sábado, 30 de octubre de 2021

MIEDOS de Rafa Núñez


Cualquier excusa es buena para ponerse a escribir o leer, a decir verdad no hacer falta tener ninguna excusa. Pero lo cierto es que, aprovechando la celebración de Halloween, que tanto ha arraigado en nuestro calendario, nuestro compañero, Rafa Núñez, ha escrito un texto de lo más terrorífico y sobrecogedor. Para que ahondara más en nuestras entrañas la semilla horripilante del miedo, nuestra compañera, Montse Martínez, se ha encargado de narrar, de viva voz, ese texto y ponerle música y efectos sonoros. El resultado ha sido espeluznante. Y para compartirlo con todos vosotros y que disfrutéis de este espectáculo agónico y paralizante, Mª Carmen Jiménez se ha encargado de añadir unas imágenes y elaborar este aterrador video.
El Club de Lectura y Teatro de La Viñuela os desea un macabro y sangriento Halloween. 

viernes, 29 de octubre de 2021

Presentación de la novela "La dama dormida" de Daniel Clavero Toledo.

 







29/10/2021 - Club de Lectura y Teatro de La Viñuela

Hoy, a las 18:30h, ha tenido lugar la presentación de la novela de Daniel Clavero titulada "La dama dormida". El acto ha estado presentado por Rafael Núñez Ruiz en la Biblioteca Municipal de Periana.

Un nutrido grupo de asistentes se ha encontrado cara a cara con el autor y, con la ayuda de su presentador, han podido desentrañar todas las dudas que contenía su lectura.

Su autor ha argumentado que han sido, principalmente, recuerdos de su infancia y juventud lo que inspiraban sus ideas y escenas para la novela, en donde mezcla datos reales con una imaginación prodigiosa.

Ha sido una cita muy esperada tras el parón por la covid-19 y tenía  un público entregado que esperaba con ganas el momento. Intervenciones, material audiovisual y la interactuación de los asistentes han conseguido una presentación dinámica y amena.

Recomendamos, sin dudarlo, la lectura de esta novela llena de misterios, secretos familiares, mucha leyenda popular y giros sobrecogedores. Y, cómo no, deseamos a Daniel Clavero toda la suerte del mundo, mientras esperamos ya, con ansiedad, su próximo libro.

lunes, 18 de octubre de 2021

DÍA INTERNACIONAL DE LAS ESCRITORAS.

 


Hoy se celebra el Día de las Escritoras 2021, conmemoración puesta en marcha por la Biblioteca Nacional y asociaciones de mujeres de carácter cultural y empresarial, en el año 2016, con el objetivo de reivindicar la labor y el legado de las escritoras a lo largo de la historia. Como en ediciones anteriores, la fecha elegida es el lunes más cercano a la festividad de Teresa de Jesús, que se conmemora el 15 de octubre.

Así pues, celebramos este lunes 18 de octubre, desde el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela, el tesoro que nos dejaron, y siguen dejando, tantas escritoras. Aportamos con una pequeña contribución para dedicar a todas ellas nuestro reconocimiento y orgullo.

Varios miembros del club han querido festejar este día con distintos poemas y escritos dedicados a este día que, para nosotros, es tan especial.

Rafa Núñez Rodríguez
ESCRITORAS
Como una caracola que absorbe todo un océano,
para después dejarlo escapar
como un susurro de aire y sal.
Así son ellas,
una amalgama de palabras, momentos, historias por nacer,
y otras moribundas,
esperando el punto final.
Manos manchadas de tinta,
antaño escondidas bajo guantes del poder varonil.
Hojas en blanco que brillan en sus miradas,
esbozos de cambios cumplidos,
de pasos que igualar,
y estanterías que llenar.
Mentes que gritaban en silencio,
que escribían a escondidas
ante la indiferencia de la sociedad.
Suerte que escribieron a oscuras,
que no partieron los lápices, ni quemaron las plumas.
Nombres de mujeres que se escriben con las mayúsculas,
de la libertad,
de la igualdad,
de la necesidad de desarrollar
las palabras que manan de sus corazones.
Escritoras,
que llenan las páginas,
de momentos eternos
y otros eternos como un parpadeo,
pero libres para escribir
y regalarnos sus palabras.


ELLAS
El lápiz se posó con ternura sobre el papel
y no fueron letras agrupadas y,
quizás algo atolondradas, lo que apareció.
El papel se vistió de sueños,
algunos terroríficos,
con un hombre especial, nacido de la muerte,
y lleno hermosos sentimientos en su mudo corazón.
O se escuchan sonrisas de esas cuatro hermanas
que sueñan con la vida,
con los sueños que se reflejan en las nubes
que inexorablemente siguen sus caminos.
Tertulias de filosofía entre poemas
que las llevan a la Gloria de las carcajadas
y los bonitos sentimientos.
Y se llenan las hojas
que ramifican sobre las miradas de los ávidos lectores.
Historias, vidas,
todas ellas siempre llenas por la esencia femenina,
llenas de sentido y sensibilidad.

Mª Carmen Jiménez Aragón
LA BATALLA DE LAS LETRAS

Desenfundó su pluma
y alzó la voz
para derrotar a los gigantes
y allanar el escalón.
Palabras y sentimientos salieron
disparados a discreción,
colándose en calles oscuras
o en grandes historias de amor.
Viajando por todo el mundo,
sembrando la confusión,
ella iba descargando
en el papel su munición.
Y eran muchos al principio
los que ansiaban acallarla,
el menosprecio y la injusticia
de sus letras se burlaban.
Pero lo que es, es.
Y no hay mas vuelta que darle,
el talento no tiene sexo
ni exclusiva autoría el arte.
Ardua batalla ganó
la literata de antaño
para ver sus obras escritas
y seguir vivas mil años.

Montse Martínez Serrano
ABRAZOS DE ESCALERA
     Escribo y borro a continuación. Ya son siete veces las que repito el proceso y no paso de un par de insulsas líneas. “Maldito puntero parpadeante, deja de mirarme”. Cierro el ordenador. Ayer pensaba que tenía un buen título para una historia. Como cada mañana, bajo las escaleras de casa, con mi hijo tomado en brazos. Y bajando el primer escalón extiende sus bracitos, apoya su cara en mi cuello y me abraza. La felicidad en 16 escalones. Pero a mitad de camino una punzada en el corazón me avisa de que un día aquello acabará. Entonces le susurro lo mucho que lo quiero y lo aprieto contra mi cuerpo queriendo grabar el instante en nuestra memoria recordable. Llegará el momento en que te hagas mayor y no podré cogerte en brazos, tu no recordarás nuestros abrazos de escalera y yo quizá los haya olvidado, pero entre libretos, ficheros y carpetas, encontraremos lo que hizo que se rompiera la página en blanco.

