Mostrando entradas con la etiqueta JUEGO DE PALABRAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JUEGO DE PALABRAS. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de abril de 2026

XXXVIII. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. En esta ocasión podremos utilizar cualquier tipo de texto literario: reflexión literaria, poema, microrrelato,... Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:

-Elaborar un texto de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos nueve términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: AZARARSE, ADMIRACIÓN, MADRUGADA, PULSIÓN, HUELLA, HOJA, CATERVA, ENCUENTRO, ALDEA y LAUREL.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Julia de las Heras Jiménez
ARENA BLANCA
En la madrugada ella comenzó a azararse: se perfumó con aceite de laurel y adornó sus cabellos con una hoja de acanto. Salió al encuentro de la caterva que a lo lejos se veía en la aldea; caminaba de prisa, deseando llegar para sentir de nuevo su admiración por el violinista que le dejó huella en otro tiempo, donde su amor y la verdad eran su norte. Recordó con lágrimas la pulsión de aquel día, en el concierto en aquella playa.


Gema Frías Luque
REVELACIONES
En la madrugada de una fría noche de invierno, en una aldea que parecía olvidada, Tomás empezó a azararse al descubrir una huella fresca junto a su puerta. Sintió la extraña pulsión de seguirla, aunque la noche pesaba tanto como un secreto.
La hoja que encontró clavada en el suelo no era de árbol, sino de acero, manchada con sangre de tono oscuro. La recogió con admiración y miedo. Las marcas lo guiaron hasta el viejo laurel, donde una caterva de sombras susurraba en silencio.
Al acercarse, reconoció voces: eran sus vecinos, reunidos en secreto. El encuentro no era casual; hablaban de él. Decían que Tomás había muerto días atrás.
Confundido, corrió de vuelta a casa. No había puerta. No había cama. Solo polvo.
Entonces entendió que la huella no era de alguien más.
Era suya. Y lo había guiado hasta descubrir que él era el recuerdo que la aldea intentaba enterrar.


M Carmen Jiménez Aragón
PELIGROS OCULTOS
Él siguió las huellas entre la maleza, la había perdido de vista.
Ella, sin reprimir la pulsión, agarró una piedra puntiaguda, por si tenía que defenderse, y se escondió en la oquedad de un tronco. En medio de aquella selva, la admiración que había sentido por su reciente conquista comenzó a azararse de madrugada, cuando descubrió los atronadores ronquidos en su primera noche durmiendo juntos.
Pasó horas oculta.
Una caterva de indígenas pasó despavorida muy cerca de su escondite. Tembló.
Cuando por fin reanudó la huida, descubrió una aldea inquietante, unas danzas entorno a una hoguera, un puchero enorme, hojas de laurel y romero a puñados, una mano que sobresalía del caldero… Y pensó que el primer encuentro con el pretendiente de turno no podía haber tenido mejor final, le habían ahorrado trabajo. Y prosiguió su camino.


Laura Pérez Alférez
EL LAUREL DE LA CAÑADA 
Le producía cierta admiración la paciencia que parecían tener los  padres de aquella caterva de chiquillos molestos, el ruido le estaba dejando huella en su oído maltrecho. 
 La fastidiosa situación lo llevó a azararse tanto que sintió la pulsión de levantarse y cantarles las cuarenta al hatajo de pilluelos, pero respiró hondo, tomó aire y salió del recinto. 
 Caminó hasta su lugar secreto y allí permaneció hasta la madrugada, la mejor terapia para serenarse era el olor de las hojas del laurel de la cañada.
 Por esta vez, mañana, no habrá otro entierro en la aldea.

Rafa Núñez Rodríguez
VIDA
Es difícil no azararse en la vida,
que no haya madrugadas frías,
sombras grises bajo los ojos,
gotas de rocío surcando la piel.
Es difícil,
pero juguemos a ser aldea 
y no ciudad,
a pisar sobre las huellas de otros,
sentir la pulsión que nos hace latir,
reír,
sentir,
que sea todo una caterva de emociones,
algunas lógicas,
otras simplemente necesarias.
Es difícil,
pero cuando te encuentro,
no es admiración lo que siento,
más bien calma
y el mundo cambia,
las hojas vuelven a los árboles,
los pinceles manchan el paisaje con acuarelas,
los pájaros recuerdan las canciones que te gustan
y no hay laurel suficiente para premiar esta victoria compartida.
Es difícil,
pero...

jueves, 17 de julio de 2025

XXXVII. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: PUCHERO, ÁNIMA, HILO, BARBUDO, PRODUCTO, CALZONCILLO, OVILLO, BRILLAR y LLUVIA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Dori Calderón Ramos
GUARDADO EN MEMORIA 
Hace tanto tiempo que intento unir los hilos de nuestras vidas, que más que enamorada soy ánima vagando por esta historia.
Nunca tiraste del ovillo, simplemente te dejaste llevar por mí.
Te faltó valor para lo nuestro y sentiste miedo de quererme, fuiste incapaz de cantar conmigo bajo la lluvia y no te atreviste a soltar el paraguas, quise nadar desnuda contigo pero no te despojaste del calzoncillo, te convertiste en barbudo cuando sabes que me gustabas rasurado y quizás sea producto de mi imaginación, pero puedo verme algún día recogiendo el diploma a la obstinación de compartir mi vida contigo.
Cansada de ser una sombra en tu espléndido brillar, me alejé para ver si podía vivir sin ti, y Dios sabe que lo intenté, pero hoy al verte con otra, mi rostro se descompuso en pucheros que no pude reprimir.

Laura Pérez Alférez
Y SE RÍE...
Se ríe con cualquier cosa, al despertarse me mira desde la cuna, con esos ojitos que brillan más que el sol después de una mañana de lluvia, lo tomo en brazos, lo beso, y se ríe.
Enreda sus deditos entre los hilos del ovillo enmarañado que cubre mi cara, lo abrazo, y aunque no soy muy barbudo, la pelusa le hace cosquillas, y se ríe.
Pese a que nunca salimos de casa, se ríe siempre, cuando le canto, le baño o le cambio el calzoncillo y el pañal. Solamente llora cuando le doy de comer, no le gusta la papilla de verduras y pollo; hiervo todos los productos y lo paso por la batidora, pero empiezo a sospechar que no merecía el diploma del curso de cocina. 
Desde aquel día en el que yo vagaba como ánima del purgatorio, y lo vi en el parque, supe que yo sabría hacerle feliz, pero algo falla en la hora de la comida.
¿Qué será lo que le falta al puré? ¿Qué le pondría su madre en el puchero?



lunes, 12 de mayo de 2025

XXXVI. ME LO DICIES O ME LO CUENTAS

 

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: GARABATO, GESTAR, GENOCIDIO, GRANDILOCUENTE, GARRAPATA, GRIS, GUSARAPO, GEMA, GENIO y GOTERA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Dori Calderón Ramos
UNA BUENA DECISIÓN 
Hace días que la masa gris de mi grandilocuente cerebro está inoperante, incapaz de gestar una sola idea para solucionar el problema de la gotera, esa que con su incesante sonido perturba mi mente y despierta mi mal genio.
Decido actuar e intento dibujar un círculo que más parece un garabato alrededor de la humedad, pero nada más tocar el techo algo pequeño y asqueroso cae sobre la gema de mi anillo.
Aterrorizada, grito, no sé distinguir si veo un gusarapo o una garrapata, pero mi terror crece cuando cientos de esos horribles bichitos caen sobre mis pies.
Huyo desesperada en busca de un insecticida, llegó la hora del genocidio.
Luego llamaré a un fontanero.

