jueves, 7 de mayo de 2020

VII ACTIVIDAD DE CONFINAMIENTO.



Todos y cada uno de nosotros ha propuesto una palabra y las hemos enlazado de modo que quedan totalmente integradas en el texto pasando desapercibidas, desarrollando una historia apasionante, completamente diferente y novedosa.

Las palabras elegidas para la actividad del día de hoy son las siguientes: RUTILO, AGUA, FUEGO, GEMA, CARTA, CACHORRO, CALLAR. Con estos términos cada escritor ha elaborado un microrrelato original.  

Aquí os mostramos los microrrelatos escritos por los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela.

Cande Molina Mostazo
CALLAR

Casi todas las tardes hacíamos expediciones río abajo, así que nos colocábamos una gorra, cogíamos un palo, el cachorro de pastor alemán de mi primo para olfatear todo rastro posible y empezaba nuestra aventura. De piedra en piedra, atravesando pequeños pozos. Mi primo el mayor era el jefe de la cruzada y vaya imaginación tenía, veía víboras, cocodrilos, caimanes y lo más gracioso es que nosotros, sin ver nada de nada, también habíamos visto la cola de un caimán o como un cocodrilo se metía en el pozo. Lo único que veíamos de verdad eran tortugas, ranas y unos rutilos, unos peces rojos muy raros. Pero en esos momentos nuestra imaginación volaba a rienda suelta y nuestros ojos veían todo lo que el capitán nos iba diciendo y señalando con su palo. De pronto nos paraba, nos decía "¡todos al agua! ¡Callad! ¡Escondeos! ¡Aguantad la respiración!" Menuda voz de mando la suya porque había divisado un zorro acuático, que era el guardián de unas gemas preciosas. Entonces con mucha valentía se adentraba por unas rocas y nos traía un montón de piedras de colores.
Y así con la alegría de haber encontrado tan preciado tesoro seguíamos nuestra andadura.
Una tarde descubrimos una isla detrás de unos cañaverales y unos arbustos, era el paraíso, una bonita laguna donde el agua estaba cristalina, unos álamos gigantes nos regalaban su sombra y unas rocas enormes nos servían de trampolín para lanzarnos al agua y para tomar el sol como los lagartos. Decidimos que sería nuestro fuerte y lo primero fue prepararlo e investigarlo.
Uno de mis primos vio una botella con una pequeña carta dentro, entre unos juncos. Corriendo fuimos todos al encuentro de tal hallazgo. Ahora estoy segura que mi primo puso la botella con la carta dentro esa mañana, pero claro en aquel momento y con ocho años, pues estábamos asombrados y deseosos de leerla. Abrió la botella, saco la carta y en ella había como una especie de mapa con muchas cruces y unos signos muy raros, entonces el capitán dijo "levantamos el campamento y nos vamos para el cortijo de la abuela, está noche junto al fuego tenemos que descifrar este mapa, en marcha camaradas".


Rafa Núñez Rodríguez
DICES

Dices que simplemente es una gota de agua salada, de esas que tiñen de sentimientos tantas cartas amarillentas, pero quema como el fuego mientras recorre mi rostro.
Dices que mi corazón es un trozo de rutilo frío enterrado bajo capas de indiferencia y sin embargo cuando intenta latir lo mandas callar con autoridad.
Dices que tú eres una gema preciosa y yo tan sólo un cachorro con dudas y temores, y mientras sigues diciendo, una sonrisa asoma sobre el temblor de mis labios y por primera vez te digo eso que estaba ahí escondido, deseando salir...
-Adiós, siempre te llevaré en mi pasado.


María Jesús Campos Escalona
LOCURA

¡Cállate! ¿No ves que ya leí tu carta y que la he arrojado al fuego? El anillo con la gema te lo devuelvo pues ya no lo quiero. En realidad sólo me llevo el cachorro de shih tzu. Te puedes quedar con todo.
Pero no te descuides amor... Puede que cuando estés medio dormido en las cristalinas aguas del jacuzzi, esas aguas en las que pusiste miles de dibujos de ese pez, sí, ¿cómo se llamaba? Tú y tus palabritas. Rutilo. Así era.
¡Jajajajaja! no te descuides amor.


