viernes, 12 de febrero de 2021

ENTREVISTA PRESENTACIÓN AMALGAMA DE HOJAS SECAS



En el día de hoy ha tenido lugar la primera entrevista de Rafa Núñez presentando su Antología Poética "Amalgama de hojas secas" en el 103.9 de 24FM Axarquía de la mano de Ramón Padilla.
El locutor ha comenzado haciendo una breve presentación de su poemario que ha salido a la venta hace unos días en AMAZÓN y ha intercambiado con el autor unas breves preguntas sobre su afición a la escritura, su participación en el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela y su peculiar forma de conectar con la poesía.
Aquí os dejamos un pequeño vídeo que reproduce su entrevista, esperamos y deseamos que sea la primera de muchas.
Nos sentimos muy orgullosos de todos los pasitos que vas dando en este bonito mundo de las letras.

lunes, 8 de febrero de 2021

Rafa Núñez publica desde La Viñuela su antología poética "Amalgama de hojas secas".

Se trata del primer libro que se publica en el pueblo de La Viñuela y se encuentra en el Top 15 de ventas en Amazon.


MIKEL N. NAVARRO - 08/02/2021 - Axarquiahoy.es

El malagueño afincado en La Viñuela, Rafa Núñez Rodríguez ha publicado su primer libro. Se trata de una antología poética con una selección de su trabajo más personal de los últimos años. Se trata también del primer libro que se publica en La Viñuela, al menos que sepa, al no existir referencias históricas previas al respecto. El libro que ha llegado a estar en el top 15 de ventas en Amazon puede adquirirse a través del siguiente enlace.




"Amalgama de hojas secas" trae al lector unos versos que no se rigen por reglas ni estereotipos y que descubren a un autor con una escritura impoluta y sencilla que enriquece por la gran variedad de matices. Es un libro cuya poesía invita a leer pero también a sentir.


Rafa Núñez Rodríguez nace en la capital malagueña el 1 de abril de 1975, vive su niñez y adolescencia en Vélez-Málaga. Cursa estudios de FP y Marketing. Especialmente es un amante de la naturaleza y de los animales. Se traslada a La Viñuela cuando se casa en el año 1997. Adicto a la lectura con inquietudes siempre relacionadas con el mundo de la cultura, ha participado en numerosos concursos literarios, más animado desde que forma parte del Club de Lectura y Teatro de la localidad axárquica. Durante 2020 Diario Sur le ha publicado en distintas ocasiones microrrelatos en una de sus secciones culturales.

jueves, 4 de febrero de 2021

Rafa Núñez publica su primera Antología Poética.


 

El Club de Lectura y teatro de La Viñuela quiere haceros partícipes de su alegría y satisfacción y comunicaros que ya se ha publicado la primera obra literaria de uno de sus componentes, Rafa Núñez Rodríguez.

Se trata de una antología poética que recoge su trabajo más subjetivo y romántico, intentando devolver al lector su visión del amor más pura y delicada. Amalgama de Hojas Secas nos trae poemas que nos sitúan en escenarios naturales bellos, pero en ocasiones no idílicos, aunque siempre anteponiendo la hermosura de la mujer a todo. Tenemos frente a nosotros a un escritor capaz de encontrar la calma en una ventisca, la calidez en una nevada o la sordidez de la muerte en una flor. Y sin olvidar la devoción a la amada, nos recuerda que los grandes placeres de la vida los encontraremos siempre en las cosas más cotidianas y corrientes, como una mirada, por ejemplo.

Puedes adquirir este libro en AMAZON.

Damos nuevamente nuestras felicitaciones al autor y le deseamos que este pequeño paso se convierta en una carrera imparable. 

 

miércoles, 3 de febrero de 2021

II. DEJA QUE TE CUENTE...


Estamos de vuelta con un nuevo ejercicio lingüístico y literario. Nos centramos de nuevo en el reto de crear un microrrelato, no superior a 150 palabras, en el que podamos incluir los términos que cada miembro del club de lectura propone. Conciso y coherente deben ser las características primordiales a tener en cuenta para poder elaborar el texto, y a la vez , conseguir un argumento que atrape vuestra atención. La magia surge cuando la diversidad de temas y enfoques que conseguimos explota ante nuestros ojos, aunque nos veamos tan acotados por la limitación de palabras y la obligación de utilizar los mismos términos clave.