Dori Calderón Ramos
MIS SUEÑOS EN UN PAPEL
     Cada tarde vuelve del colegio a saltos, tirando de la cartera y soñando que ella es una guerrera que subirá en su caballo en cuanto llegue a casa.
     Sus trenzas saltan al unísono de sus pies y su imaginación vuela al compás de su mirada.
     Merienda con prisas para salir a jugar a la calle con los niños, pero alguna tarde sus travesuras le valen un castigo, pero lo que no saben en casa es que las tardes castigadas son las mejores.
    Esas tardes en vez de correr por las calles vuela por mundos imaginarios con un lápiz y un papel, viaja en un barco hasta Júpiter y se baña con las olas de un mar de Venus.
     Oye la voz de mamá con un poco de culpa por el castigo que la llama a cenar... ¡Pobre mamá, no sabe aún que ella será escritora!


Mª Jesús Campos Escalona
A FLOR DE PIEL
     No sé si soy una escritora mala, buena o regular. Solo sé que me gusta escribir, que siendo una niña ya llenaba renglones con historias de fantasía que me iluminaban la sonrisa. Y más adelante, sentí la necesidad y la comprensión de que entre páginas y lápices encontraba mi mejor refugio. Un refugio calentito donde guarecerme de la lluvia.
     Hoy, que me ha envuelto el fino manto que te da la madurez, sigo reconfortada escribiendo; me da paz y alegrías cuando la inspiración me llega a borbotones, y dolores de cabeza cuando la busco y no la hallo.
     Y a pesar de todo..., ¡te amo incondicionalmente! No sé si soy una escritora buena o mala..., solo sé que te llevo en mis adentros.

IV. ME LO DICES O ME LO CUENTAS


      Ya conocéis uno de nuestros ejercicios más populares, os presentamos este nuevo apartado en el que, utilizando algunas palabras elegidas al azar por varios miembros del Club de Lectura y Teatro, elaboramos microrrelatos, reflexiones, microcuentos, incluso poemas, donde encontraréis originalidad, diversidad y muchas ganas de transmitir.

     El máximo de palabras estará condicionado al número de términos clave a incluir en el texto, pero oscilará entre las 150 y las 180.

      Las reglas siguen siendo las mismas: los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo y persona, incluso en sus formas no personales; los sustantivos y adjetivos pueden usarse tanto en masculino como en femenino, y en singular o plural, según convenga; lo que no se debe hacer es utilizar una palabra cambiándole la función de debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "la amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

     En esta ocasión son once las palabras propuestas para incluir en las historias: AUTOCONTROL, PERSEIDAS, CARTA, VETAR, ESPLIEGO, SUSPENSIÓN, TELA, VITÍLIGO, CACHORRO, SOBRE y DELEITE.

     Esperamos que disfrutéis de la lectura.


Benet da Silva
¿A ELLOS O A NOSOTROS?
     Aún resonaban en su cabeza, le vetaron el deleite de observar la lluvia de perseidas que alumbraban la noche y el olor a espliego que desprendía la hoguera. El autocontrol y frialdad que mostraban las palabras de aquel niño le impresionaron, e hicieron que se preguntara: “¿A quién debemos educar?, ¿a ellos o a nosotros?”
     Tras leer la carta, decidió dejar sus vacaciones en suspensión y viajó hasta Mali. Su camarada lo esperaba junto a varios muchachos del poblado. Comenzó a repartir algunos juguetes. Intentó darle uno a un chico que mostraba síntomas de vitíligo y vestía una túnica de tela, pero este lo despreció, le preguntó algo en idioma propio y se marchó. Unos minutos después regresó, dejó sobre la mesa un fusil y dijo algo en su lengua.
     A continuación, su compañero le contó que, aquel infante fue uno de los cachorros de las milicias, los llamados “niños soldado”, además, tradujo la pregunta y posterior respuesta del chaval.
     Según él, aquella peonza no servía para defender a su familia, en cambio el fusil, sí.


Cande Molina Mostazo
ESENCIAS
     Suspiró con deleite mientras contemplaba las perseidas tumbada en la hamaca. Justo en ese instante mágico pidió un deseo, lo escribió en un trozo de tela y lo metió dentro del sobre. A pesar de sentirse en paz no pudo evitar que sus ojos negros llorarán como los de un cachorro triste y asustado.
     No estaba pasando por su mejor momento, fue suspendida en su trabajo y las facturas se acumulaban. Para vetar a sus miedos, cada mañana se ponía unas gotitas de aroma de espliego en el cuello. Y con todo el autocontrol del que disponía se dirigió a la entrevista de trabajo. Cuando escucho “gracias, ya le llamaremos”, se remangó la manga del jersey, dejando ver su vitíligo en la parte superior de su brazo, y le entrego una carta.

  Se despidió muy amablemente y se marchó. Justo a los diez minutos sonó su teléfono, mañana debía ir para firmar su contrato de trabajo.

    Todo el mundo le pregunta que había escrito en esa carta y su respuesta siempre es la misma: “a veces los deseos se hacen realidad”.


Mª Carmen Jiménez Aragón
MI VIDA ES MÍA
     Cuando observó que el autocontrol de aquel indeseable brillaba por su ausencia, decidió poner sus cartas sobre la mesa y pasar a la acción. Con las vaporosas telas bailando en suspensión y el incienso de espliego haciendo su trabajo, el borrachín se sumió en el placentero deleite de Morfeo, momento que aprovechó la bailarina para sustraer el sobre de su chaqueta. Con los documentos en su poder, tendría a los peces gordos cogidos por el cuello y podría vetar la entrada a esa mafia explotadora.
   Y mientras él soñaba con las perseidas, ella lo miraba, comparándolo con un rechoncho cachorro dálmata, por los rastros de vitíligo que asomaban por sus manos, y se decía:
     -Perro que come perro, es porque aprendió la lección a hierro.