Dori Calderón Ramos 
EL DESTELLO
El destello de luz que desprendió el rutilo de su anillo le recordó el color del fuego que quemó todo la tarde anterior.
En su mano, la carta que invitaba a una boda que ya no se celebraría, en su bolso, la gema que se negó a arder, tenía que pensar como deshacerse de ella, en la calle, los ladridos del maldito cachorro que desde anoche no ha dejado de aullar llamando a su dueña, pero algún día deberá callar, es solo cuestión de tiempo.
Bebió un sorbo de agua y se preparó para ir al encuentro con él, ahora ya, nadie se interponía entre ellos.


M. Carmen Jiménez Aragón
ETERNA ENEMISTAD

En aquel enclave montañoso, el Agua y el Fuego discutían sobre cual había tenido más responsabilidad en la creación de la bella gema.
-Sin mi fuerza erosiva y mis cualidades minerales jamás hubiera podido ver la luz. -Defendía el Agua.
-Y sin mi ardiente energía y mi poder subterráneo nunca se hubieran dado las condiciones adecuadas. -Recriminaba el Fuego.
El bello Rutilo, triste y cabizbajo como un cachorro indefenso, se ponía cada vez más rojo de vergüenza y, súbitamente, sentenció:
-¡Callad! Viendo que Fuego y Agua nunca os llevareis bien, escribiré una carta al Aire. Los dos le debéis la vida. Él sabrá discernir.


Laura Pérez Alférez.
OJO POR OJO.  
Pone al fuego el agua de la sopa, matices de gema y rutilo flotan en el líquido. Desde el día que encontró aquella carta, por casualidad, se siente como un cachorro herido obligado a callar. Él la mira. Verla siempre allí le provoca un gesto de desdén, siente pena por ella por ese gesto. La pena que le causa ser consciente de ese gesto, aumenta su desprecio. Ella, ensimismada en su rutina parece no percatarse de su presencia, le vio llegar y se hizo la distraída. Ha visto como la ha mirado.
Sigue removiendo pausadamente el cianuro en el líquido. Llena una taza y se la sirve calentita.

Gema Frías Luque
TU AMOR ME AHOGA
Desperté junto al río, mi fiel cachorro aún dormía mientras me desperezaba. Miraba a mí alrededor y sentía el cantar de los pájaros junto al croar de las ranas que tanto me trasladaba a mi tierna juventud.  El agua estaba realmente fría y tan cristalina que pude ver el pequeño aleteo de un rutilo. Tras lavarme la cara traté de recuperar el fuego. El motivo de mi huida desesperada no me alejó del pensamiento de las palabras de aquella carta que encontré junto a mi mesita de noche: “Tu amor es un pequeño tesoro para mí, eres mi gema más preciada, pero seguiré callando para siempre”. Tu amor me ahoga, trataré de olvidarme de ti para siempre.

miércoles, 6 de mayo de 2020

VI ACTIVIDAD DE CONFINAMIENTO.



Todos y cada uno de nosotros ha propuesto una palabra y las hemos enlazado de modo que quedan totalmente integradas en el texto pasando desapercibidas, desarrollando una historia apasionante, completamente diferente y novedosa.
Las palabras elegidas para la actividad del día de hoy son las siguientes: TAIMADA, CAFÉ, REFULGIR, MELIFLUO, LONGEVO, INSTANTE Y LABIOS. Con estos términos cada escritor ha elaborado un microrrelato original.  
Aquí os mostramos los microrrelatos escritos por los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela.

María Jesús Campos Escalona
INOCENCIA
Mi pelo rubio ondeaba con el viento. Me encantaba venir a ver a mis abuelos y a la hora de la siesta, cuando ellos dormían, yo refulgía como sol de primavera, correteando por el prado.

En un instante, ya estaba junto al longevo y abandonado panal de abejas. Meter mi pequeño dedo en los panales y saborear el melifluo néctar dulce, me hacía sonreír. Una abeja despiadada rozó mis labios y yo sentí un fuerte dolor, y con un respingo, corriendo fui a refugiarme en los brazos protectores de mi abuela.

En el porche divisé una figura que tomaba café. Rápidamente me acerqué y abracé su cintura con fuerza. Su astuta y taimada mirada me dijo con disimulo:
-¿Qué le ha pasado a mi princesa?


Laura Pérez Alférez
APLAUSOS
Tiene la sonrisa pintada de soledad. Por un instante una melodía le escuece en los labios con el primer sorbo del melifluo café. Longevos recuerdos taimados aparecen sin desearlo; ¡el refulgir del teatro henchido por el clamor y vítores del público, flashes, autógrafos...! Nostalgia de sueños rotos.

