Pero pronto se acabó mi dicha, mi padre me dijo que teníamos que hacer una repartida en la casa de Tom. Me cambió el color de la cara. 
-¡Bájate del coche, vamos! ¿A qué esperas, hijo? 
-Pero padre… -protesté. 
De mala gana, cogí la caja y golpeé la puerta de la entrada. 
Oí “¡pasa!”, en tono ronco y entré. 
Abrí la puerta y me encontré a Tom en una única habitación que hacía las veces de todo, cocina, dormitorio, salón.... Su ojo estaba muy morado. Fijé mejor la mirada y me sorprendí al ver dos gemelos pequeños, uno en brazos, el otro dormido y a tres pequeños que oscilaban entre los dos años y los cinco. 
Verlo así, rodeado de pequeñas criaturas que lloraban, en su pequeño mundo lleno de precariedad y sin apenas tener donde calentarse, me hizo comprender muchas cosas. 
Entré, puse las verduras en la mesa y, mirándolo, le dije: 
-Espero que puedas perdonarme -y salí corriendo. 
La vuelta a casa fue larga y muy silenciosa. Sentía una pesada carga en mi interior. 
Al bajarme del coche mi padre me buscó con la mirada y me dijo: 
-No vuelvas a dejar que algunos árboles te impidan ver el bosque, recuérdalo hijo. 
Aquella noche lloré recordando esas palabras.



M Carmen Jiménez Aragón
LA VIDA SIEMPRE SIGUE
Después de años visitando al psicoanalista, parecía que aquellas sesiones la estaban haciendo ver la vida con otro color. El desgraciado de su vecino, del que siempre había estado enamorada, había abusado de ella para celebrar que llevaban dos semanas siendo novios. Desde entonces Celia no había podido tener una relación con nadie más. Sentía fobia incluso a hablar a solas con algún chico, y aunque se sentía más segura en casa, con sus cosas, o en el bullicioso instituto donde sus amigas nunca la dejaban sola, sabía que no podía vivir eternamente amedrentada por aquel recuerdo y obsesionada por controlarlo todo. Era consciente de que se estaba perdiendo muchas cosas bonitas de la vida a su edad por culpa de ese sinvergüenza, que gracias a la justicia estaba pagando su delito. El chip le cambió el día que su médico le dijo algo que no olvidaría en su vida, algo que la ayudaría a avanzar y a pasar página. A vivir. “Que los árboles no te impidan ver el bosque”, y no lo entendió, hasta ahora.

Laura Pérez Alférez

MISÓGINO

Observé el cuerpo durante horas, disfrutando el momento. Tenía que cortarle las manos, en sus uñas había restos de mi piel.

El aire cargado de la habitación se agarraba a mi garganta, casi podía saborear aquel olor a sangre y vísceras.

La arrastré hasta la bañera, era corpulenta y pesaba bastante.

El banquito del tocador serviría como tabla de cocina improvisada, un corte limpio en las muñecas y un movimiento decidido fue suficiente, los tendones y ligamentos de un blanquecino pegajoso y sanguinolento, fueron cómodos de cortar, la mano se separó con facilidad.  Puse el cuerpo dentro de una maleta en posición fetal y la cerré, así sería fácil de trasladar, pero ahora estaba muy cansado, no podía más. Pronto amanecería.

Dormí inquieto, con fiebre, aquel domingo desperté muy tarde. Después de preparar una masa con cemento para introducir las manos, salí a dar un paseo. Esperaría a la madrugada siguiente para deshacerme del cuerpo.

Por suerte aquella noche llovía, conduje hacia el monte, dejando atrás el río que bordeaba el pueblo. No podía dejar ningún cabo suelto, los árboles no me impedirían ver el bosque.

El camino estaba resbaladizo, arrastré la maleta por el barro hasta llegar a un espacio de tierra blanda, oculto entre los pinos y me puse a cavar. Supuse que la mujer estaría tiesa después de tantas horas. Así era, el cuerpo no salía, estaba encajada y rígida dentro de la maleta, me tocó volcarla y golpearla con las escasas fuerzas que me quedaban. Cuando lo conseguí, la tiré a la fosa. Sus ojos parecían mirarme preguntándome por sus manos.

La cubrí de tierra a toda prisa y me fui de allí.

Las manos estaban dentro del cemento, duro como una piedra, las arrojaría a la vuelta al río, y allí se quedarían, en el fondo, para siempre jamás.

Cada noche rostros aterrorizados de desconocidas vienen a visitarme en sueños, y unas manos descarnadas   flotan en el río nadando hacia la orilla.


sábado, 3 de octubre de 2020

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...


En nuestro club de lectura estamos siempre ideando nuevas maneras de escribir, de proyectar al exterior la imaginación que bulle dentro. Un buen método es escribir sobre una obra ya conocida, pero dándole un toque personal. Simplemente plasmar una impresión, inventar un nuevo capítulo, mostrar el argumento desde el punto de vista de otro protagonista... Cualquier referencia vale y, en esta ocasión, la obra elegida es El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Rendimos homenaje a esta gran obra de la literatura universal aportando nuestro pequeño granito de arena. 