Laura Pérez Alférez
CAVILACIONES APOCALÍPTICAS 
No soy un genio, todo lo que sé lo aprendí en la calle, hasta olvidé nuestra canción, aquella de la que no escribí ni un garabato.
  Aunque quise volver a intentarlo contigo, Gema, e incluso llegué a  imaginarme dos sillas infantiles en la parte trasera de un Volkswagen gris, hoy me siento como el gregorio de Kafka. Soy una garrapata tirada en la cama, grandilocuente  tal vez, pero en definitiva, un gusarapo insignificante.
  Una gotera incesante martillea mis sienes, mientras cavilo como gestar un genocidio lento de insectos.
  Me vendría bien saber si después de esta noche será mañana otra vez.

Monse Martínez Serrano
LA ERA DE LA SANGRE
Una gotera despertó una lámpara deslucida abandonada en una cueva. El genio salió y, grandilocuente, clamó:
—Te concedo tres deseos, mi amo.
Una garrapata gris trazó un garabato en un papel y se lo dio. Al instante, un corazón humano apareció entre sus patas borboteando sangre. Agarrada a la gema rubí, gestó su segundo deseo: diez mil millones de huevos eclosionaron cual gusarapos viscosos junto a su madre. Con tan solo pensarlo, el tercer deseo se hizo realidad: las chupasangre, del tamaño de elefantes, salieron en tropel. El genocidio estaba a punto de comenzar.

Mª Carmen Jiménez Aragón
VEINTE AÑOS DESPUÉS ME RÍO
Fue una mañana gris de primavera cuando encontré sus instrucciones en una pequeña nota. Lejos de ser un mandato grandilocuente, solo ilegibles garabatos me indicaban los pasos a seguir para perpetrar el genocidio gestado en tan solo unos días. El genio artífice de aquel plan, mi padre, no tuvo en cuenta que elegía como verdugo al gusarapo más insignificante de toda la charca, a mí. Y yo, creyéndome su gema más preciosa, le eché valor, pero resultó que solo fui su gotera sin reparar.
En el momento de aplicar el gas insecticida sobre el colchón de Rey, tropecé y caí dentro de la perrera alertando a las garrapatas del peligro y ayudándolas a ponerse a salvo entre mis ropas. Además de traidor, insensato, me dijo.

viernes, 4 de abril de 2025

XXXV. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

 


Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: FILIGRANA, FRAILE, FRENILLO, FRICANDÓ, FARFULLAR, FILIBUSTERO, FULLERÍA, FONDEAR, FOLLAR y FIN.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Dori Calderón Ramos
NOCHE PERFECTA 
    Sin fullerías. Esta vez fondeo hasta lo más profundo de ti. Hago filigranas contigo, te acaricio con mimo, farfullo lisonjas enredadas en mi frenillo hasta convertirte en lo que yo quiero. Poco a poco te veo crecer. Ya estás a punto.
    Pero hoy quiero darte más. Te llevo hasta el cénit, filibustero, robarás todos los placeres de mi boca al fundirte conmigo...
    Te dejo reposar, lo necesitas. Me acerco a la chimenea y fuello el fuego que arde despacio,  por la ventana miro la lluvia y veo los frailecicos del agua que bailan en el suelo, será la noche perfecta.
    Vuelvo a ti, olor y tacto sublimes, por fin llegó el momento, el horno te espera: serás un hermoso pastel y un gran postre para el fricandó que hierve lentamente en el fuego.

Mª Jesús Campos Escalona
SOLO SE VIVE UNA VEZ
    Hice mil filigranas para terminar cayéndome en el barrigón enorme de un fraile que solo farfullaba tonterías y que, además, no paró de eructar durante toda la misa inundando el lugar de intenso olor a rancio fricandó. ¡Menudo inicio de domingo!
    Ese era yo, el que hablaba con dificultad por tener el frenillo demasiado corto desde niño. Alto, delgado, de buen parecer, no entendía cómo filibusteros de tres al cuarto, con maquiavélicas fullerías, todo hay que decirlo, ya tenían esposa, mientras yo seguía sin estrenarme. Ansiaba encontrar mi media naranja y fondear con ella los placeres más ocultos del sexo. Mi máximo deseo, ¡follar! Sí señores, lo digo sin pudor alguno. Tengo cuarenta y siete años y esta vida es solo una. No quiero morirme sin saber lo que se siente.  Por eso hoy, en un acto de valor desmedido, me he atrevido a poner este irresistible anuncio:
    “Hombre reputado, de mediana edad, busca esposa aseada y con ganas extremas de descubrir la verdadera pasión, ¡abstenerse remilgadas!”

Gema Frías Luque
EL FRAILE FOLLADOR
    En un rincón olvidado del pueblo, un fraile de mirada sabia tejía filigranas de palabras en su viejo cuaderno. Su vida era una amalgama de recuerdos y sueños, donde el frenillo de su juventud aún vibraba en su memoria. Un día, un filibustero llegó al convento, farfullando historias de mares lejanos y tesoros ocultos. El fraile, intrigado, decidió fondear sus pensamientos en las aventuras de aquel extraño.
    Mientras compartían un vino, el fraile se dio cuenta de que la vida era más que la rutina de la oración; era también un acto de follar con la existencia, de abrazar cada momento con pasión. La fullería de sus palabras se entrelazaba con las risas del filibustero, creando una danza de sueños y realidades. Así, en aquel pequeño convento, dos almas se encontraron, asumiendo al fin que la vida, en su esencia, es un fricandó de experiencias que vale la pena saborear.

Mª Carmen Jiménez Aragón
REINCIDENTE
    Aturdido, se incorporó como pudo. Un fino hilo de sangre se deslizaba por su frente. Al llegar el policía, este le preguntó:
    —¿A dónde cree que iba?
   —A contar los frailes, no te jode… —farfulló a duras penas a causa de su frenillo inflamado y tres dientes en la mano.
    El agente lo observó con recelo, temiendo alguna fullería por su parte; este filibustero ya era un asiduo al fricandó semanal que servían en comisaría.
   —¿A tomado usted alcohol? ¿Me puede explicar lo que ha pasado? —exigió el agente.
    —Yo, nooo. Yo venía tan tranquilo y ese tío del caballo se me ha cruzado “to follao” y el coche empezó a volar.
   El policía fondeó rápidamente la guantera y el maletero. Mostrándole la bolsita que encontró, le explicó:
   —Yo diría que el rey Carlos III tenía preferencia en esta intersección.
    —Siempre ha habido ricos y pobres, ¿verdad agente? Siempre. En fin, dese prisa con el parte, sin muchas filigranas. No se vaya a presentar aquí toda la Guardia Real y tengo que compartir el estofado —le apremió juntando sus muñecas.