Su aliento es vidrioso, cortante, como si al hablar sintiese un pequeño cristal quebrarse en la garganta.

Esta noche tampoco oirá aplausos.

M. Carmen Jiménez Aragón
TUS LABIOS
...Y su beso duró un instante. Su taimada boca abandonó mis labios para descender hasta ese melifluo rincón escondido y saciar las ansias contenidas. Sobre mí refulgían millones de estrellas en un longevo y perpetuo firmamento que se me antojaba mío y explotaban una y otra vez siguiendo nuestro compás. Así esperamos la llegada del alba y el primer café.



Rafa Núñez Rodríguez
JUSTO
Hoy como cualquier domingo, con la sonrisa en los labios y su globo rojo, caminaba hacia el parque.

Era temprano y la mañana olía a café. Se paró en la cafetería de siempre, allí le invitaban a un descafeinado y siempre lo trataban como a alguien normal, o mejor, como a alguien único. Caminaba despacio aunque no pasaba de los treinta. Con esa injusticia que le recorría la espalda y anidaba en su cabeza ya era una persona longeva.

Llegó a donde siempre, a su esquinita del parque y con el zapato marcó una equis en el suelo.
Por un instante sus ojos reflejaron una taimada mirada, entonces se subió sobre la señal del mapa del tesoro, abrió el puño y el globo se fue perdiendo entre las nubes. El sol refulgía curioso esperando respuesta, como siempre, como cada domingo.
No estaba seguro de si sus padres verían la señal, hace tanto que no venían a visitarlo.
Volvió sobre sus pasos, ya iba pensando en saborear el postre melifluo que Margarita le solía preparar exclusivamente a él, y escucharía sus palabras tranquilizadoras...
- No pasa nada, nos quedan muchos globos rojos.



Cande Molina Mostazo
SORPRESA
Me encantó que me llamara para tomarnos un café juntos, aunque me sorprendió porque normalmente nunca tiene tiempo. La curiosidad de la cita me tenía un poco taimada. Me pinté los labios arrugados, mire el reloj y calculé el tiempo para llegar puntual. Mis ojos refulgieron inmensamente cuando al entrar vi a mis amigos longevos junto a mi querida familia y una voz meliflua cantaba cumpleaños feliz, al lado de un precioso pastel de chocolate lleno de luces. Tome aire y en un instante apague todas las velas. El deseo ya sé había hecho realidad.


Dori Calderón Ramos
TARDES DE AZÚCAR
Cada tarde al salir del colegio corría hasta su casa. Ya por el camino le llegaba el olor a pan frito y achicoria, ese sucedáneo del café que su madre preparaba cada tarde para merendar, y por un instante corría más para llegar rápido a casa.
Al entrar la encontraba sentada en su silla baja, con un refulgir en sus ojos que la invitaba a echarse en sus brazos, y una sonrisa taimada que solo una vida longeva te otorga.
De sus labios salían palabras melifluas que le encantaba oír, por eso, mientras el azúcar caía por sus manos al sostener la rebanada, le preguntaba:
- Abuelita, ¿Me cuentas otro cuento?

Cande Molina Mostazo
ESPERANZA
Las gotas de agua caían una tras otra de forma taimada, de vez en cuando refulgían cuando las luces de los coches se reflejaban en la ventana. Mis labios recogían las lágrimas melifluas que rodaban por mi mejilla. Te vi siempre tan fuerte, tan longevo que me resisto a que la vida lo cambie todo en un instante. Pongo mi mano en el cristal, está frío, mi cuerpo se estremeció. Entonces una bata blanca me toca en el hombro y me dice que estás fuera de peligro, que me vaya a descansar. Una inmensa alegría recorre mi ser, pero he decido sacarme un café de la máquina y pasar la noche vigilando tu sueño.

Gema Frías Luque
SI, QUIERO
Eran cinco días de descanso muy prometedores. Tras posar mis labios en la taza de café lo miré fijamente, poseía una mirada longeva, tal vez su elegancia coartara mi impresión. Por un instante sentí su sonrisa taimada, mediaron unas melifluas palabras y unas suaves caricias que me estremecieron especialmente. Solo recuerdo el refulgir del sol sobre mis gafas y, tras perder la noción del tiempo, pude sentir como mi corazón se aceleraba vertiginosamente provocando un pequeño temblor en mi estómago.

martes, 5 de mayo de 2020

V ACTIVIDAD DE CONFINAMIENTO.




