domingo, 16 de junio de 2024

El Club de Lectura y Teatro de la Viñuela visita Periana con su obra de teatro "Sainetes".

 






















Hoy, el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela hemos visitado el vecino pueblo de Periana para ofrecerles nuestra nueva obra de teatro dirigida por BOSCO VIDA en donde damos vida a distintos personajes, unos despiertan en el público ternura, otros empatía..., pero todos buscan sacar una sonrisa en el espectador, que disfruten de un momento de risas.

REPARTO
La consulta
-Lourdes Sánchez Jiménez, como la doctora.
-Cande Molina Mostazo, como paciente 1.
-M ª Carmen Jiménez Aragón, como paciente 2.
-Julia de las Heras Jiménez, como paciente 3.

 La buena obra
-Mª Jesús campos Escalona, como Mariana, la suegra.
-Pepa Muñoz Román, como Lupe, la nuera.

Ganas de reñir
-Lidia Molina Zorrilla, como Martirio, la novia.
-Francisco Zorrilla Fernández, como Julián, el novio.

El rey busca esposa
-Rafa Núñez Rodríguez, como el rey Tiburcio IV.
-Dori Calderón Ramos, como el marqués don Baldomero.
-Laura Pérez Alférez, como dña Sancha de Olalla, marquesa de Sotoancho.
-Remedios Pérez, como dña Berenguela marquesa de Cabra.
-Monse Martínez Serrano, como dña Urraca condesa de Romanones.
-Lidia Molina Zorrilla, como bufón de la corte.

Todas las representaciones hicieron reír al público. Y los compañeros del club felices por el cariño y la confianza mostrados.

Agradecemos al Área de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Periana su confianza por contar con nosotros en su programación cultural.

sábado, 15 de junio de 2024

Sainetes La Viñuela

 











Después de unos meses recibiendo clases de teatro de la mano del director Bosco Vida, el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela estrena un repertorio de sainetes que hicieron pasar una agradable tarde tanto a los vecinos de su pueblo como a los del pueblo de Periana, ya que la función se repitió dos días consecutivos. La consulta, La buena obra, Ganas de reñir, El rey busca esposa..., todas hicieron reír al público. Y los compañeros del club felices por el cariño y la confianza mostrados.

REPARTO
La consulta
-Lourdes Sánchez Jiménez, como la doctora.
-Pepi Moreno Lobato, como paciente 1.
-M ª Carmen Jiménez Aragón, como paciente 2.
-Julia de las Heras Jiménez, como paciente 3.

 La buena obra
-Mª Jesús campos Escalona, como Mariana, la suegra.
-Pepa Muñoz Román, como Lupe, la nuera.

Ganas de reñir
-Lidia Molina Zorrilla, como Martirio, la novia.
-Francisco Zorrilla Fernández, como Julián, el novio.

El rey busca esposa
-Rafa Núñez Rodríguez, como el rey Tiburcio IV.
-Dori Calderón Ramos, como el marqués don Baldomero.
-Laura Pérez Alférez, como dña Sancha de Olalla, marquesa de Sotoancho.
-Remedios Pérez, como dña Berenguela marquesa de Cabra.
-Monse Martínez Serrano, como dña Urraca condesa de Romanones.

-Lidia Molina Zorrilla, como bufón de la corte.

jueves, 30 de mayo de 2024

XXVI. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

  


    Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

- Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: GARBANZO, PUNTUALIDAD, PEDALEAR, CERVEZA, DESEO, RIZO, SOMBRA, HIJO, PASEO y PARRA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.



Mª REMEDIOS PÉREZ MARTÍN
MIRANDO ATRÁS
    “Yo he criado a siete hijos. El último fue una hembra, por fin; no iba a quedarme con el deseo de tener una niña.
    Eran otros tiempos; yo creo que éramos felices, aunque entonces no nos dábamos cuenta. Mi marido trabajaba mucho y yo también. Quizá por eso teníamos poco tiempo para pensar en ese tipo de cosas. Poníamos una olla con garbanzos y a comer todos de ahí. A mí me gustaba la cerveza y, a veces, me tomaba alguna sentada bajo la parra. Lo digo porque era una cosa rara, una mujer bebiendo.
    Mi marido iba al trabajo con su bicicleta, pedaleando, siempre puntual.”
    Amalia se concentraba en su redacción como una niña buena, con sus setenta y dos años y sus rizos recogidos en un moño, dejando ver en sus ojos una sombra de tristeza. Un breve paseo la llevaría de vuelta a casa hasta la clase del jueves siguiente.