Lourdes Sánchez Jiménez
EL ÚLTIMO CLIENTE
    Marta trazaba filigranas con el humo de su cigarro mientras miraba por la ventana de aquel pequeño cuarto de convento. Había decidido dejarlo. No más madrugadas con tipos que farfullaban promesas o filibusteros de moral dudosa.
    Su último cliente llegó oliendo a licor y fricandó. Un fraile caído en tentación, murmuró ella para sí. Él intentó besarla, pero su aliento le revolvió el estómago. Cuando quiso follar, ella se apartó.
    —No más —dijo firme.
    El hombre rio con fullería y lanzó un billete sobre la cama. Marta lo ignoró. Tomó su bolso y salió, en busca de otro destino.
En la esquina sintió el viento en la cara. Tocó con la lengua el pequeño frenillo detrás de sus dientes y sonrió: por fin era libre.

Laura Pérez Alférez
LA LUNA Y EL TORO
    Cada mañana soy un poco más joven, mi tiempo se vuelve gelatina. Me irritan los canallas bandidos que viven en mi casa, esconden mis cosas para que no las encuentre, me roban mis zapatillas y las tiran a la papelera.
    —Ese toro..., la lunaaa.
    ¡Otra vez ese estribillo que no se me va de la cabeza!
   Estoy enamorado de una amante que no conozco, su nombre ya lo olvidé. Recuerdo su pelo rubio ¿O era morena? 
    La maestra se va a enfadar, desaprendo todo lo que sabía ayer y el estilo de mi caligrafía pretende desaparecer.
Esta tarde iré al parque a jugar con mis amigos. Lo escribo hoy, porque mañana no sabré hacerlo.
    —Ese toro..., la lunaaa
    ¡Dichosa canción!


viernes, 7 de marzo de 2025

XXXIV. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos once términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: ESTILO, GELATINA, AMANTE, BANDIDO, OLVIDAR, TORO, ENAMORADO, LUNA, PAPELERA, PRETENDER y TIEMPO.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Mª Jesús Campos Escalona
SIN PRETENSIÓN
    Se me olvidó quererte así, sin más, como un amante más bien desmemoriado. 
    El tiempo transcurría y yo huía de ti, como bandido que solo pretende su libertad.  
    Yo, que me confieso fiel enamorado de la luna, más de una vez odié la grandiosidad de su poderosa luz, pues en las noches que reclamabas mi hombría, yo huía como toro despavorido por la ventana, siendo esta fiel testigo de mis avatares nocturnos. Pero aquella noche, mi estilo poco armonioso quedó más que nunca en evidencia; tal fue mi mala suerte, que un cordón de mi zapato se enganchó en el filo de la ventana y, dando un traspié, acabé en una papelera, totalmente manchado de roja y pegajosa gelatina.

Dori Calderón Ramos
EL ÚLTIMO TROCITO DE LUNA 
    Tiró a la papelera el último trocito de luna que brillaba en el cielo, que colándose por la ventana le traía a la memoria lo que pretendía olvidar, todas esas noches en las que su amante la enloquecía besándola como toro embravecido y haciendo temblar sus labios como  gelatina.
    Aquel cuarto menguante le recordó el tiempo en que su enamorado se marchó, huyendo como un bandido para no volver, ese era su estilo. Y ebria de rencor, decidió que si ella no volvía a brillar, la luna tampoco lo haría.

Laura Pérez Alférez
LA LUNA Y EL TORO
    Cada mañana soy un poco más joven, mi tiempo se vuelve gelatina. Me irritan los canallas bandidos que viven en mi casa, esconden mis cosas para que no las encuentre, me roban mis zapatillas y las tiran a la papelera.
    —Ese toro..., la lunaaa.
    ¡Otra vez ese estribillo que no se me va de la cabeza!
    Estoy enamorado de una amante que no conozco, su nombre ya lo olvidé. Recuerdo su pelo rubio ¿O era morena? 
    La maestra se va a enfadar, desaprendo todo lo que sabía ayer y el estilo de mi caligrafía pretende desaparecer.
    Esta tarde iré al parque a jugar con mis amigos. Lo escribo hoy, porque mañana no sabré hacerlo.
    —Ese toro..., la lunaaa
    ¡Dichosa canción!

Mª Carmen Jiménez Aragón
EL AMOR PERFECTO NO EXISTE
   Para cuando dio el paso, ya llevaba algún tiempo sospechando que el pretendido enamorado era un bandido embaucador. Su peculiar amante le prometía la luna y la hacía vibrar como gelatina cuando se conocieron, con ese estilo cursi y empalagoso que tenía para camelarla. Pero ella se había cansado ya, ahora quería coger el toro por los cuernos y terminar, aunque sin olvidar su parte de culpa: ella misma le pidió ser tratada como si no hubiera otra mujer en la faz de la tierra.
    Sin pensarlo más, hizo clic en el acceso directo 'iaMarioCasas' y lo mandó a la papelera con viento fresco.


lunes, 3 de febrero de 2025

XXXIII. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: ECLIPSE, DUDA, DESEAR, FUTURO, PASEO, POLVORÓN, TELESILLA, ÁCIDO, SOL y ALMENDRA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Gema Frías Luque
MIS VIAJES
El primer fin de semana de enero nos invitaron a contemplar el eclipse de sol desde el telesilla de Sierra Nevada, una experiencia única y exclusiva solo para un selecto número de personas.
Aquel paseo, qué duda cabe, era uno de mis objetivos cumplidos para mi futuro cercano. Ya solo cabía desear mi siguiente viaje al pueblo donde el aroma a polvorón recién horneado te transporta a la verdadera esencia de la almendra. Y nada mejor que degustarlo junto a un trago de licor de naranja ácida.

Dori Calderón Ramos
UNA BUENA DECISIÓN 
El día prometía. Las dudas se agolpaban en mi cabeza y mi futuro estaba en juego. Eran apenas las cinco de la mañana y no podía dormir. A las ocho tenía reunión con mi jefe para presentarle mi proyecto; a las nueve lo haría mi adversario, el hijo de mi jefe. A las diez habría un eclipse de sol, deseaba verlo, pero el trabajo no me lo permitiría. A mediodía almuerzo con la gerente de mi departamento, la misma que consigue subir el ácido de mi estómago solo con su mirada...
Incapaz de conciliar el sueño, salto de la cama y pongo rumbo al paseo marítimo. Tras una buena carrera y una reconfortable ducha, replanifico mi día: café con polvorón de almendra para empezar, envío mi proyecto por mail, anulo la cita con la gerente y reservo entrada para el telesilla, la cima y el eclipse me esperan. Ahora sí promete el día.