Las palabras elegidas para la actividad del día de hoy son las siguientes: TIERRA, BOLERO, CHASCARRILLO, IMPACIENCIA, ECUÁNIME, AZAHAR Y ACERO. Con estos términos cada escritor ha elaborado un microrrelato original.  Todos y cada uno de nosotros ha propuesto una palabra y las hemos enlazado de modo que quedan totalmente integradas en el texto pasando desapercibidas, desarrollando una historia apasionante, completamente diferente y novedosa.

Aquí os mostramos los microrrelatos escritos por cada uno de los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela.


M. Carmen Jiménez Aragón
¿QUIÉN SABE CUÁNDO…?
Sonaba en la radio ese bolero paisano, cantado a corazón abierto: "De mi tierra bella, de mi tierra santa...", y la impaciencia por unir mis pasos a los de tantos otros volvió mis lágrimas de acero. Subí a la barca sin querer pensar demasiado, ecuánime decisión cuando se deja uno parte de la vida atrás y no sabe si se encamina hacia una vida prestada o hacia la muerte misma. Me da vergüenza pensar que se me vienen a la mente cientos de chascarrillos. Quizá algún día pueda llegar a reírme con ellos, cuando vuelva a embriagarme con el olor del azahar de mi tierra.



Laura Pérez Alférez
CRISTALES ROTOS
Le decía que el amor es frágil como el cristal y efímero como pétalos de azahar esparcidos al viento. Le contaba que el amor fácilmente puede romperse o perderse en un horizonte incierto.

Palabras vacías con letra de bolero. Amores de fino cristal. Hoy sabe que el amor verdadero se forja a fuego lento, duro como el acero, inoxidable al paso del tiempo. El amor real está anclado en tierra firme soportando vientos y nubarrones poco ecuánimes, en la vida tan comunes.

No fue más que un cuento, un chascarrillo; ella cuidó su amor entre algodones para que no se quebrara, él lo descuidó..., se hizo añicos.

Varios son los cristales que ha roto en su vida.

Dori Calderón Ramos
LA TIERRA GRITA
La impaciencia no es una de sus cualidades, pues fue paciente hasta la saciedad.
Quiso ser ecuánime, pero su decisión no gustó a nadie.
Se cansó de que sus súplicas de ayuda pareciesen chascarrillos, quizás un triste bolero reflejase mejor su historia.
Cansada de gritar pidiendo ayuda, la TIERRA tiró al mar las hojas de azahar que le quedaban y nos envió su corona de acero.

Cande Molina Mostazo
SENSACIONES
Noches calurosas de verano, donde se agradece la frescura de la tierra y de vez en cuando una brisa ecuánime te hace aún más bella. Empiezan las tertulias de madrugada llenas de chascarrillos jocosos acompañadas de un buen vino, de esos que tienen buen cuerpo y poca acidez, de los que te dejan ligero cosquilleo de sabores y te invitan a bailar boleros a la luz de la luna, mientras los azahares llenan de su sutil fragancia a los corazones abrazados y las verjas de acero son testigos de la impaciencia por besar tus labios.

María Jesús Campos Escalona
NOSTALGIA
Me acerqué con paso ligero y agachándome olí la tierra rojiza y áspera. Me habían trasladado de nuevo por mi trabajo de arqueología. ¡Qué día de calor me esperaba hoy!
Mientras, la radio sonaba un antiguo bolero que me recordaba a ti. Me quité uno de los pequeños auriculares de mi oído y dejé el otro para poder seguir oyendo la bella melodía. ¡Cuántos recuerdos!
Tú... contándome chascarrillos que me hacían reír y compartir viejas y nuevas vivencias. Tú, tan ecuánime, tan preciso, siempre tan justo.
Siempre me advertías que en la vida había que ser fuerte como el acero y no tan frágil. Y yo, me reía, ¡cuánta razón tenías mi querido padre! Qué daría yo, por entrar de nuevo, en el patio abarrotado de geranios, margaritas, claveles y damas de noche. Coger un trozo de bizcocho recién hecho y con impaciencia antes de llevármelo a la boca, olerlo y percibir ese aroma tan exquisito que tanto me recuerda a ti, a mí y a lo que un día fue mi hogar. ¡El dulce y sutil aroma de la canela y el agua de azahar!.