LAURA PÉREZ ALFÉREZ
EL PACIENTE 
    Una cualidad de José es su puntualidad. Hasta el centro de salud hay un paseo largo que José recorre pedaleando en su vieja bicicleta.
    Dice en recepción que viene a urgencias por un resfriado.
    —Doctor, hoy es mi cumpleaños.
    —¡Felicidades!
    —Éramos seis hermanos, pero ya estoy solo, el último se murió hace unos meses.
    Noto su tristeza, su soledad, no viene a la consulta por un catarro, veo pena en sus ojos.
    —Mi hijo viene casi todos los fines de semana, el mes pasado estuvo aquí dos veces. Guardo cervezas en la nevera, cuando venga comeremos a la sombra de la parra. Pondré un puchero con garbanzos, que sé que le gusta, como se lo hacía su madre, que en gloria esté.
    Saca un pañuelo, se limpia los ojos y repite ese tic de apartarse un rizo inexistente en la frente. Me cuenta su deseo de volver a subir a la Maroma, y que a sus ochenta y pico años, jamás ningún invierno ha visto menos nieve en la sierra, como este año.
    Se despide, mañana volverá, puntual, como cada día.


BENET DA SILVA
CUÑA DE TU PROPIA MADERA
    Como cada domingo, y con puntualidad inglesa, nos reunimos en torno a la mesa, aunque en esta ocasión no era solo un encuentro familiar ya que se agregaron varias amistades.
    Todo empezó una mañana mientras pedaleábamos mi hijo y yo. De pronto, él detuvo el paseo porque necesitaba sentarse a descansar a la sombra de unos pinos. Fue cuando me propuso rizar el rizo en el menú dominical del siguiente fin de semana. Su descabellada sugerencia consistió en un duelo culinario, dada nuestra común profesión, con la premisa obligatoria de que uno de los platos debía incluir garbanzos.
    Conforme iban sucediéndose los platos, el gesto de satisfacción entre los invitados era más que evidente. En particular cuando degustaron la elaboración cuyo ingrediente principal era hojas tiernas de parra, además del maridaje del plato con distintos tipos de hidromiel, bebida considerada como la precursora de la actual cerveza.
    Los comensales emitieron su veredicto; en esta ocasión no dolió por ser la cuña de la propia madera.


CANDE MOLINA MOSTAZO
DESVELOS
    Aún las sombras del pasado aparecen como desagradables pesadillas. Estoy cubierta de hojas de parra húmedas y frías, los ruidos y gritos me aterran, intento pedalear lo más rápido posible para esconderme de los pasos que se acercan, deseo con todas mis fuerzas hacerme invisible, tras un golpe fuerte veo al monstruo sentado junto a charcos de vómito de garbanzos y cerveza. Con puntualidad me despierto temblando siempre a las tres de la mañana. El insomnio me hace dar paseos por el salón. Mi hijo me llama, tiene sed, me gusta acariciar sus rizos pelirrojos mientras se vuelve a dormir. Miro a través de la ventana, ella tampoco puede dormir, lágrimas de gratitud y tristeza ruedan por mis mejillas, la llamada telefónica de mi vecina nos salvó del monstruo, pero su hija no tuvo esa suerte.


MONSE MARTÍNEZ SERRANO
ROJO VIVO 
    Cuando nuestro bebé tenía el tamaño de un garbanzo, sentada a la sombra de la parra, el deseo de que todo saliera bien aplastaba el vacío de tu ausencia. Pasé el embarazo con los dientes apretados, saliendo de paseo sin puntualidad y sin rumbo, pedaleando furiosa hasta que mis rizos quedaban pegados a mi sudorosa frente.
    Dos semanas antes de salir de cuentas, el mismo semáforo que aquel desgraciado empapado en cerveza se saltó como si fuera verde, volvió a ponerse en rojo. Me paralicé, bajé de la bici y lloré por primera vez desde el accidente. Y con las lágrimas, llegó también una contracción, la primera.
    En menos de una hora, nuestro hijo nació, aferrándose a la vida en el mismo lugar en que a ti te la robaron.