Mª Carmen Jiménez Aragón
NAVIDADES TRENDING TOPIC
    Nadie fue capaz de quitarme de la cabeza la idea de pasar un día de Navidad diferente. Y lo fue. Subí al telesilla para contemplar desde allí el eclipse, cargada de cámara, dulces y champán. Pero no salió bien. Justo cuando se empezaba a ver el bocado en el sol, el polvorón de almendra que yo mordía se me atoró en el gaznate, y miles de seguidores vieron, en directo, mi futuro tan negro como yo veía el cielo en aquel momento. Creí morir. El ácido de mi estómago arruinó definitivamente mis pantalones blancos, pero la arcada me salvó la vida. 
    Ahora solo deseo que las próximas navidades me traigan tantos fans como esta. Tengo tiempo de resolver la duda: jaula con tiburones en el Caribe o paseo con monos libidinosos en Malasia.

martes, 28 de enero de 2025

XXXII. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: LOTERÍA, DESPILFARRO, CARROMATO, PROMESA, CARPETA, ENCAJAR, LODO, NARCISO, ABRIR y OLFATO.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Mª Carmen Jiménez Aragón
ESPEJOS PARA QUÉ
      Cuando llegó su turno, se levantó y se abrió al grupo. Expuso los motivos que le llevaban a terapia: el despilfarro en retoques estéticos había pasado a otro nivel y necesitaba ayuda para controlarse.
    ‒Investigué sobre aquella clínica, fabulosa. Me hicieron la promesa de convertirme en el narciso más bello de todo el país. Y mi olfato no me engañó, pero ahora no puedo parar, nunca es suficiente. Ya se sabe que esto de pasar por quirófano es una lotería, pero yo he ganado siempre, me fascina mi nuevo look tras cada operación.
    El pensamiento unánime de la sala se adivinaba en las miradas de los presentes:
    ‒A ver cómo encaja este algunas verdades que debe oír: labios más finos que los elásticos de una carpeta, el relleno del culo parece lodo corriendo ladera abajo, los ojos redondos y enormes como ruedas de carromato. ¿Se lo dice alguien o se lo digo yo?
    ‒Axilas con olor permanente a frambuesa es el último presupuesto. Pero no, esto tiene que acabar, ¡ya soy perfecto, por Dios!

Gema Frías Luque
MOTIVOS PARA GANAR
    El sueño de su vida era tener un carromato, pero, hasta que no le tocase la lotería, ese pensamiento era nada más una ilusión.
    Perico tenía muy buen olfato para el azar y guardaba en una carpeta muchas combinaciones ganadoras, era abrir la solapa y su mirada se clavaba en una secuencia de números, casi era una promesa ganar, pero sin despilfarro. Ese ritual se repetía a diario.
    Aquella tarde, nubes de tono oscuro empezaron a encajar en el pálido atardecer, comenzando a llover sin descanso durante dos noches seguidas. El lodo aplastó su espectacular jardín de narcisos. Ahora, sí o sí, tenía que ganar, si no en qué transportaría las reposiciones florales.


Dori Calderón Ramos
SUEÑOS ROTOS 
    Conduciendo aquel carromato al que solo entraban dos velocidades y la marcha atrás, soñaba con una gran berlina, salir del lodo de su calle, y abrir las puertas de una gran casa cada día, donde al entrar, el olor a narcisos invadiera su olfato.
    Conectó la radio y el sorteo de la lotería inundó el destartalado vehículo y mientras lo escuchaba se hizo una promesa, si ganaba un gran premio, se compraría un buen coche, una hermosa casa, y al menos por un día, disfrutaría del despilfarro que nunca conoció.
    La voz de la radio gritó el número premiado y de pronto toda su vida encajó como un puzle, aparcó aquel cacharro en la acera y apeándose, bailó y cantó de alegría.
    Buscaba en la carpeta en la que siempre guardaba sus papeles, el décimo que le sacaría de aquella vida, cuando vibró su teléfono: era su mujer confirmándole que olvidó comprar su número de lotería preferido.

Laura Pérez Alférez
SORPRESA
    Caminaba distraído cuando un carromato pasó demasiado cerca, saltó atrás y cayó al suelo. ¡Por qué poco se había librado! Esa tarde le tocó la lotería. Frotó la carpeta manchada de lodo, recordando la promesa que hizo a su madre de mirar antes de cruzar.
    Al llegar a casa, los narcisos del jardín deleitaron su olfato.
    Dijo "hola" en voz alta. No había nadie, solo se oía el despilfarro del goteo del grifo del fregadero.
    ¿Dónde estarían todos? El sonido de unas llaves encajándose en la cerradura abriendo la puerta le tranquilizó.
    "¡Por fin!", pensó.
    Oyó a su hermana dirigirse a la cocina y se escondió detrás de la puerta. Le daría una sorpresa, ella fingiría asustarse y luego se reirían, sería divertido.
    Saltó del escondite gritando, pero la hermana le ignoró y sacó el teléfono del bolso.
    ‒¿Estáis en el hospital?, preguntó.
    Al otro lado percibió la voz angustiada de su padre.
  ‒¿Qué? ¡Atropellado por un carromato! ¡Muerto!, exclamó sollozando la hermana.
    Entonces fue cuando, horrorizado, comprendió que asustar de broma es más divertido si se está vivo.

martes, 7 de enero de 2025

II. EL RELATO INVISIBLE


Hola amigos y amigas del mundo. Este club de lectura os propone realizar este sencillo y entretenido juego. Se trata de escribir un texto literario, una historia, de forma anónima. Tu creación impresa la meterás en una caja junto a la de tus compañeros y, por turnos, cada uno elegirá una de ellas al azar y la leerá en voz alta. Al finalizar las lecturas jugaréis a adivinar quién es su autor. Es otra vuelta de tuerca que te ayudará a conocer más sobre las personas que comparten contigo la afición de la lectura y la escritura.

En nuestro caso, pusimos dos condiciones que debían darse en todos los textos:

-tener un mínimo de 180 palabras

-comenzar la historia con las palabras A PAPÁ NOEL SE LE OLVIDÓ...

Podéis leer lo que resultó de este divertido ejercicio a continuación.

EL MEJOR ABUELO

A Papá Noel se le olvidó llegar a mi casa este año, y yo sé que es por mi culpa.

Mi papá dice que quizás no puse bien la dirección en la carta, pero la dirección era correcta. Mamá dice que no me preocupe, que el próximo año le pediremos dos regalos para mí, que seguro que se ha despistado y que hay que entender que el pobre Papá Noel tiene mucho trabajo en Navidad. Me dan excusas para que no me sienta mal por no haber recibido regalos, pero ellos ignoran que el único culpable soy yo.