Rafa Núñez Rodríguez
REALIDAD

Dobló las rodillas como quien dobla su vida cansado de caminar. 
El agua estaba en calma, casi dormida, y miró su reflejo en ella. 
Tenía la piel tallada por el sol y una asilvestrada barba disimulaba su enjuto rostro. Sus ojos tristes se perdían en las profundidades del arroyo, buscando gigantes, enemigos o ladrones a los que capturar,. 
Se acariciaba los brazos esperando encontrar aquellas cicatrices de batalla, las que nunca tuvo. 
Un yelmo oxidado que le hacía daño en la cabeza y una lanza astillada de morder sueños, ahí quedaba todo su espíritu caballeresco. 
Cerró los ojos y, por momentos, dejó de ser el caballero de la triste figura. 


Cande Molina Mostazo 
HOMENAJE AL QUIJOTE
Y, a lo lejos, los vio y en vez de esconderse, el valiente caballero dio un toque con su espuela desgastada a su caballo para que galopara más rápido, esa batalla llegaría a los oídos de su amada y con esa hazaña quedaría eternamente enamorada de él. Con esos pensamientos, el caballero alzó su lanza y comenzó a luchar contra los enemigos. En el primer asalto cayó al suelo y quedó todo magullado, dolorido, desgarrado y con su lanza hecha pedazos. Desolado miró al cielo y púsose en paz con Dios. Caballero de la triste figura, su frágil cuerpo y su mente enloquecida, llena de fantasías por las novelas de caballerías, se empeña en defender sus ideales de justicia y defender a los desvalidos. 

"Señor, que no son gigantes", le grita su escudero, compañero de caminos, "que son molinos". "Amigo, sí son gigantes", decía con quejidos y respiración entrecortada el caballero abatido, "pero el sabio los ha convertido en molinos para quitarme la gloria de la victoria". 

Y que razón tenía el caballero de la mala figura, la vida está llena de gigantes que nos imaginamos y que no nos dejan realizar nuestros sueños.

María Jesús Campos Escalona
VIL ATREVIMIENTO 
Vamos mi buen amigo Sancho, 
acompañadme en esta ardua batalla, 
que he de salvar a mi bella Dulcinea, 
de una jauría de necios,
que blasfeman viles palabras.

Andaremos por angostos caminos,
senderos incógnitos hallaremos,
frío y calor en los huesos,
y para dormir, el rescoldo
de una hoguera.

¡Vamos Sancho, no detengas el paso!,
que el buen Rocinante cabalga
como corcel que lleva el viento
y yo, con mi lanza que bien reluce
detendré, a esos bellacos
que quieren robar a este caballero su mejor
divino tesoro.

Que se atengan a las consecuencias,
pues jamás permitiré
que el honor de mi dama sea mancillado...
por viles e incautos desalmados
que osan a tal atrevimiento.

¡Venga Sancho!
¡Que ya los diviso!
que son pocos y necios,
y vosotros, sí vosotros..
¡¡no huyáis cobardes
que aquí llega la orden de caballería del hidalgo
señor
Don Quijote de la Mancha!!


Mª Carmen Jiménez Aragón
PREJUICIOS

Si usted, buen amigo, no es loquero, alquimista, ni entiende del buen yantar, no podrá explicarme por qué la gente critica tanto mi amor a la comida. ¿Tan malo es que disfrute, de manera extraordinaria, de un suculento cochinillo a la brasa, y no guarde para el hambre de mañana, como para que todos me vean como si llevaran lentes de aumento? ¿Es eso motivo para que me imaginen holgazán y sedentario, y por ello obeso? Esta sociedad ha obviado la relación entre comida y robustez, aun sabiendo que mi desgaste físico es idéntico o superior al suyo, por ejemplo. Ensillo mi montura a diario, camino innumerables horas, me mantengo activo en todo momento, pero nada de eso ve la gente, don Alonso Quijano, únicamente mis ganas de comer unidas a mis pobres alpargatas de esparto. 


Dori Calderón Ramos
UN LUGAR OLVIDADO

Mis llanuras serenas e inmensas se llenaron de gigantes coléricos, que luchaban contra la nada y retornaban a ser molinos de viento. 
Ese mismo viento que mueve el polvo de los caminos y borra las huellas de un asno y un rocín, que pisan despacio pero sin pausa. 
Soñé con batallas de estruendos, dónde balidos desesperados gemían ante el desconcierto, unos presos liberados huían con tonos burlescos y una soñada dama espera a su caballero, mientras éste, rompe odres de vino criados con esmero. 

Desconozco el culpable de mi odisea, quizás fuese Don Miguel, quizás un tal Don Alonso, pero mi nombre quedó olvidado, y en un lugar de La Mancha no se acuerdan de mis legados.

Gema Frías Luque
¿HASTA CUÁNDO?
(Incluido en la selección de mejores microrrelatos del Diario Sur del día 29/08/20).
Pobre alma la suya, con los años que gasta ya, y su inocencia aun no le deja ver que no es amor lo que recibe de la dama, sino burlas e ironías. O tal vez sea culpa de su propia locura que altera su realidad y se la presenta amable y cariñosa. Y yo en medio, como siempre, sin querer herir su honor ni causarle más sufrimiento. Pero esto tiene que terminar, ya no tenemos edad para estar asaltando caminos, conquistando doncellas o derribando gigantes. ¿A ver quién es el listo que le hace entrar en razón? Porque, lo que es don Miguel, no hace más que darle alas a sus aventuras caballerescas. Claro, como está confinado por obligación, de algún modo ha de evadirse de su mísera realidad.