Lourdes Sánchez Jiménez
LA CARTA
     Metió la carta dentro del sobre, posándola en la almohada junto a un tallo de espliego.
     Por fin nadie la votaría nunca más, porque ahora, ella y solo ella, tripulaba y tenía el autocontrol del barco de su vida, una vida llena de mareas y tempestades. Por eso, llegó el momento de navegar hacia la libertad, provocándole un deleite, el cual hacía mucho tiempo no vivía. Allí estaba, tumbada, viendo a los lejos las Perseidas, cuando un frío invadió su cuerpo, como el que siente un cachorro recién nacido al salir, en pleno invierno, del vientre de su madre.
     Escuchó el desgarre de las telas de su camisón y sentía la presión intermitente de unas manos en su pecho, marcado por el vitíligo como si la sal del mar de su vida lo hubiese marcado.
     Una paz la invadió y, tras la suspensión de aquéllas manos en su pecho, supo que había llegado el momento de su ansiada libertad.


Dori Calderón Ramos
EL GRAN HOMBRE
     Disfrutaba mirando las perseidas desde su cama, perdiéndose entre las telas de las sábanas para embriagarse del olor a espliego con el que su madre las aromatizada, allí se sentía como cachorro mimado.
     Hallándose en este deleite recordó que hoy mostraría gran autocontrol ante el comité de dos empresas que pretendían unirse, vetando esta fusión por no ser beneficiosa para el consorcio con el que trabajaba.
     Redactó la carta que presentaría esa mañana ante los socios, pensando que sería ardua tarea la suya, pero la fuerza de su voz y su dura mirada no dejarían opciones a sus interlocutores.
     Subió los veinte pisos en ascensor y entró en la acristalada sala donde lo esperaban, entregó el sobre con la propuesta a una desagradable mano con vitíligio y oyó el sonido de un mensaje de su móvil.
     -Te quiero en casa a las dos, - leyó
     -Si mamá, - contestó.


Mercedes Rodríguez Silvente
MOMENTO MÁGICO
     Con un gran deleite decidí escribirle una carta donde le explicaba mi marcha, la introduje en un sobre y la deposité en su mesita.
     Corría el mes de agosto, me senté bajo aquel espliego que había frente a mi casa. Era de noche, pude contemplar una lluvia de luminosas perseidas. Mis pensamientos se quedaron en suspensión, fue un momento mágico.
     No estaba en la mejor época de mi vida, vivía con mi padre y no teníamos buena relación. De pronto vi un cachorro junto a un contenedor, me di cuenta que padecía de vitíligo, a pesar de ello lo llevé a casa y lo arropé con una tela. Mi padre me vetó quedarme con aquel animalito. Mi autocontrol me ayudó a no discutir.
     Durante la noche tomé la decisión de quedármela y llamarla Dori. La mañana siguiente cogí a mi cachorrita, mis pertenencias y comencé mi nueva vida. Aún hoy tras cuatro años sigo disfrutando de su compañía y sus cuidados.


Jose A. Ortega Cuadra
VISITA AL TEIDE
     Tenía preparado el sobre y solo necesitaba escribir la carta para contarte mi última aventura en el Teide. Demasiadas expectativas, mitigadas con ejercicios de autocontrol, aunque tal vez exageraba un poco.
     Llevaba tiempo planificando esta excursión. Fui con mi cachorro envuelto en una tela, al que llamo Viti, por unas manchas en el contorno de los ojos, vitíligio que afecta a personas y animales en su piel.
     Quería ir temprano para no encontrarme con retenciones o la posibilidad que pudieran vetar el acceso al parque por masificación en el mismo. No quería arriesgarme a la suspensión de la aventura.
     La excusa para la visita al parque nacional era la luvia de las perseidas. En realidad, quería encontrar algún ejemplar de espliego. Había averiguado que, aun siendo de la familia de la lavanda, las propiedades entre ellas son totalmente opuestas. Para mi deleite, pude encontrarla. Lo siguiente era disfrutar de la lluvia de estrellas.


Rafa Núñez Rodríguez
CORAZONES
Me duele el corazón derecho,
sí, ese que suele estar en silencio,
el que te servía de almohada
cuando apoyabas tu cabeza en mi pecho.
Ese que notaba el placer de las yemas de mis dedos
navegando sobre tu cuerpo,
disfrutando de la palabra vitíligio nacida en tu piel,
rozando tus parches blancos
para luego adentrarme en tu universo de piel oscura,
y buscaba perseidas bajo tu ombligo,
incluso cuando me vetabas el camino,
yo te miraba como un cachorro añorando tu cariño.
Ahora, el espliego de la ventana secándose,
la tela de la sábana en suspensión para no tocarme,
las cartas se vuelven amarillas, las pocas que llegan,
mientras yo sigo llenando un sobre
con el poco olor tuyo que queda en casa.
Hoy por fin me veo con suficiente autocontrol
y me atrevo a salir a la calle.
Abro la puerta y observo, con extraño deleite,
que gran parte de los caminantes,
van con la mano izquierda apretando su parte derecha del pecho.
Y entonces pienso, mientras busco tu mirada,
que hoy también me duele corazón derecho.


Mª Jesús Campos Escalona
GUERRERA
     Mi autocontrol me hace ser fuerte. Soy una mujer decidida y valiente que veta la entrada a su corazón, a todo aquel que osa pegar en la puerta. Me gusta dejarlos en vilo, en suspensión, para que luego caigan al infinito vacío, sin sentir ni un ápice de piedad.
     Pero no siempre fui así. Recuerdo que hace muchos años me sentí como un cachorro, necesitada de cariño. En silencio, me deleito con aquella tarde de verano, el olor a espliego y romero inundándome los sentidos. El anochecer nos trajo miles de perseidas que iluminaban tus ojos y cómo acabó todo con una simple carta. Un sobre en blanco que marcó mi destino. Estaba embarazada.
     Hoy, arropo a mi niño con telas de amor propio y confianza. ¡Cómo ha crecido mi príncipe! Acaricio con ternura su piel llena de manchas, el vitíligio va en aumento. El camino no se presenta fácil. Pero aquí está tu reina, le susurro, para guarecerte de toda tempestad.