ENCARNI NAVAS
MADRE
    Al mirar atrás, la vieja parra del jardín le devuelve las sombras del pasado, cierra los ojos y se ve pedaleando. Debía llegar con puntualidad para felicitar a su madre por aquel potaje que tan bien cocinaba. No era un buen hijo, nunca quería almorzar legumbres, no le gustaban, prefería tomar unas cervezas con los amigos, aunque eso le acarreara largos paseos. Ahora que su madre ni cocina, ni peina sus rizos, ni siquiera lo recuerda, le aprieta la necesidad, el deseo de comer aquel guiso de garbanzos.


Mª CARMEN JIMÉNEZ ARAGÓN
MAL EMPEZAMOS 
    Una sombra se cernió sobre Susana aquella tarde. El deseo de agradar a su futura nuera la hizo pedalear con más brío, pero el paseo de seis kilómetros hizo mella en sus fuerzas y volvió a hacer gala de su poca puntualidad, la joven seguramente lo interpretaría como una actitud desafiante.
    Su hijo terminaba la tercera cerveza cuando la vio llegar y le clavó una mirada de reproche; la chica, muy mona ella, ahuecaba sus rizos con un aire de superioridad y victoria en el gesto, pues ya se había encargado de clavar la espinita de ‘mala suegra’ en la conciencia de su enamorado. Susana comprendió al instante que esta se había subido a la parra a la primera de cambio y que sería el garbanzo en su culo durante mucho tiempo. Por delante le quedaban muchos bocados en la lengua con tal de que su hijo no se enterase de que la diabla lo había elegido para fastidiar a su jefa. Mal empezaban.


LIDIA MOLINA ZORRILLA
NUNCA ES SOLO TRABAJO 
    Con puntualidad llegaba en cada visita a los pies de la incubadora.
    Un deseo compartido "quiero ver a mi hijo en su capazo a la sombra de mi parra... y después pedaleando por el patio..." Te avisaré para dar un paseo y tomaremos una cerveza.
    Yo miraba su pequeñísima carita enmarcada en rizos para no olvidarme de él por si crecía y no lo podía reconocer.
    Sin esperanzas.
    En mi siguiente turno en la UCIN la incubadora vacía inundó mis ojos.
    Ya no recuerdo a la madre, pero aquella naricilla de garbanzo se quedó en mi memoria para siempre.


LOURDES SÁNCHEZ JIMÉNEZ
ME PIERDE EL AMARILLO 
    En qué momento se me ocurrió dar aquel paseo, con lo tranquilo que estaba yo junto a esa cerveza a la sombra de la parra. Por qué no tuve el deseo de seguir allí, escuchando la conversación telefónica del ciclista del rizo en la frente que decía que a lo mejor no llegaba a la hora de comer los garbanzos, que la puntualidad no era una de sus virtudes. Pues no, no me quedé allí tranquilo, aquella camiseta amarilla me llamaba. Cuando comenzó de nuevo a pedalear me agarré tan fuerte como pude a esa camiseta, tanto que me dolían las patas delanteras y mis alas vibraban, pensando en todo momento cuándo se pararía este hijo de puta…


DORI CALDERÓN RAMOS
REENCUENTRO
    Te espero mientras picoteo unos garbanzos tostados. Ya voy por la segunda cerveza, la puntualidad nunca fue tu virtud.
    A mi lado, una señora vocea a su hijo que pedalea por esta terraza cobijada por una hermosa parra y pienso en marcharme, pero recuerdo el paseo sin sombra hasta llegar aquí y abandono la idea.
    Mi deseo de volver a verte supera todas las adversidades. Recuerdo tu sonrisa, tu voz, tus rizos alborotados, tu delgado cuerpo... Han pasado diez años y una sola llamada bastó para encenderme.
    En la mesa de al lado, un hombre entrado en kilos me sonríe, hace rato que se quitó el sombrero dejando al aire su calvicie, creo que también espera a alguien que tarda como tú.
    A la tercera sonrisa le miro a los ojos y un escalofrío recorre mi espalda... ¡Esa mirada es inconfundible!