Laura Pérez Alférez
DAVID CONTRA GOLIAT

Cual caballero andante batiéndose en desigual duelo se lanzaría contra los gigantes a sabiendas que, posiblemente, acabaría maltrecho y apaleado... o no. 
Se ajustó su débil armadura y lanza en ristre se enfrentó al coloso. 
Sancho se quedaría perplejo viendo a aquel caballero de triste figura, desafiando con valentía, al monstruo de grandes aspas que intentaba aplastar al enjuto hidalgo. 
Pero, inexplicablemente, no pudieron con él. 
Aquel día, Don Quijote, le dio un giro a la historia. 
¡Venció! 

El banco aceptó renegociar su hipoteca. 


Rafa Núñez Rodríguez
PUNTOS DE VISTA (Incluido en la selección de mejores microrrelatos del Diario Sur del día 29/08/20).

Mis ojos ven en la tormenta, la lluvia y el frío, el viento helado y los rayos amenazadores. 
Sin embargo, mi señor escucha música de lanzas entrechocándose y sudor de batallas por llegar. 
Y yo callo y aprendo, él ve una melena que acaricia el corazón, un rostro que refleja un cielo lleno de atardeceres y un diamante incrustado junto a su boca. 
Todo su cuerpo se envuelve en música. Música que a mí me suena a graznidos, diamantes que me parecen verrugas. 

Pero yo nunca podré ver cómo un caballero. 

martes, 29 de septiembre de 2020

XII MICRORRELATOS AL AZAR




Nuestro reto literario de hoy nos ha llevado a elaborar historias, con un máximo de 150 palabras, en las que incluyamos los siguientes términos propuestos por cada compañero participante y elegidos al azar: IMPERTÉRRITO, DISTOPÍA, LÚNULA, FAVORITO, CORAZÓN, MENSAJE y SUPERFLUO. Diccionario en mano y con mucho entusiasmo, le hemos echado valor y aquí tenéis el resultado de este nuevo ejercicio. Originalidad, imaginación y variedad son los ingredientes de nuestros textos. La energía, nos la da el deseo de aprender y superarnos. La recompensa a nuestra pasión por las letras, saber que llenamos vuestro tiempo. Esperamos que los disfrutéis.

Laura Pérez Alférez
DISTOPÍA
Tú, mi recuerdo favorito, te has convertido en un cuento de ciencia ficción, hace semanas que no llegan mensaje desde la central.
No hay señal de vida humana en este mundo gris e inhóspito, distopía de cielos amarillos y verde cetrino en los que nunca sale el sol.
Me encuentro perdido en otra dimensión a años luz de mi hogar, aquí el tiempo es superfluo, no hay meses, ni años, ni horas. Todas las señales están en un idioma que no entiendo, este maldito itinerario me lleva lejos de ti.
Se acelera mi impertérrito corazón, tu recuerdo se me vuelve borroso, algún lunar en tu piel, lúnulas blancas en tus manos; esta oscuridad no durará para siempre.
La distancia me devolverá en círculo hacia ti.

Cande Mostazso Molina
PARA GUSTOS LOS COLORES.
Pablo hoy expone su trabajo: "La Tierra será una distopía", un mensaje directo a la sociedad.
El profesor ha decidido que los alumnos darán la nota a sus compañeros, el corazón de Pablo deja de acelerarse, su grupo de amigos favoritos le aprobaran.
Al escuchar la nota que recibe de sus compañeros, Pablo se queda impertérrito e inmóvil, su mirada se ha centrado en las lúnulas de sus uñas, su vergüenza le impide subir la mirada.
El profesor pregunta: 
-¿Cuál es el motivo del suspenso? 
El delegado de clase contesta: 
-Las diapositivas no nos gustan.
El profesor se levanta y dice: 
-A veces nuestro egocentrismo nos engaña y nos hace suponer que tenemos un entendimiento excesivo y superfluo, quizás lo que tenemos es una gran ración de fatuidad. Os recomiendo que repaséis esa nota, que no te guste algo no quiere decir que este mal realizado.

Mª Carmen Jiménez Aragón
VOCES
Su corazón volvía a latir acelerado y una mezcla de estupor y resignación atravesó su mente. Esperaba, aterrada, volver a escuchar aquella voz dictadora que la manejaba como a un títere y quiso ensordecer sus oídos distrayendo a sus ojos con las nacaradas y mortecinas lúnulas. Pero cuando las vio volverse violáceas supo que el mensaje era inminente. Todo a su alrededor se hizo superfluo y aquella distopía la engulló de nuevo transformando su semblante en impertérrito retrato.
- El hacha de cocina es mi favorita, - escuchó. Y cogiéndola, salió a la calle.