Rafa Núñez Rodríguez
REENCUENTRO
Abrió la tierra hundiendo sus dedos impacientes en ella y con manos tristes dejó caer las flores de azahar. Le temblaba la voz mientras soltaba algún chascarrillo que ella escucharía con una sonrisa, siempre se reía de sus cosas. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a acariciar el suelo, hasta las nubes se manifestaban ecuánimes en mostrar su pesar, lloraban por ella y sentían pena por él. Entonces se quitó el anillo, ese aro de acero e ilusiones, poco más les dio la vida, se acurruco sobre el aroma de las flores y comenzó a cantarle aquel bolero que siempre le había gustado tanto.
-Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Y mientras el cielo seguía llorando, los cipreses fueron testigos de su nuevo encuentro.

Gema Frías Luque
BOLEROS IMPERFECTOS
Aquella mañana había una incipiente mezcla de olores a azahar y tierra mojada, mi impaciencia se hacía cada vez más latente y anhelaba que abrieras los ojos.
Olvidé que tus despertares eran fríos como el acero y que tus mentiras ya las había escuchado yo en algún que otro bolero y en los chascarrillos de antaño.
Siempre me mostré ecuánime, supe mantener mi compostura, incluso sabiendo que éramos tres.

lunes, 4 de mayo de 2020

Rafa Núñez seleccionado en la IV edición de ESCRITORES AL ALBA de Diversidad Literaria.

Hoy volvemos a tener noticias de nuestros activos e intrépidos escritores, nuestro compañero Rafa Núñez Rodríguez ha sido seleccionado en el concurso de Diversidad Literaria, cuyo microrrelato será publicado en la IV Antología Literaria titulada "ESCRITORES AL ALBA".
Cada éxito individual supone para el grupo una fuerte movitación y todo ello nos hace ser más creativos y perfeccionistas en todas las actividades que se organizan y hace que nos superemos en cada proyecto.
Es por ello, Rafa, que tu éxito nos incentiva a seguir trabajando en esta línea y nos motiva a seguir mejorando en nuevas técnicas de escritura sin olvidarnos de disfrutar de la literatura.
Eres un escritor con un talante misterioso generalmente, nos transmites el secreto que se oculta en todas las cosas que nos rodean. Nos acercas al maravilloso mundo de las letras donde juegas de manera inconsciente a mostrarnos un paseo idílico por experiencias y sueños que solo caben en tu mente.

domingo, 3 de mayo de 2020

Publicaciones en el Diario Sur de nuestros miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela.



Este fin de semana ha sido especial para este grupo, tres de nuestras integrantes han visto publicados sus microrrelatos en el Diario Sur.
Las palabras están todas inventadas, todas llenas de letras, y con sus significados ya preestablecidos, lo interesante es poder darles vida, hacerlas música o que te atraviesen la piel mientras esbozas una sonrisa, esto es lo que hacen nuestras compañeras al ponerse a escribir. En la pequeña prisión, que es un microrrelato, son capaces de crear historias llenas de vida, sí, historias de esas que dicen tanto en tan poco.
Por eso hoy estamos felices de poder dejaros estos tres microrrelatos que con tanta maestría han pasado de manos creativas a papel de periódico.

GEMA FRÍAS LUQUE
VERSOS EN TU BUZÓN (01/05/2020)
De valiente tengo poco, de apariencia noble y de espíritu indomable siempre estuve en el límite, en ese borde de la espada en donde a veces al más mínimo error puedes correr el riesgo de tener que curar una herida más…
En ocasiones me he comportado de manera etérea, he sentido una profunda gratitud por  todas aquellas estrellas fugaces que cumplieron todos mis deseos.
En ocasiones te recuerdo, me pusiste la miel en los labios pero jamás tu corazón hizo destellos de ese amor que deposité verso a verso en tu buzón.
Palabras que nunca tuvieron respuesta, y este amor se forja en silencio esperando otra estrella que lo guíe.

CANDE MOLINA MOSTAZO
SUS MANOS PEQUEÑAS (01/05/2020)
Camino por la calle y cada ruido me sobresalta. Tengo miedo, de vez en cuando miro hacia atrás, sigo andando un rato sin rumbo, me agrada el viento en mi rostro, me alivia el dolor del golpe, veo las hojas caer de los árboles, son frágiles y hermosas. Recojo a mi hija pequeña del colegio, subimos al autobús y miro por la ventana, ellos sonríen cogidos de la mano, ella compra el periódico mientras se cuelga su maletín, el abuelo lleva su compra del mercado, el autobús se para en un semáforo y ahora tras la ventana veo una floristería tiene la puerta llena de flores, miro las rosas rojas, recuerdo ese ramo que me regaló. Las lágrimas caen por mi rostro y unas manecillas suaves y tiernas, las intenta secar, entonces despierto y las beso con fuerza, el autobús llega a la parada pero nosotras no bajamos.