Laura Pérez Alférez
PIROMANÍA
     Mientras quemaba unos viejos sobres de cartas con ramitas de espliego seco, descubrió que el fuego está vivo y que siempre tiene hambre.
     Le gustaba mirar cómo ardientes lenguas bailaban hasta apagarse, pero la sequía había dejado demasiado matorral seco y una lluvia de perseidas en suspensión prendieron la hojarasca. La tímida danza de una pequeña hoguera se convirtió en una frenética coreografía de cachorros en llamas, que brincaban por la maleza seca, rugiendo, devorando, avanzando sin parar con furiosa alegría.
     La voracidad del fuego le hipnotizaba, perdía el autocontrol hechizado en el vaivén de agitadas telas de lumbre. Cada vez sentía más placer, ocasionar un incendio se convirtió en un deleite imposible de vetar.
     Ahora, tras unos barrotes, observa con nostalgia el vitíligo de sus manos, pensando en la mejor forma de hacer arder la cárcel.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

III. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Ya conocéis uno de nuestros ejercicios más populares, os presentamos este nuevo apartado en el que, utilizando algunas palabras elegidas al azar por varios miembros del Club de Lectura y Teatro, elaboramos microrrelatos, reflexiones, microcuentos, incluso poemas, donde encontraréis originalidad, diversidad y muchas ganas de transmitir.

El máximo de palabras estará condicionado al número de términos clave a incluir en el texto, pero oscilará entre las 150 y las 180.

Las reglas siguen siendo las mismas: los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo y persona, incluso en sus formas no personales; los sustantivos y adjetivos pueden usarse tanto en masculino como en femenino, y en singular o plural, según convenga; lo que no se debe hacer es utilizar una palabra cambiándole la función de debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "la amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

En esta ocasión son diez las palabras propuestas para incluir en las historias: TIEMPO, ZANJAR, ENEBRO, HOLLAR, PEONZA, PREGUNTAR, VENTANA, TRANSEÚNTE, VACACIONES Y SOMBRA.

Esperamos que disfrutéis de la lectura.


Laura Pérez Alférez

TE ECHO DE MENOS

     “Siempre te querré, pero no podemos estar juntos”. La contradicción le hizo girar como una peonza, se asomó a la ventana y preguntó por ella a los indiferentes transeúntes.
     Una sombra amarga afligió su gesto, ante el inesperado revés que hollaba su verdad. Creía que iba a esperarlo siempre, pero al volver de su último viaje ella se había ido.
     Cuatro míseros garabatos en un papel zanjaban media vida compartida de sentimientos que agonizaban desde hacía tiempo.
     Aderezó su soledad con un gin tonic, aplastó dos bayas de enebro y las dejó caer en la copa.
     Los efluvios del alcohol le regalaron, en su desvarío, una esmeralda de esperanza, tal vez se había tomado unas vacaciones.
     El teléfono, impertinente, vibró entrometido.
     “Es ella”. Pensó que se había arrepentido, que le pediría perdón y asumiría su parte de culpa. Volvería, e irían al teatro de vez en cuando, compartirían series y pizza para dos.
     Agarró el teléfono y este dejó de vibrar.
     “La empresa prescinde de sus servicios, su contrato ha finalizado".


Cande Molina Mostazo
¿QUÉ PASÓ?
Y te pregunto:
¿Qué pasó,
te has cansado de escuchar mi voz?
ya no noto el roce de tu piel,
ahora somos transeúntes de un amor
que se quedó en la estación de tren.
Bésame,
quizás sentirnos nos haga recordar
cuando nuestra vida estaba en eternas vacaciones,
cuando un café compartido
nos hacia hollar a la luz de la luna.
¿Qué pasó?
te has cansado de bailar a mi lado,
ya no noto tus giros acariciándome las manos.
Ahora somos peonzas de un tiempo pasado,
y aquí sigo, esperando verte
bajo el enebro de la ventana.
¿Qué pasó?
Te has cansado de dormir a mi lado,
ya no tengo el abrazo de tu cuerpo,
zanjemos las malas sombras
que destruyen nuestra historia.
¿Qué pasó?
¿Dónde se fue nuestro cielo azul?


M.ª Carmen Jiménez Aragón
GIRO AL CORAZÓN
     Bajo la sombra del enebro, comenzó a zanjar la compactada tierra a toda velocidad, no tenía tiempo que perder si no quería que algún transeúnte lo sorprendiera allanando una propiedad privada. Por los dueños de la casa no tenía problema, sabía que Sonia estaba de vacaciones con sus padres.
     El agujero no tenía que ser demasiado grande, bastaba con poder esconder algo del tamaño de un corazón. Se apresuró a meter la cajita en el socavón, no sin antes cerciorarse de que estaba cerrada con llave. Arrojó tierra encima y holló firmemente. Mientras se iba, miró hacia la ventana que cada noche le revelaba la imagen que lo hacía enloquecer, y se preguntó si habérselo pedido directamente a ella no funcionaría mejor, que el conjuro de la peonza danzante, para que lo eligiera como pareja en el baile.


Dori Calderón Ramos
¡DE VACACIONES!
     Como cada año llegan a la gran casa de vacaciones, el enebro plantado junto a la piscina crece sin reparos, sin dar demasiada sombra a cambio de los cuidado que acapara.
     Los niños gritan como locos quitándose la ropa para entrar en el agua.
     El marido descarga el equipaje mientras pregunta a María qué comerán a mediodía y qué maleta trae su bañador.
     La abuela se acomoda en su hamaca y pide a su nuera el pastillero y una infusión, pues el viaje le sentó mal.
     María ya se siente como peonza girando en torno a la familia, transeúnte en unas vacaciones sin descanso.
     Aquella tarde, mira a su familia tras la ventana de la cocina y decide que hace tiempo debió zanjar esta cuestión y no dejarse hollar una vez más.
     Salió por la puerta de atrás dejando una nota que decía: "Nos vemos a la vuelta de vacaciones".


Mercedes Rodríguez Silvente
UN PARÉNTESIS
     Debía zanjar aquel asunto con mi pareja de una vez por todas, me tomé unas vacaciones en un apartamento cerca de la playa, las necesitaba. Decidí hacerlo el mes de septiembre, mi favorito para tomarme un descanso.
     Me gustaba asomarme a la ventana y contemplar a los transeúntes caminar por el paseo marítimo. Aquella tarde cogí la toalla, un libro y la sombrilla, después me dirigí a la playa, abrí el quitasol y puse mi libro a la sombra. Hollé la arena hasta la orilla, me apetecía un baño. Aquel día tuvo un efecto relajante y me facilitó otra perspectiva.
     Por la noche Emilio me preguntó si había tomado una decisión, le respondí que aún era pronto.
     Al día siguiente salí a dar un paseo, me encontré con varios niños jugando a la peonza, esto me recordó mi niñez. Seguí caminando y tropecé con un gran enebro, me senté bajo él a meditar mi relación con Emilio, la situación lo requería, no sé cuánto tiempo transcurrió. Lo que supe es que no quería continuar con esa relación tormentosa.