Gema Frías Luque
SU HOGAR
Se sintió impertérrito, como hojarasca seca y amontonada, frágil al roce del viento. Allí postrado en su rincón favorito observando de manera superflua la lúnula de su dedo meñique. Su mente aún recuerda imágenes que hacen que se le acelere el corazón de manera siniestra, los recuerdos de aquel accidente le dejan sin respiración.
El mensaje escrito en aquella lápida le perturbaba, quería estar bajo tierra, junto con todas aquellas personas del cementerio y sentir su cuerpo en un ataúd, estar vivo era formar parte una distopía delirante.

Dori Calderón Ramos
SOY COMO SOY
Esta situación se ha convertido en una distopía, tu semblante impertérrito no ayuda a mejorar la situación.
Me ignoras mientras te hablo mirándote tus lúnulas, pero el mensaje de tus ojos me dice que tu corazón está dolido y que me amas.
Ya te advertí que no serías el único, aunque sí mi favorito, y pensaste que me cambiarías, pero eso jamás pasará.
Soy como soy, y lo que pasa cuando salgo sola es superfluo, sin importancia, y cada vez que vuele fuera del nido, volveré.


Rafa Núñez Rodríguez
FE
Impertérrito, jugueteando con los corazones grisáceos, esos que lamían una tierra llena de lombrices. Aquel mensaje no llegó a ser entendido, todo seguía putrefacto, todo por lo que respiraban era tan superfluo.
Se mordisqueó las uñas infectadas, hasta llegar a las lúnulas.
Saboreó su sangre, mientras pensaba en  el plan favorito de su padre, el reflejo de una distopía y él, mesías de un nuevo amanecer.
Una era de lamentos y angustias que lo envolvería todo en muerte y redención.
Comenzó a caminar hacia la noche, y una palabra quedó marcada en el suelo... Amén.


María Jesús Campos Escalona 
RULETA RUSA
El mensaje de aquella botella me había dejado impertérrita. No era la primera vez que sucedía. La lúnula de mis uñas se intensificaba al apretar la botella junto a mi corazón. ¡Menuda distopía....! ¿Quién podría creer algo así?
Las palabras superfluas rondaban mi mente una y otra vez. Era imposible de creer y sin embargo, ejercía sobre mí un extraño poder.
Puse con mucho cuidado la botella junto a las demás. Me serví una copa de mi vino favorito y me senté con la mirada fija en todas esas botellas. Hacía muchos años que fue encarcelado, ella fue una de los abogados que participó en ese juicio.
Y ahora esas palabras no paraban de golpear sus sienes. ¿Acaso cometieron un error?

viernes, 25 de septiembre de 2020

HOMENAJE AL OTOÑO.


La llegada del otoño trae consigo nuevas historias, nuevas palabras, nuevos colores..., y en esta ocasión, nuevos participantes dispuestos a compartir sus creaciones y su modo de expresarse. Los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela damos la bienvenida a Montse Martínez Serrano, y le adelantamos que estaremos encantados de poder disfrutar de sus escritos. Este artículo hemos querido dedicarlo a esa estación del año que nos provoca tantas emociones encontradas, que nos regala esa paleta de colores tan nostálgicos, pero que a la vez nos invita a disfrutar de las cosas cotidianas del la vida... Un chocolate caliente en compañía de una buena conversación, una película con manta y sofá en una tarde de frío, un paseo por el campo disfrutando de los aromas de la naturaleza,... Cada persona vive esta estación desde una perspectiva y le provoca emociones diversas. Lo cierto es que el otoño no deja a nadie indiferente, y así lo hemos plasmado, ya sea en microrrelato o poema, para dar un homenaje a estos días del año, en que los rayos de sol se agradecen y la pluma no se cansa de arrojar creatividad.

Esperamos que disfrutéis con la lectura.

Montse Martínez Serrano

EL TIEMPO PASADO

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis…, resuena aquella cancioncilla de mi infancia mientras barro las hojas secas de la terraza. Hace fresco y ya no se escuchan las cigarras. La corteza de la parra se desconcha a jirones y las moscas moribundas se aferran a mi piel como el veranillo de san Miguel al otoño. Pronto será tiempo de leña y chimenea. De días cortos y noches ambiguas. Quizá mañana no barra para escuchar el quiebro de las hojas amontonadas en el suelo al pisarlas. Me siento en el muro y miro al cielo. Los colores y las nubes del atardecer me estremecen, o quizá es la llegada del frío. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis…

Mª Carmen Jiménez Aragón
MAR NARANJA EN CALMA
Mar naranja en calma,
la brisa lo va meciendo
y tiritan desnudas las ramas
que lloran con desaliento
por esas hijas perdidas
que se las arrebata el tiempo.
Que bellas lucían ayer
mientras desafiaban al viento,
orgullosas de su entereza,
flexibles como sarmientos.
No sabían que, al ir y venir,
el viento las iba hiriendo
y yacerían junto a las piedras,
y polvo terminarían siendo.

Llora el castaño
lágrimas color tierra,
y se defiende con espinas
igual que la esparraguera.
Llora el granado
lágrimas color sangre,
y en mil pedazos ha quedado
su corazón de enjambre.
Y mientras el sol, cansado,
acaricia el frío manto,
de entre el mar anaranjado
suaves níscalos van brotando.
Es el tiempo de los locos,
cuna de melancolía
en que vida y muerte puedes ver
hablándose con cortesía.