MAITE DE LA CÁMARA
EXTREMADURA 
    Juan le compró la primera bicicleta a su hijo Iván para que llegase con puntualidad al colegio. Vivían en Valencia del Ventoso, un pequeñísimo pueblo perdido en Badajoz, en una finca plantada de viñas. El día que la estrenó, Iván estaba muy ilusionado. Se inscribió en un club ciclista patrocinado por una marca de garbanzos. Cada día entrenaba por el paseo de su pueblo y sus paisanos le vitoreaban y animaban al verlo pedalear. El deseo de Juan, apodado "el Rizo de Plata" por quedar, en su época, siempre en segundo puesto, era que Iván ganase el tour de Francia.
    Décadas después, mientras tomaba una cerveza a la sombra de la parra, no podía creer lo que estaba viendo en el televisor, era su hijo en el podio festejando con cava extremeño; comenzaba su andadura.


ULLA RAMÍREZ
DEMASIADO TARDE 

    Tal vez en otro momento, padre. Pero ahora no. Ahora voy a ser el garbanzo negro de la familia que no acude con puntualidad allí donde se le espera; ese mal hijo que desprecia el cargo de gerente que me ofreces en tu prestigiosa fábrica de cerveza, donde podría llegar a ser un hombre de éxito, como es tu deseo.
    Pero ahora no. Porque ahora quiero pedalear hasta el pico más alto de mis sueños y vivir mi propia carrera.
    Tal vez vuelva luego demasiado tarde, tras un paseo desigual por la vida. Pero solo entonces podré sentarme tranquilo en la puerta de tu casa, a la sombra de tu parra, frente al mar, contemplar la belleza de los rizos que el viento provoca en las olas y recordar sin angustia aquel día en que me quisiste enseñar a nadar. No me ofrecías tu mano cuando me hundía y me ahogaba. Aún recuerdo la sirena de la ambulancia y el llanto de mamá a mi lado. Esperaste demasiado para salvarme.


RAFA NÚÑEZ RODRÍGUEZ
LA ETERNA PEDALADA
    Hace ya dos años que sigo el deseo de mi hijo, dejé las tardes de cerveza bajo la parra del porche y empecé a pedalear. Sabía que estaba preocupado por mi salud. Y desde entonces, salgo con puntualidad a mi paseo vespertino, cada día me siento más rápido. Recuerdo mis pedaladas diarias, cada curva, las bajadas, notar la velocidad atravesándome la piel, el silencio del asfalto… Nunca imaginé que iba a disfrutar tanto del deporte.
    Y al pasar por esa recta, que siempre está envuelta en sombras, me gusta ver a mi pequeño, con sus rizos, cada día más mayor, cada semana cambiando ese ramo de flores. Antes, para hacerle rabiar, me gustaba decirle que era mi pequeño garbanzo en el zapato; ahora no se imagina la rabia que me da a mí no poder pararme.

viernes, 17 de mayo de 2024

EL CLUB DE LECTURA Y TEATRO DE LA VIÑUELA VISITA ALCAUCÍN.

 





El Club de Lectura y Teatro de La Viñuela lleva al vecino municipio de Alcaucín su comedia teatral Que pase el siguiente, una trama que sucede en una oficina del SEPE por donde pasan distintos usuarios que presentan historias muy divertidas.

La obra es una adaptación realizada por Dori Calderón, Rafa Núñez y Mª Carmen Jiménez de los sainetes originales de Antonio López, miembro del Club de Lectura de Vélez-Málaga.

Los ensayos han estado dirigidos por Montse Martínez Serrano.

REPARTO

-Mª Jesús Campos Escalona, como Bárbara (oficinista).

-Mª Carmen Jiménez Aragón, como Marichu (oficinista).