Sin más, aquí os ponemos cuales son esos términos: ESQUIRLA, TERREMOTO, NÉCTAR, COLEGIR, ARÁNDANOS, DIADEMA, RETAMA y MÚSICA. Esperamos que os agraden nuestras historias.

Gema Frías Luque

TIEMBLA LA TIERRA

Su principal actividad había sido la recolección de arándanos. Tras tomar un breve tentempié, en la orilla del río a la sombra de la retama, volvían a su actividad tras retocarse el cabello con su tradicional diadema.

Sus manos estaban llenas de sabañones y heridas con pequeñas esquirlas incrustadas en sus envejecidas manos.

La noche del terremoto fue fría y lluviosa, a las 22:00h. se dejó sentir un fuerte estruendo, las paredes de las casas parecían partirse en mil pedazos y el rugir de las vigas era tan chirriante como si de un disco de música estridente se tratara.

Por lo acontecido cabía colegir que la situación podía crear gran conmoción en los vecinos de aquella localidad, sus vidas se veían paralizadas por un acontecimiento histórico. Ahora tocaba comenzar de nuevo. 

 

Dori Calderón Ramos

RECETA DE LA PASIÓN

En una chimenea a rebosar de ascuas de retama pongo el anafe y una bandeja cubierta con néctar de flor de coco, añado pétalos de magnolia y unas rodajas de fruta de la pasión. Con una esquirla de canela hago que todo hierva, cual terremoto dentro del mar, mientras una música provocadora se cuela por la ventana.

Ora toca invitarte a tomar este manjar, ora colegir si merece la pena invitarte.

Sin dudarlo, adorno la bandeja con una diadema de arándanos y tomo el camino que lleva a tu casa.

      

Rafa Núñez Rodríguez

EL GUIÑO DE LA RETAMA

Quizás él no sabía escuchar la música que los pámpanos le tarareaban, ni notaba el terremoto que latía a su lado, solamente hablaba de su musa, la de labios de rojo arándano y mirada de chocolate.

Mientras, su callada compañera de charlas… Ella le oía con una sonrisa apagada, como una diadema de hojas secas. Podía colegir que cupido no la alcanzaría, al menos allí no.

Sin saber porqué,  él la miró y su engranaje se paró por un momento, y todo por culpa de un puntiagudo cabello de esa retama, la que les daba sombra cada tarde, una pequeña esquirla, con forma de flecha, que atrancó su mecanismo.

El atardecer enmudeció, curioso, y pintó el cielo con sus mejores colores y él acercó su rostro al de ella y la besó… Entonces, y sólo entonces, sus labios probaron el verdadero sabor del néctar del amor.

 

Mª Jesús Campos Escalona

TÚ  ME DAS LA FUERZA

Vivo día a día con una gran  esquirla en mi corazón. El terremoto interior de fiebre, dolor y semiinconsciencia me hace  colegir sobre si esta lucha interna tendrá un buen fin.

Recordar el suave néctar de tus labios me hace respirar con calma. La música de fondo,  aquella diadema hecha con una improvisada retama y el dulce de arándanos..., todo me lleva hasta a ti. Secuencia a secuencia vivo la película una y otra vez,  mientras  la enfermera  me sonríe con tristeza, cuando  pincha de nuevo,  una de mis venas.

 

Laura Pérez Alférez

FELIZ

La saluda tirándole un beso desde la puerta, intuye su sonrisa, preciosa, bajo la mascarilla. Quiere abrazarlo y estamparle mil besos en la mejilla. No se puede..., distancia dicen.

Deja las bolsas en la cocina y corre a lavarse las manos, una nube de alcohol lo persigue. Calcula la distancia, la mira amorosamente y pregunta cómo se siente.