Mis padres no lo saben, pero algunos días no hice todos los deberes, por eso mis aprobados de lengua e inglés son tan ajustados, y no porque las seños de esas asignaturas me tengan manía. Creo que lo importante es que al final me esforcé y conseguí aprobar, pensé que Papá Noel no me tendría en cuenta esos días de pereza, creo que no volveré a hacerlo, no me trae cuenta.

Hoy es el día de Navidad y vamos a casa de los abuelos a comer. Los abuelos no pudieron cenar anoche con nosotros porque el abuelo no se encuentra bien, así que hoy toda la familia se reunirá en su casa para celebrar la Navidad.

Mi abuela me recibe con un gran abrazo impregnado de olor a galletas, esas que siempre hace cuando la familia se reúne y, mientras la abrazo, descubro que debajo de su árbol hay montones de regalos. ¡Ahora lo entiendo! ¡Papá Noel dejó los regalos en casa de mis abuelos! Seguro que lo ha hecho para que el abuelo pueda emocionarse como todos los años cuando abrimos los regalos, sus ojos brillan cuando nos ve reír y saltar emocionados, cuando sonríe así, mi abuelo me recuerda a Papá Noel.

Yo pretendo abrir los regalos ya, pero mi madre dice que no se abrirán hasta después de comer y me manda a lavarme las manos. Bueno, puedo esperar un poco más.

En el baño me lavo las manos mientras le sonrío al espejo, soy muy feliz porque la Navidad vuelve a ser como siempre. No hay toalla para las manos, así que abro el armario para coger una y al abrir la puerta cae una bolsa desde la estantería de arriba, la abro con cuidado y ante mi asombro descubro una chaqueta roja muy familiar y un gran cinturón negro... ¡Ostrasss, mi abuelo es Papá Noel!

Dori Calderón Ramos

 

EL SECRETO MEJOR GUARDADO DEL MUNDO

A Papa Noel se le olvidó coger la lista con los nombre y direcciones de todos los niños y niñas que le habían pedido un regalo, así que tuvo que confiar en su memoria y en el espíritu navideño mientras surcaba los cielos. Abandonó Laponia para empezar a repartir en los lugares más alejados y terminar así cerca de casa.

Traspuso primeramente a América. Nada que ver el sur con el norte, el territorio latino lo dominaba una Organización Real llegada desde oriente que acaparaba la clientela en los últimos dos mil años. Sin embargo, el reparto en el norte siempre le resultaba agotador.

Volvió a cruzar el océano aterrizando al norte de África, esa zona la tenía controlada. Hace años que desistió de adentrarse más en el continente buscando adeptos, por lo que en poco tiempo pasó al continente europeo.

Europa, ufff… ¿Cómo podía provocarle tanta ilusión y temor al mismo tiempo? Incluso tenía pedidos en hogares que después visitarían los de la Organización Real, eso le provocaba un estrés añadido pues no dejaba de pensar en las comparaciones que harían los pequeños entre los regalos recibidos. Ya se sabe lo que se dice, la sinceridad de los niños puede resultar cruel. Recorrió el continente de Oeste a Este y, de vez en cuando, recontaba los paquetes que aún quedaban en su mágico saco. Sabía que al continente asiático no tenía que pasar, ese lo daba totalmente por perdido, pero aun así se dio cuenta de que le faltarían regalos. ¿Cómo había podido pasar algo así? Coches, puzles, juegos de mesa, bicicletas…, estaba todo contado.

Por fin llegó a su última parada y, efectivamente, el saco estaba vacío, no tenía regalo para entregar. Intentando controlar el pánico, pensó en una solución y, con unas ramitas caídas de un árbol, improvisó una pistola y un tirachinas. No era lo que el niño había pedido, pero ya inventarían algo sus padres para salir del paso.

Terminado el trabajo, volvió a casa y le contó a su esposa cómo le había ido la noche, incluido el incidente de la última entrega. La señora Noel se echó las manos a la cabeza, sabía que aquello traería consecuencias fatales: olvidarse el regalo de un niño y, encima, regalarle juguetes violentos, era la mayor catástrofe que podía suceder.

Varias semanas después recibieron una carta:

Jamás olvidaré que me hicieras sentir menos importante que mis amigos. No me trajiste los juguetes que pedí, pero en un futuro haré que me sirvan para que todos conozcan quién soy y nadie más vuelva a reírse de mí. Recuerda mi nombre. Infeliz Navidad.

Volteando el sobre, leyó el nombre del niño: Vladimir Putin.

Mª Carmen Jiménez Aragón

 

¿SE PUEDE?

A Papá Noel se le olvidó ponerse los calzoncillos. Salió apresurado con los últimos regalos bajo el brazo y subió al trineo. Cuando, en Oriente, había acabado de repartir los regalos empezó a notar una picazón en el trasero. En la siguiente casa fue al baño a hurtadillas para mirar qué pasaba. Con los pantalones por las rodillas y el tronco girado para verse el culo, se abrió la puerta. Era Juan, el padre de familia. Se cruzaron la mirada y, ahogando un grito para no alertar a su hija, se fue a buscar algo para golpear al ladrón. Con los nervios, su torpeza le hizo regresar con un matamoscas, pero Papá Noel había desaparecido. Lo buscó en la despensa, detrás de las cortinas, en el trastero, pero no había rastro de él.  Se fue al salón para inspeccionar qué había desaparecido, sin embargo, todo permanecía en su lugar, salvo los regalos de Navidad. Desconcertado volvió al baño. En el espejo había escrito un mensaje. Entonces los recuerdos emanaron a borbotones.

 Cuando era pequeño se había cruzado con esa mirada. Tenía 11 años y sufría bulling en el colegio. Desesperado y aun sabiendo la verdad, escribió una carta a Santa Claus para que cesase aquella situación.  El 22 de diciembre de aquel año, al acabar el cole, un hombre disfrazado felicitaba a todos los niños que iban saliendo. A Juan lo miró y le dijo: valiente no es el que ataca, valiente es el que se defiende. Aquel consejo le cambió la vida.

 Emocionado y abrazado al matamoscas, se sentó en el sillón.  Pero, ¿por qué se habría llevado todos los regalos de su hija? Entonces comprendió. Su hija no necesita más juguetes que añadir a su inmensa colección. Necesitaba un padre presente que le diera el regalo que más necesitaba, herramientas para que la niña de clase que la acosaba dejara de hacerlo. Aquella era la verdadera magia del Espíritu de la Navidad.

Monse Martínez Serrano

 

EL VIEJO ÁRBOL

A Papá Noel se le olvidó pasar por aquí. No sé por qué, pero me siento triste, más aún que en Navidades anteriores. Las ramas de plástico se me hicieron viejas, lucen mustias y desteñidas, ya han perdido el brillo verde de años atrás.

De vez en cuando se me escapa una sonrisa, recuerdos lejanos de risas infantiles serpenteando entre mis cintas de colores, pequeñas manitas traviesas me colgaban bolas y estrellas luminosas. Ya no hay destellos, ni lazos, ni cajas envueltas en papel de regalo abrazando mi torcido tronco.