-Rafa Núñez Rodríguez, como Pepe (el paleto, el repartidor y el limpiador).

-Lourdes Sánchez Jiménez, como Romea (la pasota).

-Dori Calderón Ramos, como Lola (desempleada).

-Remedios Pérez, como Lucía (desempleada). 

-Cande Molina Mostazo, como Leticia (la discursante).

viernes, 26 de abril de 2024

Rafa Núñez Rodríguez, ganador del concurso Literario de La Viñuela 2024.

La Semana Cultural de La Viñuela, que con tanto mimo organiza el Excmo. Ayuntamiento de La Viñuela, es todo un acontecimiento para el Club de Lectura y Teatro, ya que incluye un concurso de microrrelatos, ejercicio de escritura en el que participamos una gran parte de este grupo. En esta ocasión estamos muy contentos por el resultado, pues el ganador ha sido nuestro compañero y amigo Rafa Núñez Rodríguez con su microrrelato titulado VIAJES. En este espacio compartimos el micro ganador y los pertenecientes al club, para que queden en el recuerdo de todos.


VIAJES
    Anra le cepilla esos finos hilos blancos de memoria que la coronan, Luisa le sonríe, se apoya en su bastón y salen de casa caminando tranquilamente hacia el parque.
    Su rostro se ilumina como el de quien embarca por primera vez, cada tarde es un viaje nuevo, junto a alguna amiga y sus cuidadoras.
    Ya ha llegado Graciela, que baila tangos con Manuela y su silla de ruedas junto al monumento que soporta el peso de la molienda, allí pasan las tardes.
    Vidas que están llegando al ocaso, junto a otras que han llegado para simplemente poder vivir.
    Hoy Anra tiene añoranza y les habla de su pueblo, las lleva de viaje por los grandes zocos, entre olores a té y especias.
    Sonrisas y ojos cerrados, imaginando lugares nuevos,
  Arrugas que no han sentido más que el calor malagueño, y sin embargo en el atardecer de sus días, viajan cada tarde desde La Viñuela a Marruecos, Argentina o Perú.
    Al oscurecer, todas vuelan nuevamente al parque y vuelven despacio a sus casas, recordando esos lugares que acaban de conocer, acompañadas por las personas que han venido desde lejos, para cuidarlas y viajar con ellas, lejos, tan lejos como puedan imaginar.

Rafa Núñez Rodríguez




LA SONRISA ES UN LENGUAJE UNIVERSAL
    La conozco, nuestros hijos van a la misma escuela infantil.
    A Dora le faltan unos céntimos. El niño llora esperando sus aspitos. Está nerviosa. No sé si está entendiendo a la dependienta.
    ―Ponlo en mi cuenta.
    Las miradas de impaciencia de los testigos ahora tornan en incredulidad.
    ―Grassiass ―me dice sonriente mientras le abre el paquete al pequeño. Es tan guapo. Es tan guapa.
    Días más tarde corre detrás de mí con una bolsa blanca de plástico y me la ofrece.
    ―Gracias ―le sonrío muy sorprendida.
    Llego a casa cargada, no tardo en lavarlos y freírlos, y mientras me como los mejores pimientos de mi vida pienso: sonreímos igual.

Lidia Molina Zorrilla



EN MITAD DE LA NOCHE
    Fue en una noche de fuerte marejada, un viaje eterno y sin retorno en el que tenía poco que perder a mis diez años. Fue la noche más larga de mi vida, en la que me debatía, al son de las olas, entre lo pésimo conocido y lo humano por conocer.
    Al llegar a tierra todo fue diferente. Nos esperaban con mantas en mano.
    Una inmensa paz relajó todo mi ser después de vomitar hasta las entrañas y noté cómo una mano aferraba la mía queriéndome ayudar.     Me dejaron descansar, allí tumbada en la arena y arropada hasta la cabeza, mientras trasladaban a los demás a cubierto.