Jose A. Ortega Cuadra
NUESTRO CAMINO
     A veces pienso en el paso del tiempo. Nos hacen creer que es infinito y nuestra vida está llena de caminos a los que hollar, sin pensar que, por más vuelta que le demos, cual peonza, llegará un momento en que el tiempo, y no el camino, se acaba.
     Somos un simple transeúnte que deambula, siempre con una sombra pesada, sobre la carretera de la vida. Debemos tomarnos nuestra existencia como unas vacaciones y no preguntarnos qué significado tiene (la existencia), sino disfrutarla al máximo.
     Podemos contemplar, como a través de una ventana, el pasar de los años y esperar algo que nos cambie. Pero es mejor avanzar, tal vez descansar a la sombra de un enebro durante un rato, y zanjar cualquier duda que aparezca en el momento que surja. No hay que dejar que esas dudas sean la guía de nuestro camino.


Rafa Núñez Rodríguez
NIEVE
     Su mirada cuenta que había un bosque de enebros, donde los transeúntes cantaban y giraban, cual peonzas recién huidas de su cordel.
     Entre risas y reflejos de flores silvestres, pasaban los días, como en unas vacaciones, unas de esas en las que había tiempo hasta para contar estrellas. Recordaba el hollar tierno sobre piedras envueltas en musgo, las carcajadas del arroyo al tirarse cascada abajo y llegar a casa viendo el rostro de ella asomado a la ventana.
     Hasta que llegó aquella sombra y se fue apoderando de su pequeño mundo, sin preguntar, sin pedir permiso y todo aquel paisaje se fue cubriendo por una gran nevada.
     Y pasó el tiempo, hasta que un día decidió apartar las ramas del miedo y zanjar el olvido de sus ojos.
     --¿Entonces, doctor, cuando me quiten las cataratas, se derretirá la nieve que ahora me llena la vida?


M.ª Jesús Campos Escalona
CARA O CRUZ
     Mi tiempo se acaba. Debo zanjar todas las cuentas pendientes. Abro la ventana y el viento frío de la mañana me azota con crudeza el rostro. Me siento como peonza que no puede dejar de dar vueltas, girando una y otra vez, sobre sí misma.
     El enebro ya tiene cubierto las primeras ramas con la nieve. Me acomodo en la mecedora y pienso que nunca supe lo que eran unas vacaciones. Me imagino ser un transeúnte que espera el tren que me lleve por fin a mi destino. Un lugar donde no vuelvan jamás a hollar mi alma, ni mi cuerpo, con golpes, patadas y puñetazos.
     Veo como una sombra se acerca. Me tiemblan las manos, ya está aquí. El corazón se me quiere salir del pecho, empiezo a sudar, un escalofrío me paraliza. Una corriente eléctrica sube por mis piernas hasta llegar a mi cabeza. Siento como un líquido caliente me baja por las piernas llegando a mis tobillos.
     Entra en la estancia y, como siempre, me grita. Yo empuño el arma, cierro los ojos y aprieto el gatillo. Cae al suelo, la sangre sale a borbotones. Ya todo se ha acabado.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

II. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

     Ya conocéis uno de nuestros ejercicios más populares, os presentamos este nuevo apartado en el que, utilizando algunas palabras elegidas al azar por varios miembros del Club de Lectura y Teatro, elaboramos microrrelatos, reflexiones, microcuentos, incluso poemas, donde encontraréis originalidad, diversidad y muchas ganas de transmitir.

   El máximo de palabras estará condicionado al número de términos clave a incluir en el texto, pero oscilará entre las 150 y las 180.

   Las reglas siguen siendo las mismas: los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo y persona, incluso en sus formas no personales; los sustantivos y adjetivos pueden usarse tanto en masculino como en femenino, y en singular o plural, según convenga; lo que no se debe hacer es utilizar una palabra cambiándole la función de debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "la amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

   En esta ocasión son diez las palabras propuestas para incluir en las historias: COSMOS, SIBARITA, BASTIDOR, ENAGUA, GRAVAR, CARICIAS, TUIT, CARNE, MESA y MOLDEAR.
 
   Esperamos que disfrutéis de la lectura.


M.ª Jesús Campos Escalona
AUTÓMATA
     En la oscuridad de la noche, moldeo la suave carne de tus pechos.
Como un sibarita, me regocijo en un mar de caricias. El mensaje de un nuevo tuit ilumina mi móvil. ¡Se me acumula el trabajo!
Tras la enagua de la mesa de la cocina aparece un negro felino, me mira con cierto aire de displicencia; salta sobre un bastidor que rueda por el suelo.
     Trato de concentrarme. Con movimientos sublimes, te llevo una y otra vez a la cumbre y, allá en el cosmos más absoluto, gritas de placer, exhausta.
     Me doy una ducha rápida mientras pienso que los del banco, este mes, se hallarán contentos con todo lo que tengo que gravar.
Me miro en el espejo; camisa blanca impoluta, traje negro y mirada que derrite hasta el témpano más indestructible. Mi nueva clienta no puede esperar.


Laura Pérez Alférez
EFECTOS SECUNDARIOS
     Un hambre furiosa me corroe, apenas he comido desde mi dosis de Astrazeneca. Mi habitación es un cosmos vertiginoso que no para de girar, tropiezo con las enaguas de la mesa y el bastidor de la puerta golpea mi cabeza.
     -¡Manténganse tras las vallas!- Oigo sirenas y gritos.
    Una voracidad ciega me empuja a la calle, intuyo que detrás de esa valla está mi comida.
     -¡Deténgase, o abriremos fuego!- Vociferan.
     Me arrastro hacia la gente, necesito mi alimento.
     Unos brazos protectores intentan levantarme, me abraza y acaricia
mi cabeza apoyada en su hombro.
   -¡Paren, es nuestro vecino!- Reconozco la voz de la chica del primero B. Su olor voluptuoso grava sobre mi conciencia, como un tuit, en mi apetito desmesurado, mientras moldeo con mi lengua su carne tierna y jugosa.
    Mis papilas dilatadas manan efluvios de lúbrica saliva, que resbala impúdica desde la comisura de mis labios hasta su apetecible cuello.
   Le clavo una mordida sibarita en su tentadora carne, extasiado disfruto el cálido sabor de su aromática sangre inundando mi paladar.