El siete de enero volveré a cobijar mi vulnerabilidad en el interior de mi raído embalaje de cartón, me regalaré todos los ratos que necesito para recoger mis pedazos rotos y, así, cachito a cachito, iré recomponiendo cada rama desgajada con tiritas de paciencia y mercromina  de perdón.

Aunque ya no doy la talla en ninguno de los moldes establecidos, protegeré mi sitio de depredadores de energía, regalándome silencio, paz y benevolencia.

Así, esperaré al nuevo año y después de doce meses llegará otra Navidad, y volveré a lucir mis viejas cicatrices en el rincón del salón, y tal vez, otras manitas ayuden a colgar bolas de colores y cintas brillantes en mis ramas. Quizás otras risas infantiles recorran el pasillo entre abrazos y algarabías de los abuelos. 

Dormitando en mi vieja caja de cartón, abrazaré mis sombras y me amaré imperfecto.

Así, espero otra Navidad más.

Laura Pérez Alférez

 

A PAPÁ NOEL SE LE OLVIDÓ

A Papa Noel se le olvidó su típica chaqueta roja y el gorro del mismo color, o más bien los dejó en el trineo, pues tenía mucho calor y la humedad era imposible.

   Tenía mucho que hacer, cada vez más regalos, y más hogares en los que dejarlos. Primero trabajó en unos pocos de países, pero se fue corriendo la voz de que llevaba regalos para los niños, y que en una sola noche colmaba de alegría a infinidad de familias.

   Y ahora estaba con las manos aprisionadas, con la cara aplastada contra el suelo, la pesada rodilla de un corpulento mulato que solo llevaba un gracioso bóxer amarillo con un piolín impreso en la parte que más le abultaba, presionándole las costillas, y un chorreo de exclamaciones que no terminaba de entender. Pues eso es otra, ahora iba a muchos países que incluso desconocía su situación exacta, o más aún, lugares en los que estaban en verano, eso era antinatural para él. Pero es lo que tiene la fama, todos los niños querían su regalo de Papá Noel.

   El armario empotrado que lo tenía inmovilizado aflojó un poco al ver bajar por las escaleras a una mujer que vestía unas finas tiras de cuero negro y acariciaba con gracia una pequeña fusta.

   Papá Noel comenzó a patalear a la vez que señalaba hacia la chimenea, la mujer se puso a su lado y le dio a su amigo unas esposas, en un segundo sus muñecas notaron el frío del metal. El mulato se puso frente a él, se bajó el bóxer y enseñando unos dientes tan blancos como la nieve que tanto estaba añorando nuestro Santa en este momento, le gritó “HO, HO, HOOO”, y por una vez, después de bajar por una chimenea, fue Papá Noel quien recibió un regalo, o tal vez dos.

Rafa Núñez Rodríguez

 

SE LE OLVIDÓ…

A Papá Noel se le olvidó dejarme el regalo que aquel año le había pedido, se lo pedí por carta, se lo pedí a solas, hablando con él en el silencio de la noche en mi habitación como si estuviese allí conmigo y pudiese verme agarrada a la almohada con mi cara llena de lágrimas y mis manos unidas a modo de súplica pidiéndole aquel…, aquel ansiado regalo.

Se le olvidó… porque a lo mejor no me lo merecía, o porque había gente en el mundo que lo merecía más que yo.

Se le olvidó... solo era uno, solo uno y, por algún motivo que yo desconocía, no me lo dejó.

Se le olvidó… y llegó ese día, día en el que nos reuníamos toda la familia junto a un montón de regalos, cada uno con un nombre…, nombre que papá leía en voz alta y entregaba a quien correspondía compartiendo risas, abrazos y besos. Pero ese año nadie leyó los nombres en voz alta, porque a Papá Noel se le olvidó mi regalo y no consiguió que mi padre siguiese vivo esas Navidades.

Lourdes Sánchez Jiménez

viernes, 1 de noviembre de 2024

XXXI. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: PASTEL, OZONO, CINTURÓN, GLOTÓN, ALQUITRÁN, CÚMULO, CICATRIZ, BIBLIOTECA, SILENCIO y FLAUTA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.


Gema Frías Luque

MIL Y UNA FECHORÍAS

Desde su más tierna infancia un cúmulo de circunstancias lo comparaban con un glotón, y todo porque aquel día, en el silencio de la mañana, se tragó él solito todo el pastel que guardaban para la celebración del cumpleaños de su hermana. Tras la fechoría corrió hacia la biblioteca, pisando atropellado el alquitrán, tuvo que aflojar dos ojales el cinturón para no vomitarlo. 

El cielo estaba cubierto de nubes grises ocultando el ozono y comenzando a sonar la flauta, sabía que le caería un buen castigo, pero no tenía miedo, pues ya había superado alguna que otra cicatriz.


Dori Calderón Ramos

EL DÍA DE LAS BIBLIOTECAS

Al salir del baño encontró un silencio negro como el alquitrán. ¡Habían cerrado la biblioteca con él dentro! Con el móvil que colgaba de su cinturón, se alumbró mientras discurría a quién pedir ayuda, un cúmulo de sensaciones se apoderó de él.

Algo corría por el suelo y entre los libros, y persiguiendo aquel ajetreo se topó con la estantería de la prensa, una portada sobre la capa de ozono cayó al suelo; asustado, un duendecillo corrió a cobijarse en la flauta de Hamelyn; Peter Pan apareció perseguido por Garfio con su cicatriz de bocado de cocodrilo; por un cajón verde repleto de cuentos trepaba el enanito más glotón de Blancanieves, seducido por el olor delicioso de la casita de chocolate; Gretel alertaba de que la bruja cocinaba un gran pastel para la fiesta de mañana...

¡Claro, será veinticuatro de octubre, día de las bibliotecas!


 Encarni Navas

Akelarre 

Cuando el silencio de la noche se apodera de la biblioteca, un cúmulo de energías invade su espacio haciendo que, atraídos por el sonido de una mágica flauta, libros y revistas salgan de los estantes para incorporarse a un baile que los lleva a girar, unidos, igual que si de un cinturón de asteroides se tratara.

Algunos, sin pudor y ayudados por múltiples corrientes de ozono, dejan ver su interior plagado de cicatrices de tinta y dulces grabados color pastel que harían las delicias de cualquier glotón devorador de fantasías.

Tras esta frenética danza y con las primeras luces del alba, todo recupera la normalidad, salvo por unas cuantas eles, úes y zetas que salieron por una ventana y sorprenden a la bibliotecaria pegadas en el alquitrán de la calle.


Mª Carmen Jiménez Aragón

UNA NUEVA AVENTURA

En una perfecta vertical, la lanzadera se separó del cohete y el alquitrán del asfalto se tornó rojo por la presión liberada tras la cuenta atrás. En segundos, una gran humareda lo cubrió todo.