Gema Frías Luque
CONSPIRACIÓN UNIVERSAL
Aquella mañana ya se notaban caer las primeras hojas del otoño, la cálida brisa ahuyentaba las duras temperaturas del verano.
Una pandilla de desalmados viajaba por el universo destruyendo el otoño de todos y cada uno de los planetas que se encontraban a su paso.
Unos seres despreciables, a mi juicio, odiaban incansablemente el paisaje de tonos rojizos, amarillos y dorados, los amaneceres cálidos… Bajo el lema “hundamos el universo otoñal”, lucharon contra los árboles hasta destruirlos a todos, viajaron por Marte, Saturno, Urano…, ya solo quedaba la Tierra…, y en el año 2020 arrasaba la Pandemia Covid19. Pensábamos que ya no podría pasar nada peor, pero una mañana el cielo amaneció rojo, los medios de comunicación nos alarmaron que no saliéramos de casa bajo ningún concepto…, nadie esperaba la terrible tragedia. Todos los árboles habían desaparecido de la faz de la Tierra… y con ello el otoño desaparecería para siempre...

Dori Calderón Ramos
PASEO OTOÑAL
Cada mañana, con los primeros rayos de sol, salgo a dar un largo paseo, es una costumbre que adquirí casi sin darme cuenta y que se ha convertido en algo imprescindible.

Nada más entrar en el pueblo, tomo el sendero que me lleva a la ribera del río, es una senda tranquila, hermosa y agradable, que se vuelve presuntuosa con la llegada del otoño.

Hoy es uno de esos días dorados y tenues, en los que los reflejos brillantes de los árboles que se deshacen de sus hojas te hacen entrecerrar los ojos y respirar hondo, y así de paso, sentir el olor a mastranto que crece jugando con el agua.

Los tonos rojizos de los granados llaman mi atención, y me muestran orgullosos su fruta coronada, que algún jilguero atrevido osa picotear levantando el vuelo al oír mis pasos.

Llego a la altura del puente que cruza el río, y un leve aire de levante abanica mi rostro, respiró hondo mientras contemplo  alguna vid que ya luce dorada tras habernos regalado su fruto.

A partir de allí, el camino se vuelve empinado y difícil y unas gotas de agua mojan mi piel anunciando un chapetón otoñal, así que retorno el camino a casa, mientras el olor a petricor me inunda el alma.

Rafa Núñez Rodríguez

TRISTES PARAGUAS

Todo gira, para que todo siga igual,
nubes que reflejan pequeños cielos de lastimosos paraguas,
uniformemente se mueven al ritmo de las prisas,
y sin embargo, a veces
alguien siente
los violines ahogando su pelo,
ojos marrones que viven la melancolía de los árboles somnolientos,
y baila,
moviendo las manos al son del crepúsculo.

Su figura se pierde engullida por las brumas de los castaños.
Sonriente, acariciando tradiciones y aromas,
su senda,
alfombra de sentimientos
de esos que sobreviven a las frías y extrañas estaciones.


Laura Pérez Alférez

Ml ESTACIÓN FAVORITA

Como cada año llegó discretamente, sin hacer ruido, compartiendo aún días de bochorno con el pasado verano.

Generosa estación, apareció regalándonos increíbles paletas de colores del mejor pintor. Amarillos, ocres, rojos, naranjas..., dibujando mágicas estampas otoñales en nuestro maravilloso entorno, bello a rabiar, donde las montañas y el río forman paisajes impresionantes.

Recuerdos de un pasado no muy lejano de uno de los paisajes más espectaculares, con sus viñas asomados vertiginosamente en pendientes laderas.

Una imagen que, probablemente en otoño, se vuelve más bella, si cabe. El color púrpura de las uvas se mezcla con el verde de los pámpanos, que se tornan en amarillo, primero, y posteriormente en tonos ocres y rojos antes de desprenderse. El resultado es una mezcla alucinante de colores a lo largo de cerros y lomas que escoltan nuestro valle, antaño poblado de olivos y almendros.

Quiero un otoño de colores intensos, de puestas de sol con cielos naranjas en atardeceres encendidos y el bálsamo refrescante del anochecer.

Esta es mi declaración de amor tardía al otoño, estación a la que me atreví a mirar con el corazón.

El transcurrir del tiempo y el sosiego de los años declina en emociones, en ocasos dorados después del verano, otrora mi estación favorita.


Cande Molina Mostazo
SECRETOS DE OTOÑO
Los paisajes se han teñido de ocre y las melancolías bailan con los rojizos  atardeceres, los últimos rayos de sol saludan al pasar mientras el cielo habla con las nubes.
Al caer la tarde sus pupilas se llenan de pasión, mientras ella ajena en su cocina. Él recuerda su primer amor, mientras saltan sobre las hojas caídas, mira sus labios rojos amaranto y cuando cierra los ojos para unir sus labios con los suyos, una voz: "la cena está lista" lo trae de vuelta.
Los suspiros vuelan como la brisa otoñal.
Los anhelos brillan como estrellas fugaces. En silencio y en secreto la vida sigue y pasa, y con el alba aparecen aromas de añoranzas de lo que pudo ser y no fue.