M. CARMEN JIMÉNEZ ARAGÓN.
UN PROBLEMA CORRIENTE (03/05/2020)
    -Querida, llevas mucha carga, pero algo bueno hay que sacar de aquí. Piensa que nos sentiremos todos más limpios, por dentro y por fuera, cuando todo termine. Te agradezco que llores interiormente, cuando exteriorizas parece que tu llanto lo inunda todo, me pones de los nervios. Pero,  ¡reacciona, muévete! No puedes seguir siempre en esa espiral. Llevas dos horas dándole vueltas a lo mismo, esta eternidad no estaba programada. Tu tratamiento del problema no está siendo delicado. ¡Ábrete! No te resistas más. Siente esta brisa fresca.
     -¡Piiip!
      -¡Por fin, creí que no sacaría la ropa de la lavadora antes de ir a trabajar!

sábado, 2 de mayo de 2020

SEMANA CULTURAL DE LA VIÑUELA 2019.



Una de nuestras aficiones más constantes es la escritura y varios miembros del Club han sido merecedores de premios locales de escritura. Trataremos, a lo largo de estos meses, de transcribirlos en este espacio de modo que queden almacenados y tengáis acceso a su lectura. 
En esta ocasión recordaremos a la ganadora de la edición de 2019 del premio de Relato Breve, organizado por el Excmo. Ayuntamiento de La Viñuela, con motivo de la Semana Cultural, María del Carmen Jiménez Aragón, con su relato titulado "BUENOS DÍAS". 