—¡Directos al espacio, atravesando la capa de ozono! dijo alguien en el puesto de mando.

Alcanzaron pronto un cúmulo de polvo estelar que difuminaba sus tonos pasteles a medida que el cohete lo atravesaba.

—Aún falta para que lleguemos al cinturón de asteroides afirmó el comandante.

De pronto, el radar les advirtió de una presencia extraña a cierta distancia. La tripulación activó la alerta y se mostraron cautelosos.

—¡Shhh, silencio! gritó la encargada de la biblioteca y Carlitos dejó caer la flauta que surcara el espacio con la ayuda de sus manos sobre la mesa.

—¿Merendamos? Sugirió el glotón de la cicatriz en el labio. Todos aguantaron la carcajada.


Monse Martínez Serrano

SIN FILTRO

Iban a hacer falta unos cuantos glotones para comerse aquel pastel. Un cúmulo de mirones, atufados por el alquitrán recién echado, se atropellaba en la puerta de la biblioteca para mirar a la criatura atrapada en el asfalto.

De repente, apareció un muchacho encapuchado y sacó una flauta del cinturón. Cuando todos vieron la cicatriz de su mano intentaron escapar. Era Afenon, el único humanoide que vivía en una zona donde el ozono había desaparecido. Comenzó a tocar y todos los que escucharon en su huida quedaron paralizados.

En el silencio, Afenon acarició al monstruo y el suelo se resquebrajó liberándolo. Al son de una melodía cacofónica todos los hechizados se pusieron de camino. Les quedaba un largo recorrido hasta ser expulsados por el mismo agujero que también usaban los rayos ultravioleta para destruir la tierra.

miércoles, 2 de octubre de 2024

XXX. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

 

  Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: ABANICO, OPRIMIR, TUMULTO, SONRISA, VIAJE, ASPIRAR, TRECE, OTOÑO, ALCOBA y CONCESIONARIO.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.


Encarni Navas
TRECE DE OCTUBRE
    Ayer fue trece de Octubre, vigésimo primer día del otoño.
   Oprimida entre las cuatro paredes de esta alcoba, concesionario del infierno, no tengo más libertad que contar los días y escribir para sentirte cerca.
    Recuerdo como nos conocimos, yo agitaba mi abanico envuelta en un tumulto que amenazaba con aplastarme, de repente apareciste tú. Pero no pude aspirar a mucho más. Tras unos meses todo se tornó un viaje hacia la destrucción y el sinsentido.
   Me recluyeron en esta cárcel y me quitaron a nuestro bebé al que solo pude ver un segundo, no he olvidado su sonrisa, era igual que la tuya.


Mª Carmen Jiménez Aragón
ILUSIÓN
  Una sonrisa se dibujó en su rostro al descubrir el regalo de cumpleaños que le hacían sus padres. Cumplir trece le estaba otorgando privilegios que sus hermanos y hermanas menores veían injustos: un viaje, poder estudiar… Ante él se abría un abanico de posibilidades que no estaba dispuesto a desaprovechar pesase a quién pesase.
     Así que antes de que arreciara el otoño, concesionario de gélidas noches que oprimirían sus esperanzas, se despidió de todos, subió al cayuco y se acopló entre el tumulto de voces, cuerpos hacinados y vasijas achicando agua. Aspirando profundamente, trató de calmar el temblor que dominaba su cuerpo e intentó tranquilizarse repitiendo mentalmente que esa noche cambiaría su pequeña habitación sin ventilación por una gran alcoba con vistas al mar.


Gema Frías Luque
RETORNO AL PASADO
    Ana subió a la primera planta dejando atrás el negocio familiar. Paseó por la casa. Agarró con fuerza un antiguo abanico, olvidado, tal vez, en un rincón de la pequeña alcoba. Aunque nerviosa, aspiró profundamente varias veces, buscando la calma que tanto necesitaba.   Sentía cómo el tumulto de la ciudad la oprimía y la había empujado, junto a sus recuerdos, a realizar aquel viaje inesperado.
    Eran trece los otoños que habían pasado desde la última vez que pisó la casa. Ese abanico era el único vínculo con el pasado que ocupaba la estancia. Al abrirlo, como quien abre una caja de recuerdos, una brisa suave dibujó en su rostro una gran sonrisa.
    De repente, en la planta baja, la puerta del concesionario crujió. Alguien entró trayendo consigo el eco de una risa conocida. Ana bajó y, sin decir palabra, entendió que aquel viaje, aquella experiencia vital, no había hecho más que comenzar.

Dori Calderón Ramos
EL ABANICO
     Desde que vio a su marido en aquel concesionario supo cuál sería su regalo de aniversario.
    El otoño sería perfecto para hacer un viaje juntos, compartir alcoba de hotel, aspirar olores de spa, estrenar coche nuevo y celebrar trece años de convivencia.
    Era tal su ilusión que organizó una fiesta en casa y aunque su marido protestó muchísimo, tuvo que ceder ante su insistencia.
    Llegó el día de la celebración y la casa era un tumulto de voces, atendía a los invitados con una sonrisa, mientras su marido, inexplicablemente, salió a comprar más bebida.  Imaginó que era la excusa perfecta para recoger el coche.
    Sonó el timbre y en el umbral de la puerta halló a un repartidor que le entregó un paquete, lo abrió con nerviosismo, encontrando dentro un abanico y una nota que decía: "Te dejo el coche en el garaje, yo compré otro para mí. Nos vemos pronto para firmar unos documentos".
     Azorada, abrió el abanico oprimiendo los papeles contra su pecho, y mientras las varillas se desplegaban pudo leer: "Adiós".

Laura Pérez Alférez
SEDUCCIÓN
   Aspiro, tu olor a otoño inunda mi alcoba, hueles a toyota nuevo de concesionario antes de su primer viaje.
  El abanico de tus pestañas cosquillea mi frente, y esto, como siempre, me provoca un tumulto de sonrisas.
  Que oprimas mi mano y susurres mi nombre al oído, mientras me voy quedando dormido en la cama, es muy seductor.           
   Esto sucede cada noche, desde hace trece semanas, pero resulta que yo duermo solo. Y ya no es romántico, es para cagarse de miedo.



viernes, 6 de septiembre de 2024

XXIX ME LO DICES O ME LO CUENTAS

   

    Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

-Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: PUSILÁNIME, CÓLERA, ENTUSIASMADO, VELADA, POEMA, OLIVO, PENUMBRA. CELEBRAR, ZARANDEAR y FIESTA.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Mª Carmen Jiménez Aragón
LA VIDA ES PURO TEATRO
    Aprovechó la velada de la fiesta de su cumpleaños para desvelar su secreto a todos, nadie la volvería a tachar de pusilánime. 
    Entusiasmada, se subió en el banco de madera de olivo y, en la penumbra, comenzó a recitar un triste poema sobre los sintecho mientras se iba desprendiendo de peluca, pestañas postizas y demás accesorios de camuflaje que aún conservaba de su oficio. La cólera se apoderó de los asistentes cuando entendieron que estaban celebrando el cincuenta y cinco cumpleaños de Elvira, su compañera de asilo, que no era octogenaria como había hecho creer.
    De pronto, alguien la zarandeó despertándola:
  ⸺Vamos a ver si encontramos algo especial en aquellos contenedores.
   ⸺Si, vamos. Acabo de comer en una residencia de ancianos, pero se ve que en sueños no llena tanto.