Benet da Silva
TODO TIENE UN LÍMITE
     Desde niño quería ser astronauta. Le atraía todo lo relacionado con el cosmos. Priorizó sus estudios y cuidar su forma física incluso a las caricias de aquella preciosa joven, sabía que ambos aspectos podían gravar su puntuación impidiéndole alcanzar su sueño.
  Una vez doctorado en ingeniería informática, accedió al entrenamiento donde moldearían ciertas características inherentes a los viajes espaciales, superando cada una de las fases. La dificultad sobrevino al tener que habituarse a una nueva dieta.
      De un bastidor repleto de bandejas tomó varios sobres, tras leer la composición de su contenido, fue hasta la salida del simulador.
Era demasiado sibarita para tragarse aquellas imitaciones.
     Días después se relamía al percibir el aroma del guiso de carne que humeaba sobre la mesa del salón cubierta por una enagua. Por la tarde en su twiter, se podía ver la fotografía de su almuerzo y otra de aquellos sobres, como pie de foto, un tuit que decía:
     "Todo tiene un límite, no hay comparación posible".


Cande Molina Mostazo
LAS ESTRELLAS DE LA CAJITA
     La casa olía a cerrada, abrí las ventanas para que entraran los rayos de sol y la brisa del mar. Comenzamos a quitar las sábanas que cubrían los muebles, el bastidor aún tenía el lienzo de su última pintura, que no pudo acabar. Miré a mi alrededor, sin duda, fue una persona sibarita, con muy buen gusto y admiradora del arte. Siempre tuvo el poder para moldear su futuro según sus pensamientos y filosofía. No comía carne, una total rebelión en su época.
     Veo el tuit del tasador: "la tasa que grava no es excesiva", pero no estoy segura de si quiero subastar los muebles y cuadros, son tan míos como sus caricias, demasiado apego y cariño por la casa.
    Levanté la enagua de la mesa donde solía esconderme y allí estaba la caja mágica, al abrirla, en la oscuridad, se podía ver el cosmos, observé detenidamente la cajita y recordé las palabras de mi abuela: “cuida muy bien de ella, su cielo estrellado es un gran tesoro”. Cómo no me había dado cuenta antes, las estrellas eran diamantes, la casa de mi infancia seguirá intacta.


Montse Martínez Serrano
RELACIÓN CARNAL
    Pégate a mí como si fuese un agujero negro y deja que grave tus caricias para que sellen mi carne caliente. Con yemas sibaritas moldea mi cuerpo de motas de colores y crea un nuevo cosmos sobre mi lienzo desnudo. Paro de escribir, cierro el diario y cojo el teléfono de la mesa. Necesito de ti. Poso para la cámara y subo una foto. Las enaguas virtuales esconden mi deseo prohibido. No respondes al tuit. Desalentada, cojo de nuevo el diario y sigo llamándote con palabras y conjuros para que vengas a mí. Y entonces llega un nuevo whatsapp. Tuyo. Con melodía personalizada, la canción del verano de las vacaciones en familia que pasamos el año pasado. Leo tu mensaje. “Ojalá no haya bastidor que encuadre lo nuestro. Me cansé de darte a like. Vente a mi casa. Te deseo tía”.


M Carmen Jiménez Aragón
A LA ENÉSIMA VEZ… SE DIO POR VENCIDO
Bajo las enaguas de la mesa, en algún lugar al otro lado del universo, un niño jugaba a ser creador. Su sueño era originar un cosmos que pudiera moldear a imagen y semejanza de su mundo conocido, y casi lo había conseguido. Era hora de poner en escena a los seres vivos. Creó al hombre y a la mujer, pero entre bastidores se escondía el mal que los hizo caer en la tentación de la carne, sus caricias gravarían su existencia con el exterminio, pues el niño desechó aquel proyecto de humanidad, no era exactamente lo que él había visualizado.
Decepcionado nuevamente, ya que un sibarita como él no podía
permitirse la autoría de algo defectuoso, envió un tuit:
     “Intento de creación n.º 22: FALLIDO. Mañana más, y espero que mejor”.


Gema Frías Luque
AVENTURAS CÓSMICAS
     Soy de inventar una nueva historia en cada tuit para moldear mis vivencias, ahuyentar al sibarita que llevo dentro, sin mucho éxito. La carne es débil y lo que se me venía encima no era plato de desperdicio. Entre bastidores, me observaba la camarera de piso, hasta que se armó de valor y, con la mirada perdida como quien observa el cosmos, se dirigió a mí llamándome alteza. Le seguí la corriente al ver el gran afecto que profesaba por la monarquía y acabamos dedicándonos caricias sobre la mesa de enaguas rojas. Desperté en el suelo, media hora después, y tras constatar mi onírico desconcierto, aproveché la ocasión para subir un nuevo tuit. Al abandonar el hotel me gravaron junto a la factura un impuesto por hacer publicidad fraudulenta del establecimiento.


Dori Calderón Ramos
UN DESEO
     Abstraído en sus pensamientos no se percató de que Cúrcuma pretendía zamparse la carne que había sobre la encimera.
      Zapeó al gato, que corrió a guarecerse bajo la enagua de la mesa, y una vez más ojeó el periódico dominical, no podía creerlo, quizás el cosmos se alió con él, pero allí estaban sus palabras.
     Ante la insistencia de sus amigos, días atrás moldeó aquel texto para convertirlo en microrrelato y enviarlo al concurso. Él les recordó que era poeta, que las palabras sin caricias emotivas y musicalidad no eran lo suyo; aún así el tesón de sus compañeros gravó sobre él y, sin querer ser sibarita, dibujó en papel sentimientos y alguna idea que le llegó como inspiración, dando como resultado ciento cincuenta palabras para el concurso.
     Un tuit sonó en su móvil y precisó apoyarse en el bastidor de la puerta, era el ganador del concurso.