“Buenos Días”
     Deportivas anudadas, coleta bien sujeta y Alicia cerraba la puerta tras de sí.  No cayó en la cuenta de que esa semana le tocaba correr sola hasta que no llegó al punto en el que se encontraba cada mañana con su compañera. “Debe de estar aterrizando ya en Irlanda” se dijo, y siguió corriendo sin bajar el ritmo. El asfalto solo le daba para quince minutos, después cogía el carril de tierra que bordeaba el pantano de La Viñuela y se alejaba en dirección norte. Pocas cosas le hacían sentir tan bien como correr por las mañanas y disfrutar a la vez de ese aire tan puro y esas vistas tan maravillosas. Quizá esta semana pudiera entretenerse algo más, por ir sola, y tomar algunas fotos con su móvil de esos primeros minutos de sol sobre el agua.     
     Para ser lunes le extrañó encontrarse con tan poca gente en su camino, por no decir nadie. Los lunes la gente quiere compensar los excesos del fin de semana. No pasa igual conforme se acerca el viernes, que todos están deseando terminar la jornada para entregarse por completo al descanso o a la ´juerga´, según cada cual. En esto iba pensando cuando vio una persona a lo lejos junto al camino. “Por fin alguien, ya me estaba inquietando”. Primero le pareció que hacía estiramientos apoyado en una gran roca, pero después se dio cuenta de que solo estaba sentado sobre la misma observando el paisaje. Ya muy cerca se percató de que tenía una mirada muy triste y perdida. Al pasar a la altura del chico, Alicia, lo miró directamente a la cara esperando el mismo gesto para saludar cortésmente, pero él no se inmutó, sus pupilas no se movieron ni un milímetro. Alicia giró la cabeza hacia delante y siguió corriendo como si nada. “Que poco sentido de la buena educación”, se dijo. Corrió veinte minutos más hasta donde lo hacía siempre y se dispuso a dar la vuelta. En ese punto tenía como referencia del nivel de agua acumulaba en el pantano la salida abovedada que traía parte del caudal del río La Cueva hasta el embalse. En los últimos años casi no había llovido, pero en lo que llevaban de mes el descenso del nivel era alarmante.
     Cuando se disponía a cruzar por delante del muchacho de nuevo, se dijo: “Debe tener unos veinticinco años. Esta vez le saludaré como es debido, así le haré ver que aquí nos sobra educación y cortesía”. Fijó la vista en sus ojos y soltó un “buenos días” bien sonoro. El chico no le contestó. No la miró. No movió un pelo. “Pues lo que te dejas te llevas, guapo”, pensó, y siguió corriendo hasta llegar a casa.
     A la mañana siguiente, Alicia, se propuso que haría del martes un día diferente. Se levantó pensando que quizá aquel muchacho necesitaba amigos y alguien que le diera algo de confianza si no conocía a nadie en el pueblo, así que si se lo volvía a encontrar en su recorrido intentaría entablar con él un poco de conversación. Pararse para apretar los cordones de las deportivas era el gesto infalible para no parecer demasiado atrevida. Lo hizo justo delante de él y le dijo: “Buenos días”. El chico giró lentamente la cabeza hacia ella, pero no articuló palabra. Alicia se irguió y siguió corriendo desconcertada. Vuelta en el túnel y regreso. Buscaba mentalmente posibles explicaciones para aquel comportamiento tan seco del desconocido: Puede que no entendiera el idioma; Puede que odiara hablar con gente nueva; Puede que fuera un psicópata; O que hubiera sufrido un episodio de amnesia… Mil cosas. Pero en ese momento, que volvía a cruzarse con él, notó como giraba levemente la cabeza para mirarla mientras se alejaba. Bueno, ya había un pequeño avance.
     Los dos días siguientes todo transcurrió con increíble monotonía, y no solo su hora y media de footing matutino, sino el día entero. El viernes, Alicia, dejó junto a la almohada sus miedos, sus reparos, sus prejuicios y la poca timidez que tenía y cuando llegó a la altura de la roca en la que el muchacho estaba sentado, como cada mañana, se acercó a él diciéndole: “Buenos días”. El chico la miró. Sus ojos eran muy profundos y tenían un brillo cautivador, enigmático.  Ahora, de cerca, observaba que no llevaba ropa deportiva, sino unas botas y pantalón tejano. Parecía querer decirle algo con la mirada y ella se mostraba expectante. “¿Cómo sonaría su voz? Pero de pronto él se echó mano a la garganta y entreabrió los labios dejando escapar un leve sonido. ” Ay, Dios mío. ¿Pero cómo he podido ser tan tonta? ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Es sordomudo”, pensó. Muerta de vergüenza hizo un gesto con la mano de despedida y con la cabeza gacha siguió corriendo. Mientras iba hasta el final de su recorrido y volvía no paraba de pensar que se había comportado como una estúpida y buscaba la manera de volver a acercarse a él y hacerle entender que podían ser amigos. Ya lo tenía a cien metros y empezó a aflojar el ritmo. Le asombraba verlo siempre tan melancólico, tan paciente, como quien espera algo sin tener prisa. Los chicos de su edad no suelen dar esa impresión. ¿Habría sufrido mucho a lo largo de su vida y por eso tenía ese comportamiento tan esquivo con la gente? Sin dudarlo se acercó a él, que la observaba desde antes de llegar a la roca, y poniéndose la mano en el pecho, le dijo: “Me llamo Alicia.  ¿Y tú?” Él la miraba fijamente y sin decir palabra giró la cabeza hacia el lado de la roca que no ocupaba, como diciéndole que se sentara a su lado. Alicia tomó asiento mientras pensaba que les costaría mucho trabajo entenderse. De todos modos sentía que algo no cuadraba. ¿Por qué él no intentaba comunicarse con gestos? Con su cuerpo podía expresarse también, sin embargo ni su cara ni sus manos emitían ninguna expresión que ella pudiera traducir para poder entenderle. Solo sus ojos. Sus ojos mostraban tristeza, desesperanza y mucho vacío. Alicia, tratando de animarlo y darle un poco de confianza empezó a hablarle de… cosas, lo primero que se le vino a la cabeza, sabiendo de antemano que él no podría escucharla. “¿Sabes? Hace unos años sí que estaba bonito el embalse. Estaba de agua hasta el máximo. La orilla llegaba a tres metros de donde están nuestros pies. En un día de cielo despejado y sin brisa que moviera el agua el espectáculo era majestuoso. Pero con lo poco que ha llovido últimamente y los trasvases de agua que se hacen está el pobre en las últimas. Yo he llegado a pensar que algo raro está pasando porque no es normal a la velocidad que el nivel va bajando”. El chico seguía con la mirada perdida en el horizonte sin darle muestras de nada. Apenada, Alicia se levantó y le dio dos besos despidiéndose de él hasta el día siguiente.
     Deseando comenzar el sábado y poder ver a su nuevo amigo salió corriendo en dirección al pantano y, como toda la semana, allí lo encontró. Tenía decidido que ese día no haría el recorrido. Se sentó junto a él y trató de comunicarle su apoyo y su cercanía. Le habló de los animales que habían migrado a la zona gracias al pantano. Le habló también de comidas, de su familia, de sueños de futuro. Pero nada que ella hiciera hacía cambiar la expresión triste y vacía del muchacho. Entonces tomó sus manos entre las suyas y las acarició, sin saber muy bien por qué. Le dio dos besos y se marchó.
     Fue la última vez que vio al chico. Después de esa semana no volvió a verlo más junto a la roca. Desapareció como por arte de magia y nadie sabía darle información sobre él. Todo volvió a ser como antes. Ahora que corría con su compañera, el camino del pantano siempre estaba lleno de gente que hacía deporte, o paseaba al perro o tomaba el sol,…
     Pocas mañanas después, al encender su ordenador, la sorprendió una noticia local: “Hallado el cadáver momificado de un hombre que, posiblemente, desapareciera hace 32 años. Los restos se han encontrado en las inmediaciones del pantano de La Viñuela. A la espera del informe forense oficial, todo apunta a que la causa de la muerte fue atragantamiento con objeto punzante, presentando también fractura craneal. Personas ancianas de la localidad afirman que hace muchos años, antes de construirse el embalse, desapareció un carpintero que se dedicaba a la construcción de pozos y aljibes en los cortijos rurales con plantación de regadío, y que jamás dieron con él. Por esto y por los indicios encontrados hasta el momento, entre las hipótesis más probables, la policía cree que el individuo murió atragantado con un clavo que seguramente sostenía entre sus labios mientras trabajaba y que el cuerpo ha permanecido semisepultado en el fondo de un aljibe al que acaban de verter cemento en su base. Tras meses de búsqueda infructuosa el caso se fue enfriando. Después vinieron los desalojos y expropiaciones y en pocos años el embalse era un hecho. La policía piensa que no ha sido hasta ahora, cuando el nivel de agua ha bajado tanto, que el cuerpo del hombre haya quedado parcialmente al descubierto.” Junto a esta noticia aparecía una foto de la época del presunto desaparecido. Alicia lo había conocido hacía unos días. ¿Cómo podía ser? Era imposible. Sin pensarlo salió corriendo de casa en dirección al pantano. Al llegar a la roca no podía salir de su asombro. Alargó la mano y recogió un puñado de clavos que había sobre ella, y fue entonces cuando pudo leer la palabras escritas sobre la piedra: ”Buenos días. Gracias.”