María Jesús Campos Escalona
OTOÑO
Sendero de luz tardía
hojas secas que lleva el viento.
Tonos de luz rojizos
llenan mis tardes plácidas,
¡cuánto amor desprendes en tus rayos de sol furtivos!

Puro es el aire que exhalas 
de tus entrañas sombrías,
me gusta el olor a petricor,
tonos caramelos y naranjas
me llenan de ti en cada atardecer.

Eres luz, vida, sombra y sol...
llenas mis ojos
con la amalgama perfecta.
Suave vereda de hojas escarchadas
que se van abriendo camino
al paso de mis pies.

jueves, 24 de septiembre de 2020

XI MICRORRELATOS AL AZAR



En esta ocasión, nuestro reto literario Microrrelatos al Azar, nos ha llevado a elaborar historias, con un máximo de 150 palabras, en las que incluyamos los siguientes términos propuestos por cada compañero participante y elegidos al azar: TINTA, BALANZA, PULPO, ELOGIOS, HISTRIÓNICO, MAESTRA y REZUMAR. Diccionario en mano y con mucho entusiasmo, le hemos echado valor y aquí tenéis el resultado de este nuevo ejercicio. Originalidad, imaginación y variedad son los ingredientes de nuestros textos. La energía, nos la da el deseo de aprender y superarnos. La recompensa a nuestra pasión por las letras, saber que llenamos vuestro tiempo. Esperamos que los disfrutéis.

Rafa Núñez Rodríguez
PARTE DE MÍ
La tinta me rezuma la piel, como pequeñas gotas que manan de mi corazón.
Esbozos que no aspiran a recibir elogios, ni a hacerme parecer algo histriónico. Un pulpo que no para de pintar mis sentimientos sobre la piel.
Líneas maestras que hablan por mí,  que hablan de mí. Y, ante la duda de las miradas, la balanza siempre vuelca hacia el lado del corazón.

Mª Jesús Campos Escalona
DÍAS DE COLEGIO
Aquella mañana llovía sin descanso y mi ropa rezumaba a tierra mojada, al calor de mi cuerpo y salpicones de barro propiciados por mi bici. ¡Hoy me hubiese encantado tener coche!
Aunque si ponía en una balanza mi economía,  creo que irremediablemente hubiese volcado hacia la bicicleta.
Sacudí mi ropa, ajusté mis horquillas y, con voz histriónica y sin esperar ningún elogio, entré en el aula y saludé  a mis alumnos:
-¡Buenos días mis pequeñuelos!
Todos contestaron con alegría. Me senté  y saqué  mi boli, ¡uffff, de nuevo sin tinta!
Me dirigí  a la clase y pregunté:
-Bueno, a ver Manuel, ¿has hecho los deberes? Dime, ¿qué  animal de compañía has escogido?
El niño  sonrió  con picardía.
-Maestra, he hecho mi redacción sobre el pulpo.

Laura Pérez Alférez
QUIMERAS
Desde la ventana del hotel observé el ir y venir apresurado de la gente.
Aquel distrito de la ciudad con sus grandes y concurridas avenidas se asemejaba a un gran pulpo de enormes tentáculos, obra maestra del intelecto humano.
Multitud de hormigas giraban enloquecidas en un frenesí demencial, donde todas parecían tener prisa por llegar a ninguna parte.
Cada día, un histriónico y viejo melodrama en el que cada actor representaba su obra maestra escrita con tinta borrosa, sopesando elogios y adulaciones en su propia balanza.
En aquella extraña habitación me sentí ajeno a todo.
Desperté y te vi, tú estabas allí. El mal sueño quedaba atrás. El día acababa de empezar.
Tu mirada transparente rezumaba claridad, estabas a mi lado, la pesadilla terminó.

Cande Molina Mostazo
PASIÓN POR LA RUBIA
No puedo dejar de mirarte, ese rubio platino me vuelve loco, quién me lo iba a decir a mí que me han gustado siempre  las morenas, hasta que un día nos presentaron y, aunque la balanza está casi equilibrada, tengo que reconocer que tiende a bajar un poco hacia ti, rubia de mis ojos, maestra de doble lúpulo. Todos los elogios del mundo serían pequeñeces  en un día de calor, cuando calmas mi  sed y  embriagas mi cuerpo. Es palpar tu rezumar y llenarme de placer, tanto que no me importa convertirme en un ser histriónico.  Fíjate que hasta he pensado tatuar  mi piel de tinta donde te recuerde siempre. Así, por las noches al acostarme, un poco subido de grados, me abrazaría como  un pulpo a ti. Mi querida rubia, siempre serás mi birra por excelencia.

Mª Carmen Jiménez Aragón
PATÁN
La balanza había oscilado en su contra. En su afán por acaparar la atención y todos los elogios de la concurrencia, perdió su norte, traspasó la línea maestra que ella le había marcado como el límite de su paciencia. Y se dio cuenta tarde. Su esposa lo miraba desde su asiento mientras le rezumaba la vergüenza por los ojos. No podía tolerar ese comportamiento extremadamente histriónico en un momento como aquel. ¿Cómo iban a entender los dolientes que se abrazara al ataúd como un pulpo, con brazos y piernas, mientras gritaba desconsoladamente, cuando apenas conocía al difunto?
Ella se levantó, le aclaró en voz baja que los sentimientos que un día tuvo por él se habían convertido en tinta, y su abogado se encargaría de hacérselos llegar y se fue a casa, aliviada de sacar a ese payaso de su vida.