Gema Frías Luque



PASO A PASO
    Aquellos mocasines americanos se movían inquietos bajo la silla, zigzagueaban estudiando el terreno como curiosos aborígenes.
    Diligentes, entraron en la sala dos babuchas árabes puntiagudas, sus brillos y colores hipnotizaban. Se colocaron frente a las albarcas de don Damián, una pegada a la otra, dejando asomar un bello tatuaje de henna.
    En la reunión también se encontraban los zuecos holandeses del ebanista. Sorprendían por su rigidez, aunque él asegurara, socarronamente, que las apariencias engañan.
    Finalmente, fueron las chancletas hippies, con los dedos al descubierto, las que dieron el primer paso colocándose en el centro del círculo.
    —Ya sabéis de qué va esto. El proyecto “Paso a paso” se pone en marcha, todo está listo en el centro de operaciones.
    Dos sillas a la izquierda, alguien se estiraba los blancos calcetines alemanes dentro de las sandalias de cuero, impaciente.
    La chica prosiguió diciendo:
    —Se puede aportar calzado y ropa de cualquier talla y temporada, también complementos. Nuestro objetivo es ayudar, paso a paso, a los vecinos del pueblo que lo puedan necesitar.
    —¿Empezamos? —sugirió el de los oxford de charol.

Mª Carmen Jiménez Aragón



UNA PRIMERA IMPRESIÓN ENGAÑOSA
    Al entrar en la sala, miró a su alrededor y un gesto de preocupación se adueñó de su rostro, ante él tenía un reto mayúsculo. No sería tarea fácil conseguir aportar algún matiz a aquel heterogéneo conjunto.
    Conforme avanzaba la mañana, desaparecía la infundada inquietud que le invadió al principio gracias a que aquel grupo de alumnos, de tan solo doce o trece años, fuera al unísono en atención, siendo a la vez, respetuosos con sus compañeros, además de contar con una disposición a interactuar encomiable, siempre desde la máxima consideración, tal y como pudo observar en pequeños, pero muy importantes detalles en el desarrollo de la actividad.
    Una vez finalizada su labor, y en el trayecto de vuelta, analizó la experiencia vivida. La conclusión fue que el futuro estaba en buenas manos, tanto en lo concerniente a los orfebres que lo moldeaban como en la materia prima de la que disponían.
    No obstante, el hecho de que aquella amalgama de etnias, culturas, nacionalidades y géneros revelaran una sola alma compuesta por las cualidades antes mencionadas, y que los hacía iguales en su diversidad, era lo que más alegría y confianza le produjo.

Benet da Silva

lunes, 22 de abril de 2024

El Club de Lectura y Teatro de La Viñuela estrena su nueva obra titulada QUE PASE EL SIGUIENTE.

 









Como es habitual el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela colabora con el Excmo. Ayuntamiento de la localidad en la Semana Cultural. En esta ocasión se ha estrenado la obra de teatro titulada QUE PASE EL SIGUIENTE una trama que sucede en una oficina del SEPE por donde pasan distintos usuarios que presentan historias muy divertidas.

La obra es una adaptación realizada por Dori Calderón, Rafa Núñez y Mª Carmen Jiménez de los sainetes originales de Antonio López, miembro del Club de Lectura de Vélez-Málaga.

Los ensayos han estado dirigidos por Montse Martínez Serrano.

REPARTO

-Mª Jesús Campos Escalona, como Bárbara (oficinista).

-Mª Carmen Jiménez Aragón, como Marichu (oficinista).

-Rafa Núñez Rodríguez, como Pepe (el paleto, el repartidor y el limpiador).

-Lourdes Sánchez Jiménez, como Romea (la pasota).

-Dori Calderón Ramos, como Lola (desempleada).

-Raquel Mª Viscay Heredia, como Lucía (desempleada). 

-Cande Molina Mostazo, como Leticia (la discursante).

martes, 30 de enero de 2024

XXV. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

 


Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

- Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

- Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

- Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

- Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

- No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: TATUAJE, CUENTO, QUEMADURA, COHERENCIA, SONDA, PELUCHE, INVENTAR, SUEÑO, FASTIDIO y COBALTO.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.