Dori Calderón Ramos
POEMAS PARA EL TÍO ELISEO 
    Aquí estamos, reunidos en torno al olivo centenario de la finca del tío Eliseo, celebrando una velada de poemas que para colmo deben ser dedicados a él.
   Reconozco que nunca fue persona de mi agrado, me resultaba pusilánime con sus delicadezas y caprichos, pero simulaba ser cariñoso y atento, fingiendo sentirme entusiasmado con su compañía, cuando en realidad lo que deseaba era zarandear esas solapas extravagantes de las ridículas chaquetas que lucía en cada fiesta. Y eso hice aquella noche en la penumbra de la biblioteca.
    Entré en cólera cuando me anuncio que al día siguiente me dejaría fuera de su testamento, me reprochó no haberle querido nunca. Verdad.
    También me dijo que nunca fui atento con él. Mentira.
Se retiró pronto esa noche nuestro tío, y desde entonces le buscamos, pero ni rastro de él.
  Hoy nos reunimos en este acto para no olvidar que está desaparecido, poemas para recordar que esperamos su vuelta.
    Cansado de tanta poesía miro al olivo que me sonríe, solo el árbol y yo sabemos dónde está el tío Eliseo.



jueves, 25 de julio de 2024

XXVIII. ME LO DICES O ME LO CUENTAS

     

    Saludos, lectores y lectoras del mundo. Aquí tenéis otro ejercicio de microrrelatos por palabras. Para quien no conozca las pautas a seguir, las recordamos:  

-Elaborar un microrrelato de 180 palabras como máximo (sin contar las del título), en el que incluyamos diez términos, elegidos al azar por miembros del club. 

-Cuando la palabra elegida es un verbo (amar, verter, salir...), puede utilizarse en cualquier forma, tiempo o persona.

- Si la palabra elegida no especifica su función, podremos utilizar cualquiera de las que nos proponga la RAE para dicho término.

-Si el término elegido es un sustantivo o adjetivo podremos usar tanto el masculino como el femenino, y en singular o plural, según convenga. 

-No se debe utilizar una palabra cambiándole la función que debería desempeñar en el texto (el adjetivo "amable" no se puede sustituir por "amabilidad", porque entonces lo convertimos en sustantivo).

    Para este ejercicio los términos elegidos han sido: HOJA, RONCAR, AÑICOS, HOBBY, CHASQUIDO, AMAR, LATIDO, NADAR, URRACA y LUZ.

    Os animamos a practicar este ejercicio y nos encantaría que compartierais con nosotros el resultado. Si os apetece podréis verlo publicado justo debajo de estas líneas, junto a los nuestros, que os servirán como ejemplo. Que disfrutéis de la lectura.

Monse Martínez Serrano
LA MALQUERIDA
    La luz de la linterna iluminaba los añicos esparcidos de la copa de vino. Siempre pensó que sujetar la cabeza de alguien que vomita y recoger sus estropicios, mientras ronca la borrachera en el sillón, le haría sentir amor verdadero. Cogió una hoja y con una chancla rota que encontró en el suelo comenzó a barrer los cristales. Era la primera vez que iba a su casa, un cuartucho sin electricidad ni agua corriente. El silencio amplificó los latidos de su consciencia: corre. Un chasquido hizo que fijase la mirada en un pez que nadaba en una pecera mugrienta repleta de bordes de pizza.  Su hobby de intentar rescatar hombres insalvables había ido demasiado lejos. 
    Al día siguiente se compraría una urraca y abandonaría el intento de amar como su madre.

Encarni Navas
AMANECIENDO
    Fue apenas un leve chasquido, el ligero rumor del caer de una hoja, un latido casi imperceptible lo que, sin darse cuenta, hizo añicos su vida anterior.
    Fue el momento de olvidar sus antiguos hobbys y aprender a amar, de experimentar la luz y disfrutar del placer de roncar al unísono, nadando a contracorriente de las urracas que habían pronosticado un oscuro futuro.

Mª Carmen Jiménez Aragón
¡HASTA AQUÍ!
    Llevó a la cocina los restos de su hamburguesa y su vaso vacío. Al volver a la sala se detuvo, indignada, frente a la patética estampa. Pero una luz iluminó su mente. Sacó de un cajón hoja y lápiz y escribió:
    Visto que roncar en mi compañía es tu mayor hobby, me he cansado de amar a una marmota. Es como nadar a contracorriente, tu corazón no ha estrenado aún el primer latido por mí.

    Le colocó la nota sobre el pecho y “El Marmota” movió los brazos dormido, como queriendo abrazar algo.
    —Sí, hijo, atesora y guarda todo como una urraca en vez de dar y compartir. ¡Qué solo vas a estar en la vida!
    Con el corazón hecho añicos, se dirigió a la puerta, emitió unos sonoros y repetidos chasquidos con la lengua y dio un gran portazo tras de sí.

Dori Calderón Ramos
DESILUSIÓN 
Le conoció mientras practicaba su hobby preferido, nadar desnuda.
Le comenzó a amar desde que vio la luz de sus ojos.
Le amenazó su corazón con pararse, pues tras un seco chasquido dejó de notar sus latidos.
Le hizo sentir como urraca devoradora, deseando arrasar con lo que sus ojos veían.
Le invitó a salir del agua con su mirada, y ella aceptó sin dudar un momento.
Le amó durante horas, y quedaron exhaustos tumbados en la arena.
Le despertó el roce de una hoja de parra mojada que trajo una ola.
Le oyó roncar a su lado, y todo el amor que sintió, en un solo instante se hizo añicos.

Laura Pérez Alférez
VISITA INESPERADA         
      Cinco largos años sin aparecer nadie por aquí y ahora vienen con prisas, aporreando la puerta como si les fuese la vida en ello.
   En este preciso momento yo estaba roncando, tan ricamente, soñaba que nadaba en el mar mecida por el latido de las olas. En un chasquido han hecho añicos la pared y ya consiguieron desvelarme.
    Los observo por un boquete abierto. Ahí están, en círculo como urracas, mirando con cara de gilipollas. No he querido salir, la luz me molesta a los ojos y recibir visitas tampoco es mi hobby.
    Después de dejarme un bote cerrado en el suelo y cuatro flores de hojas mustias, con una cinta donde se lee "tus hijos te aman", han vuelto a cerrar la entrada; ni siquiera se dignaron abrirme el ataúd.