Gema Frías Luque
MI CALVARIO
Las rendijas de mi alma rezumaban un halo de desamor histriónico, la balanza estaba muy descompensada, en un lado estaban los elogios, en el otro los insultos que aún a día de hoy nos propinábamos con terrible maestría. Ríos de tinta y lágrimas eran derramados cada día y mi pobre corazón se lamentaba cada momento de la terrible situación que estábamos atravesando, sin poder escapar de tan desmesurada situación, estaba atrapada en mi vida como un pulpo atrapa a su presa, y los tentáculos me succionaban hasta el infierno, sin remedio alguno. Esta experiencia fue mi maestra, y todas sus enseñanzas las oculté en el fondo de  mi corazón. Un día explotarían y me propulsarían hasta la superficie, donde podría respirar al fin.

Dori Calderón Ramos
LA HORA DEL CUENTO (Incluido en la selección de mejores microrrelatos del Diario Sur del día 29/08/20).
Como cada tarde, mi maestra se sentaba en un rincón de la alfombra y nosotros, esparcidos por la misma, esperábamos a que comenzase a contarnos un cuento.
No necesitaba tinta de libros, ni elogios de nadie para convertirse en el personaje del día, su carácter histriónico la hacía rezumar sentimientos de todo tipo, en su justa medida, creo que los colocaba en una balanza antes de comenzar.
Y nosotros escuchábamos, embelesados, sus palabras convertidas en susurros o gritos de terror, en voces eufóricas o en pura poesía.

Y al final, cuando abría sus brazos como pulpo acaparador, todos corríamos hacia ella, y el éxtasis de un abrazo multitudinario nos embargaba.

martes, 22 de septiembre de 2020

I POEMAS AL AIRE.



En esta ocasión os mostramos una pequeña selección de poemas creados por algunos de los miembros del Club, mostrando cada uno de ellos la belleza de lo tangible e intangible, la armonía que nos da la libertad de construir textos con un sentido natural y que nos transporta a nuevos y desconocidos paraísos.

M. Carmen Jiménez Aragón
FUEGO EN LA PIEL
Escucho el silencio
y, de fondo,
el murmurar de las aguas.
Cuanto más vacío mi mente
más llena me siento
y me invade la quietud y el aplomo
de ese fuego eterno
que acaricia mis ojos cerrados.
Recorre mi piel, indefensa,
y la hace llorar
lágrimas saladas que no entristecen,
solo conectan con mi alma
que pareciera querer salir
licuada en cada poro.
Torbellino de sensaciones,
que pugnan por vencer,
confunden mis movimientos
enterrando mis pies en arena
cuando desean huir al viento.
Y cuando el alma me abandona
crepitando en el silencio,
cuando es imposible retenerla y
la razón se vuelve loca,
apresuro mis pasos a la orilla,
que lame y humedece mis pies
y catapulta un gélido escalofrío
que termina por alcanzar
mi médula más recóndita.
Brusca vibración que recoloca
cada hueso y cada sentido,
éxtasis que me hace renacer
y calma la piel abrasada
por esa quietud de fuego eterno.


Rafa Núñez Rodríguez
LA IMPORTANCIA DE... YO QUÉ SÉ
Una chapa de cerveza olvidada en el bolsillo,
y recordar su sabor envuelto en risas,
respirar la sal de aquella fotografía,
la de varias espaldas frente al mar,
mezclando palabras con espuma blanca,
recuerdos sencillos,
de esos que nos refleja el arco iris.
La importancia de... yo que se,
la necesidad de lo que no es importante,
y que sin embargo se hace esencial.
Todo ello se mece al arrullo de las olas,
se duerme con el susurro del viento,
y lo soñaremos nuevamente como caminos diferentes,
si, largos y complicados,
pero llenos de esos , que se yo.
Y sin darnos ni cuenta,
los iremos pintando de importancia,
les daremos un toque vida,
haciéndolos un poquito nuestros,
y cuando vaya cayendo la tarde,
así, sin querer,
se habrán hecho imprescindibles.


Laura Pérez Alférez
DÉJÀ VU
Volveré una mañana,
a otros amaneceres tardíos
Volveré a aquellos olores, tan míos
A hierba bañada por el rocío
en la madrugada
a orillas del río
A leña quemada
A pan caliente
A tierra mojada,
una tarde de abril.
Y todos esos momentos volverán
y todos ellos me envolverán.
Olores que traen recuerdos.
Recuerdos envueltos
en olores.
Todos tan míos...!




Dori Calderón Ramos
IRIS
Llegó el BLANCO,
radiante como siempre,
El NEGRO trato de oscurecerle,
Pero el ROJO
con su furia le hizo frente,
El VERDE quiso atraerle,
y formar con él una bandera,
¡Ay el AMARILLO celoso!
Que siempre quiso tenerle
Y llegó todo fogoso.
¡Detente AZUL imperioso!
¡No puedes luchar con el ROJO!
¡Haya paz! Dijo el VIOLETA,
El Sol y el Agua nos unirán,
Y formaremos sombras secretas,
En un arco sin igual
Qué brillará con alma y sin fronteras.