PREMIO DE FOTOGRAFÍA 2019 LA VIÑUELA


Aprovechando la ocasión que me brinda este espacio, recordar que nuestra compañera Cande Molina Mostazo fue la ganadora del premio de fotografía. Las bases del concurso proponían las dos temáticas siguientes: HISTORIAS DEL EMBALSE Y SABOREA LA VIÑUELA SALUDABLE.
Os mostramos la imagen ganadora a continuación.


viernes, 1 de mayo de 2020

Cande Molina seleccionada en la VI edición de "LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA".



Hoy volvemos a tener noticias de nuestros activos e intrépidos escritores, nuestra compañera Cande Molina Mostazo ha sido seleccionada en el concurso de Diversidad Literaria con su microrrelato titulado ¿NOS BESAMOS?  que formará parte de la VI  edición "LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA".
A continuación compartimos con nuestros seguidores el microrrelato seleccionado para ser publicado en la antología.

¿NOS BESAMOS?
Te acercas a mi boca y como el que toca terciopelo rozas mis labios rojos, mi cuerpo se estremece como un campo de espigas bailando en primavera con la brisa de la mañana y un ansioso deseo invade mis labios buscando los tuyos.


Paso a paso vamos avanzando en nuestro caminar a través del mundo de las letras, a la vez disfrutamos de sus paisajes, de sus puestas de sol, de las expresiones, de los sentimientos, de todo lo que nos rodea adornándolo de bonitas palabras que nos salen del corazón. 
Así es ella, es todo corazón, y cada vez expresa con mayor fluidez, lo que ella siente y vive, sus letras son estremecedoras y nunca te dejarán indiferente, aunque parezca que pasan desapercibidas, suenan a experiencia, amor y vida.