Mercedes Rodríguez Silvente
ANASTASIO Y YO
     Viajé hasta Melilla, quería adquirir un vehículo, allí los impuestos gravan menos. El avión aterrizó y, al bajarme, lo primero que hice fue observar el cosmos, este estaba estrellado y con una gran luna.
   Me dirigí al hostal concertado, para mi sorpresa al llegar me esperaba un atractivo sibarita. Estaba apoyado en el bastidor de la puerta, me sonrió y me invitó a pasar, cogiendo mi equipaje.
  Entramos al comedor, me encontré con una mesa, la cena preparada, un “tajine” con una deliciosa carne. Mi anfitrión se presentó.
     —Mi nombre es Anastasio, y te envié un tuit.
     —¡Ah! es cierto —contesté sonrojada.
   Cenamos, bebimos y, concluida la cena, comenzamos a charlar. Anastasio, levantando mi enagua, moldeó mis piernas con sus caricias. Hicimos el amor en aquella alfombra marroquí.
    Al día siguiente tenía que marchar, desperté y le dejé una carta a mi seductor anfitrión, donde describía mi bonita experiencia.
Recogí mi coche y embarqué hacia Málaga.
     Al llegar me encontré a mi enamorado esperándome en mi portal.


Jose A. Ortega Cuadra
CENA BAJO EL COSMOS
     Teniendo en cuenta mi ocupación, no pude evitar pensar en los impuestos que tendrían que gravar por el lugar al que fuimos.
     Sentados a una mesa, ella vestida con un conjunto muy pin-up (enagua incluida), esperando, cual sibaritas, un suntuoso plato de carne.
      El local estaba en la azotea de un edificio, con el Cosmos como techo y una claraboya con un bastidor de madera muy bonito. Aunque toda la decoración era maravillosa.
     Mientras esperábamos los platos no quería ser descortés y puse en silencio el móvil, para así dejar de escuchar al pajarito con sus tuits.
Mi mayor placer era su presencia y notar sus caricias en mi mano, moldeando en mí las ganas del mejor final para esa velada.


Rafa Núñez Rodríguez
RUPTURAS
Planetas grises
pintando un cosmos silencioso,
estrellas opacas
que se funden en su triste mirada.
Sus ojos intentan moldear paisajes ausentes de caricias,
una habitación fría,
una mesa con enaguas curiosas,
pero sin secretos bajo ellas.
Mira el teléfono,
ningún tuit refleja su corazón roto,
ni hablan de su carne ausente de sangre.
Un bastidor de huesos y músculo
la mantienen en pie,
nunca pensó que aquel sibarita gravase en ella
los impuestos que se pagan
con los sentimientos perdidos.
Y ahora se siente hipotecada,
pagando eternamente por una relación terminada.

lunes, 23 de agosto de 2021

I. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

   Siguiendo la línea de nuestros ejercicios más populares, os presentamos este nuevo apartado en el que, utilizando algunas palabras elegidas al azar por varios miembros del Club de Lectura y Teatro, elaboramos microrrelatos, reflexiones, microcuentos, etc., donde encontraréis originalidad, diversidad y muchas ganas de transmitir.

   El máximo de palabras estará condicionado al número de palabras obligatorias a incluir en el texto, pero oscilará entre las 150 y las 180.

   Las reglas siguen siendo las mismas: los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo y persona, incluso en sus formas no personales; los sustantivos y adjetivos pueden usarse tanto en masculino como en femenino, y en singular o plural, según convenga; lo que no se debe hacer es utilizar una palabra cambiándole la función de debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "la amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

   En esta ocasión son siete las palabras propuestas para incluir en las historias: PENUMBRA, PELAGATOS, ZURCIR, HERMOSO, DESORDEN, REFLEJO y DÁDIVA.
 
   Esperamos que disfrutéis de la lectura.


Rafa Núñez Rodríguez
RECORDANDO A MARY SHELLEY
   Siempre presintió que sería hermoso y ahora ya sabía que era así, lástima de la segunda cuchillada, lo había atravesado como al humo de una chimenea.
   Pero después de zurcir el corazón y recoger el desorden de órganos, que lo miraban tiritando sobre la mesa, suspiró. El reflejo de un trabajo, casi terminado, le llenó de orgullo.
   Miró hacia la ventana, la penumbra ya comenzaba a adueñarse del paisaje y algunos rayos empezaron a guiñar a lo lejos. Sacó los cables por la ventana y se los clavó en los agujeros que pudo abrirle en el cráneo. A partir de mañana ya nadie diría que era un pelagatos. Se frotó las manos nervioso, estaban más cerca los fogonazos del enfadado cielo, y él deseoso de recibir sus dádivas para completar el proyecto.
   Entonces, unos golpes tras la puerta y una enérgica voz:
  -Miguelito, dile a Héctor que se vaya, que hay tormenta. Ya mañana terminaréis el trabajo del cole.


Mª Jesús Campos Escalona
NO PUEDO DORMIR
   Oí un ruido y me levanté con miedo. En la penumbra del pasillo apenas se divisaba una pequeña luz. ¿Cómo había podido engañarme aquel pelagatos con su palabrería barata? ¡Menuda casa de alquiler! Aunque debía reconocer que mi desorden mental tampoco me había ayudado mucho. Necesitaba dormir. El tiempo y la distancia zurcirían las heridas de mi corazón.
   Anduve por el largo pasillo descalza. Me pareció oír una hermosa voz cantar y me dirigí con osadía en busca de la melodiosa armonía.
   Abrí la puerta de la habitación. El reflejo del cristal me mostró una imagen incierta. Una niña me sonreía con dulzura mientras, como dádiva, me ofrecía un bebé macilento.


Benet da Silva
EL REGALO MÁS HERMOSO
   Menudo desorden se generó cuando corrí la voz de que aquellas empanadillas estaban caducadas desde hacía un mes. Nos negamos a cocinarlas, cinco mil jóvenes corrían peligro de intoxicarse.
   El capitán de cocina, se presentó en ella y, ante mi negativa de cumplir sus órdenes y como inductor de aquella “rebelión”, ordenó llevarme al calabozo. Pasé seis meses en la penumbra de una celda.
  Una vez liberado, supe que, tras investigarse el suceso, se descubrió que aquel pelagatos con estrella había aceptado dádivas, fue degradado y condenado. Aunque él era solo el reflejo de la podredumbre de la institución militar. No era el único que las aceptaba.
   Al final, la historia había dado un giro radical; a él no le zurcirán más estrellas en su uniforme y a mí, me hicieron un hermoso regalo; el respeto de la mayoría de aquellos cinco mil jóvenes, la noticia había corrido como la pólvora.