Rafa Núñez Rodríguez
ILUSIÓN CON CAFÉ

Inspiró con fuerza,
como con hambre de vida,
y sus pulmones se llenaron de flores.
Los rosales le clavaron sus espinas,
enredándose en sus órganos palpitantes,
pequeñas rosas asomaron temerosas,
rojas, blancas y algunas amarillas.
Un inmaculado jazmín se apoderó de su boca,
y sus palabras se transformaron en esencias,
se convirtieron en diminutas flores,
de esas que lo envolvían todo con sus aromas.
Era un jueves más,
de esos de olor a café y sudor,
de los de pasos perdidos,
caminos de esos que enhebraban sol y alquitrán.
Y sin embargo allí estaba,
un mundo viviendo en sus pupilas,
todo lo que le quedaba por ser,
todo lo que le esperaba por querer.
Entonces el café le supo a miel,
y el calor le acarició con ternura,
tal vez hoy,
no fuese un jueves más.

Rafa Núñez Rodríguez
MIS BESOS EN TI
Hice un trato con un beso,
pero me engañó.
Yo lo dejé en tu piel,
le dije que acariciase tu cuello,
que subiese al lóbulo más cercano,
que lo mordiese con cariño,
que te hiciese cosquillas en el oído,
le dije que no se olvidase del otro,
que los oídos son muy celosos.
Le dibujé el mapa de tu rostro
para que rozase tus párpados
y resbalase por uno de tus mofletes,
que cuando llegase a tu boca,
ahí,  no tuviese compasión,
que te comiese como quien sabe que no verá amanecer,
y después, lleno de tu lengua,
bajase como un kamikaze
y parase allí donde late la vida acompasadamente,
y que jugase con tus cumbres temblorosas.
Yo se lo expliqué todo
y él me engañó.
Le dije que se perdiese en
tus piernas,
que susurrase caminando por tus muslos
y que allí donde nace todo,
allí , te recitase poesías
de esas, de las de flores de colores,
de las de vientos y fuegos.
Hice un trato con un beso y me engañó.
Le dije que después de ti
volviese a mis labios
para sentirte más cerca
y, sin embargo,
ese beso hizo su hogar en tu cuerpo,
y yo perdí tu recuerdo,
al menos por un instante.
Suerte que cada día,
como una mariposa que se posa sobre una flor,
dejo un beso sobre tu piel.
Solo me queda encontrar ese que no me engañe,
que sea capaz de desprenderse de tu piel
y volver a mí.

Mª Carmen Jiménez Aragón
LA ALEGRÍA DE NO TENER
La tarde invita a pasear,
dama de noche escondida,
jazmín, lirios y azahar
embriagando mis sentidos
y me hacen delirar,
pues una estrella ha caído
junto a mis pies en el camino,
rauda y solitaria
buscando en mí, cobijo.

Cosa tan bella, singular tesoro
no lo he de guardar
pues aquella chiquilla triste
sin quererlo dejó de brillar.
No alborota su risa la noche
y sus ojos ya no sueñan
más que reproches.
A ella la ha de ayudar.

Y volviendo sobre mis pasos
algo que no vi he encontrado
reluciendo en el alfeizar,
brillos al sol robados.
Una lámpara de los deseos
que en mis manos ha caído,
pulida y dorada deslumbra,
de mi vista la quise alejar.
Calle abajo la lleva
aquel chiquillo descalzo,
buen uso hará su padre,
buena cuenta darán sus hermanos.

Y aquella noche al acostarme
vino la providencia a verme,
“puse en tu camino, necio ser,
todo aquello que podías desear
y como no lo supiste ver
su gran valor me negarás”.
No fue ese el motivo,
y le seguí aclarando
que el valor de lo que tienes
el perderlo lo va dando
y aunque tus ojos vieran desprecio,
necedad o insensatez no albergo,
y es que hace años me enseñó la vida
que no es más rico el que más tiene,
sino el que menos necesita.


Rafa Núñez Rodríguez
SOMBRAS OTOÑALES
Nunca fue primavera donde ella nació,
en los árboles crecían hojas secas,
de las que se llenan los parques de melancolía
e inundan el suelo de desesperanza.
Y, sin embargo,  sus ojos eran
como cristales de colores,
reflejos de los sueños desconocidos,
anhelos de imágenes deseadas.
El aire la envolvía con mantos de añoranza,
de esa que casi no imaginaba,
de esa que no entendía,
pero que cambiaba los tonos  marrones.
Y soñó con un arcoíris bañando su piel
y sus pasos navegaron sobre la pena de los árboles,
buscando aromas a pétalos de colores.
Se mezcló con unas rabiosas rachas de viento,
y por fin dibujó estelas sobre el cielo,
llegó a acariciar campos de amapolas,
donde sus dedos se llenaron de sol
y escuchó sonrisas azules,
de esas de almas infinitas.
Entonces, el ocaso comenzó a desperezarse,
y ella miró su reflejo
en las aguas que se tornaban a los sueños,
seguía siendo ella,
con sus ojos marrones.