Ramón

IMPASIBLE         

Eran los síntomas de exceso de cobalto, un fastidio;  se sentía extraño y no sabía qué le estaba ocurriendo; pensó que quizás fuera un cuento o un sueño vulgar sin coherencia que su cerebro acababa de inventar; pero no, todavía  veía la quemadura en el tatuaje de su piel y, tumbado en su cama, se vio como un peluche lanzado con fuerza al aire y quieto e impasible observó cómo las pilas derramaban la vida por la sonda de sus venas.

 

Laura Pérez Alférez

LA PROMESA    

Desvelada, con los ojos como platos mirando al techo, esperaba que el sueño la sacase de sus cavilaciones. "Te querré en la riqueza, en la pobreza, en la salud y en la enfermedad..." Intentaba memorizar los votos en voz alta y los sonidos le abrasaban la garganta, igual que la quemadura de una sonda. Las palabras le ardían en los labios, como si de la escarificación de un tatuaje se tratase.

La falta de coherencia de su suegra le producía un enorme fastidio, la buena mujer se inventaba el cuento de que el amor, si era auténtico, sería eterno, a pesar de que, según las estadísticas, al menos el cincuenta por ciento de los matrimonios acaban en divorcio.

Creyó oír voces, su osito de peluche azul cobalto parecía decirle que no se pusiera el vestido blanco y este, desde el perchero, soltó una carcajada.

Sin pensarlo dos veces escribió un mensaje: "No me caso, salgo ahora para el aeropuerto, el avión despega a las 8:00, si no vienes, me voy yo sola de luna de miel”.

 

Benet da Silva

MALDITA REALIDAD    

No, no fueron esos instantes de pasión que encendieron cada poro de nuestra piel. Y sí, sí creí tu cuento de princesa herida y, sin motivo, desheredada. Pero fue tu mirada la que quedó grabada cual tatuaje en mi corazón, esa que lanzaste en forma de sonda a las profundidades de la mía aquella tarde en la que el cielo pintaba en claro azul cobalto.

Hoy quisiera inventar un sueño, en él no seré el simple peluche que un día usaste de almohada, ni mi piel añorará la liviana  quemadura de tus caricias y, tal vez, aceptaré la maldita coherencia de la realidad; tú no estás y mi fastidio me impedirá, una noche más, soñar que no son las frías sábanas las que acarician mi desnudo cuerpo.

 

Monse Martínez Serrano

RESONANCIAS     

Apareció en mi consulta abrazada a un peluche y con una quemadura de segundo grado en el brazo. La sonda dejó al descubierto un tatuaje, el mismo que había aparecido en mi sueño la noche anterior. Mientras la curaba, confundido, le pregunté cómo se lo había hecho. Con poca coherencia me contó que, siendo niña, su madre la encerraba con fastidio en la habitación a oscuras. Asustada se abrazaba a Teddy y, mientras esperaba a que el castigo se acabara, se inventaba cuentos en silencio. Las lágrimas que acompañaban al relato destaparon emociones e imágenes de mi propia infancia. Volví a mirar su tatuaje azul cobalto: “un encuentro casual es lo menos casual en nuestras vidas”.

 

Encarni Navas

CUENTO DE NOCHEBUENA   

El despertar de ese sueño fue el fastidio del dolor, una sonda conectada a su brazo y un mapa de quemaduras, profundas manchas que se extendían como tatuajes sobre la superficie de su piel. Aferrado a su peluche azul cobalto, decidió inventar cuentos con cada una de sus formas para no perder la coherencia que aún le quedaba y seguir viviendo.

 

Lidia Molina Zorrilla

COMPAÑERAS    

De mi uniforme azul cobalto, que deja ver mi último tatuaje, viaja mi mirada a la sonda, luego a las quemaduras de su brazo y de ahí al cabecero de la cama donde cuelga un peluche rosa, “a mi hija le encantaría” le digo a mi paciente tratando de distraerla del fastidio de pasar la Nochebuena en el hospital. Me sonríe y le respondo con mi mejor sonrisa mientras me trago unas lágrimas al pensar que mi marido estará ahora mismo inventado un cuento con bastante poca coherencia por la falta de sueño. Me despido, nos felicitamos las fiestas y salgo de la habitación. Me siento afortunada porque a las ocho yo me voy, pero sobretodo porque sé que, aunque ella se queda, se queda en las mejores manos.