Cande Molina Mostazo
AETERNUM
   Cómo aliviar este dolor que te traspasa el alma y deja mi corazón en la penumbra. No estés triste, me dicen, como si pudiera zurcir mi tristeza con hilos de seda. Nunca se está preparado para perder a una persona que creó un mundo hermoso para ti, incluso antes de conocer y acariciar tu rostro.
   Qué desorden he podido causarle a la Moira para venir como pelagatos del destino y, sin aceptar pactos ni dádivas, arrebatarme el reflejo más brillante del ser más puro y verdadero.
   Abatida y rota de dolor, pensé que la muerte me había vencido, pero me mostraste tu sonrisa y, entonces, comprendí que la parca nunca gana porque jamás puede llevarse el AMOR, porque el AMOR siempre será eterno.


Montse Martínez Serrano
GEMELOS
   Joel avanzaba con sigilo hacia la penumbra. Tiradas en la calle había botellas quebradas de cerveza y vino. Aquel desorden, suciedad y olor a orín reventaban las puntadas del corazón que había zurcido en cada encuentro con su hermana toxicómana. Esta será la última vez, se dijo. Dobló la esquina y la encontró sentada en el suelo al fondo del callejón.
   -Pelagatas, ¿cuánto dinero me vas a pedir? Piénsalo bien porque será la despedida.
   Ella se giró y trajo consigo un hermoso bebé rollizo. Joel no sabía cómo aquel saco de huesos en el que se había convertido su hermana había podido criar tal dádiva. Se sentó a su lado y la miró. Tenía el mismo brillo en los ojos que cuando jugaban a piratas en casa de los abuelos.
   -Se llama Joel -. Dijo su hermana mientras en un acto reflejo el niño extendía los brazos hacia su tío.

Mª Carmen Jiménez Aragón
AL OTRO LADO
   A este lado del espejo me sentía triste, vacío. El destino me convirtió en el pelagatos que veía pasar la vida de los demás, pero que no dejaba de ser un reflejo en la penumbra. ¿Por qué él se creía original y con derecho a todo, y yo solo podía zurcir un momento a otro para poder sentirme vivo?
   Pero un día, quiso la casualidad que en uno de esos momentos, mi yo se acercara al espejo acompañado del ser más hermoso de todos cuantos habían desfilado ante mí. El desorden de sentimientos, que habitaba en mi lado plano de realidad, se evaporó y supe lo que tenía que hacer. Posé mi mano sobre la fría superficie esperando que, sorprendido, él hiciera lo mismo, y aproveché el contacto para saltar.
   Ahora mi reflejo nos mira incrédulo y aturdido mientras yo disfruto de la dádiva que me ofrece la vida.


Gema Frías Luque
VUELTAS DEL DESTINO
   Mi vida había sido un completo desorden, lo único hermoso fue aquel niño que abandoné, años atrás, fruto de un amor lleno de complicaciones. Siempre soñé con ser un hombre de bien y acabé siendo un pelagatos, fiel reflejo de mi padre. La vida había zurcido mis ropas, cientos de recuerdos y pensamientos desfilaban por mi mente buscando un nuevo camino. Sentado en la penumbra de aquel rincón apareció un joven, dádiva en mano. Un traje de chaqueta y corbata junto a una nota que decía “Quiero recuperar el tiempo perdido”.


Dori Calderón Ramos
RESACA
   Despierto en la penumbra de una habitación con un desorden total.
   Comienzo a zurcir los retales de mi memoria y recuerdo que gané la apuesta a mis amigas y me acosté con aquel insulso pelagatos que tanto nos miraba, eso explicaría mi situación en este momento.
   Pero... ¿Dónde estoy?
  Puedo vislumbrar mi hermoso collar rojo roto, brillando por un reflejo de luz que cuela por la ventana, si mi marido viese su dádiva en este estado mi divorcio estaría asegurado.
  Mi cabeza va a explotar, unas llaves hurgan en la cerradura y aparece mi marido sonriente acompañado de un señor trajeado y muy serio. No entiendo nada. Me muestra unas fotos de mi fiesta de anoche y... ¡¡OSTRAS!! El señor serio y trajeado es el pelagatos de anoche.


Mercedes Rodríguez Silvente
UNA INGRATA HISTORIA
   María estaba casada con un pelagatos, esta se dedicaba a zurcir prendas que los vecinos de aquel hermoso pueblo le llevaban.
  Me sorprendía su habilidad para hacer su tarea a pesar de la penumbra del rincón donde cosía, este era el reflejo del resto de su modesta casa. Un día, estando yo de vacaciones, fui a llevarle mis pantalones preferidos, me quedé boquiabierta al ver aquel desorden.
   Entablé amistad con María y me contó que su mediocre trabajo era la única fuente de ingresos para mantener a su familia, lo cual me provocó compasión.
  La semana siguiente cuando recogí mis pantalones, le llevé un obsequio, una pequeña compra de alimentos.
  Cuando María vio aquellas bolsas puso cara de enojo, no estaba dispuesta a recibir ninguna dádiva.
  Me dijo el precio de su trabajo y me marché con la prenda en perfecto estado y mi compra de vuelta, totalmente decepcionada.


José Antº Ortega Cuadra
REMIENDOS Y REQUIEBROS
   En ese momento me di cuenta que era un pelagatos. Tal vez no se pueda juzgar a alguien por no saber zurcir, sobre todo alguien tan hermoso, fiel reflejo de sus genes, heredados de sus padres y abuelos, a la vez que el resto de sus ascendentes. Pero al cabo de un rato de larga charla, y conociendo más de su vida, pude constatar el desorden y las penumbras en su vida. De ahí mi calificativo hacia él.
   No en vano, no pude evitar obsequiarle con una dádiva para sus oídos. Alimentar un poco su ego, después de mis duras reflexiones sobre él. Por más que mis conclusiones las considerara acertadas, no debía dejarme llevar por ellas, puesto que eran solo mías. Por eso constaté y le hice ver que me admiraba su belleza, su elegancia, pese a su torpeza a la hora de zurcir el roto en su camisa.