 

Dori Calderón Ramos

NOCHEBUENA     

Resultó un fastidio que la chica del tatuaje viniese a cenar con mi hijo, no tenía coherencia. ¡Eran tan diferentes!

Al abuelo se le movía la sonda de la nariz cada vez que sorbía un poco de sopa y se me había olvidado en casa el cuento y el peluche que compré para la bebé, inventaría cualquier excusa y se los regalaría en reyes.

Estaba enojada con mi marido desde que decidió romper mi sueño de viajar a Londres en Navidad por cenar con la familia y, para colmo, tuve que repartir el pavo, pues la boba de mi cuñada se hizo una quemadura cocinando.

Pero tendría mi recompensa cuando mi marido me regalase la maravillosa sortija color cobalto que descubrí guardada en su chaqueta.

A la hora de los regalos recibí de mi esposo un horrible bolso... ¿Y la sortija?

 

Ulla Ramírez

EL PELUCHE

Juro que si algún día me tropiezo por la calle con aquel monstruo de las galletas no cambiaré de acera. Maldito peluche color azul cobalto, que entraba en el colegio como Pedro por su casa con permiso de la madre superiora. El mote le venía grande, pero nos servía para hablar en clave.
¡Maldito jardinero del mono azul! No solo podaba árboles.
María, Isabel y Adela: adolescentes interruptas por aquellos abusos a quemarropa; tatuajes indelebles, quemaduras vivas en el alma.
Por eso estoy aquí y lo veo todo azul; un fastidio.
Lanzamos globos sonda, emitimos señales de humo y gritos de socorro. “Inventos de niñas locas” nos decían. “Dios os castigará por levantar falso testimonio”. Luego, pasó lo de Isabel, que se cortó las venas. Y por fin lo denunciamos. “Ni en vuestros sueños me encerraréis” decía él con descaro cuando salió del juzgado, libre como las fieras.
Pero esto no es un cuento y acabará mal. Por pura coherencia: la mía. Si algún día salgo de aquí, juro que lo mataré. Y seré inocente porque estoy loca y lo veo todo azul.

 

José Antº Ortega Cuadra

UN PEQUEÑO DESASTRE    

Hubiera deseado que fuera un sueño, tal vez un mal cuento, pero no fue así.

Esos recuerdos, después de todos estos años, le resultaban un fastidio cada vez que se miraba el tatuaje de su brazo. Por suerte, tapaba gran parte de la quemadura, causada por aquel estúpido incendio en la mina abandonada de cobalto.

Sí, fue una estupidez. A quién se le ocurre intentar matar una araña estampando la linterna de petróleo contra la abrupta pared de la cueva. La coherencia en ese acto brilló por su ausencia.

Intentó inventar alguna excusa en el hospital, pero al parecer, antes de desmayarse por el fuerte dolor, contó lo sucedido al médico de la ambulancia, recordándolo al despertarse. Pudo darse cuenta, no solo de lo estúpido que se sentía, sino también de que le habían puesto una sonda y, en la almohada, un pequeño peluche con una tarjeta que decía: "Siempre serás nuestro pequeño desastre".

 

Rafa Núñez Rodríguez

FACHADAS   

Los barrotes de las rejas se parecen a una piel que se despelleja por el sol, cáscaras de color cobalto van dejando paso a la coherencia del óxido atemporal. Una fachada, una ventana, una reja y, justo enfrente, una papelera en la que asoma un peluche sin botones en la mirada.

Noto con fastidio la sonda en el brazo, cada mínimo movimiento es un pequeño infierno envuelto en quemaduras, tatuajes que tiñen de sinrazón parte de mi cuerpo. Le parpadeo a la enfermera, aumenta la dosis y el dolor deja paso a un sueño en el que, cada noche, vuelves a inventar un cuento para mí. Uno en el que los barrotes siguen siendo verdes y tú sonríes antes de que el viento traiga el sonido de la muerte, de la nuestra, siempre es la nuestra.