-¡Bien, estoy muy bien! No me aburro, estoy todo el día atareada- dice.

Le cuenta de él, de su teletrabajo, de sus cosas..., ella feliz de verle alegre e ilusionado.

Otro beso al aire, la esquirla clavada desapareció.

- Para cualquier cosa me llamas- Le recuerda.

Se va, un terremoto de sinsabores coligen en su boca al verle, indefenso, alejarse por la calle desierta, amargo retama, néctar de arándanos.

Pone música, se quita la diadema, se suelta el pelo y baila, baila contenta guardando en el bolsillo su sonrisa hasta el próximo sábado.

 

Cande Molina Mostazo

EL ATRAPADOR DE BELLEZAS

Aproveché que estaba distraída para acecharla. Ella jugaba alrededor de las flores de la retama, y yo seguía ahí como un mirón obsesivo, llenándome de su belleza. Comenzó a girar y a bailar dulcemente y, de fondo, se veía una preciosa diadema de pinos verdes que  brillaban con los últimos rayos de sol. Pensé en acercarme y colegir su mirada con la mía,  pero una lluvia de esquirlas empezaron a caer desorientadas sobre mi cuerpo y sentí un terremoto bajo mi piel, ella seguía intrépida, apasionada con el néctar de las flores, y entonces no pude resistirme y comencé a saciarme de su olor a arándanos y cuando mi lengua rozó su cuerpo la música de sus alas se perdió ante mí.

 

Mª Carmen Jiménez Aragón

PENSAMIENTOS

Tus palabras, dulces y ácidas como arándanos, provocan en mí un terremoto que lo agita todo. Son música para mi alma y, a la vez, se clavan como esquirlas enamoradas hiriendo mi corazón.

Lástima  que, bajo la sombra de esta retama en que nos hallamos, no sea yo la afortunada en degustar el néctar de tu boca, sino que colocas la diadema, hecha de suspiros y esperanzas, sobre aquella que no te ha de querer.

Jamás sabrás de mis sentimientos. He colegido que mi destino será ser tu eterno paño de lágrimas. Así sea.

martes, 19 de enero de 2021

I. DEJA QUE TE CUENTE...


Estamos de vuelta con un nuevo ejercicio lingüístico y literario. Nos centramos de nuevo en el reto de crear un microrrelato, no superior a 150 palabras, en el que podamos incluir los términos que cada miembro del club de lectura propone. Conciso y coherente deben ser las características primordiales a tener en cuenta para poder elaborar el texto, y a la vez , conseguir un argumento que atrape vuestra atención. La magia surge cuando la diversidad de temas y enfoques que conseguimos explota ante nuestros ojos, aunque nos veamos tan acotados por la limitación de palabras y la obligación de utilizar los mismos términos clave.

Sin más, aquí os ponemos cuales son esos términos:  PLEITA, GAVETA, CELAJE, MARIDAJE, OBTUSO, HEDONISMO, RÚCULA y ZÁNGANO. Esperamos que os agraden nuestras historias.

Mª Carmen Jiménez Aragón  

ESCUCHANDO A MI YO INTERIOR

El momento que estaba disfrutando era irreemplazable. Me había propuesto buscar el sentido más puro del hedonismo a mi vida, y allí estaba yo, disfrutando del celaje parisino, bajo un sombrero de pleita griega y degustando el excelente maridaje entre rúcula turca, nueces americanas y queso holandés, frente a la Torre Eifield.

Dos semanas después de mi partida aún me pregunto si el obtuso de mi jefe habrá encontrado el ‘ME VOY’ que le deje en la gaveta. El muy zángano es capaz de no haberlo visto sin la inestimable ayuda de su, ahora relajada, secretaria.

 

Gema Frías Luque

FINAL FELÍZ

Fueron días muy obtusos, todos los informes de aquel extraño caso, los guardé en la gaveta del salón, quería que desaparecieran, pero no estaba dispuesto a correr riesgos. No sabía explicar, como detective, toda la patraña que había vivido  durante aquellos largos meses. El sujeto pretendía dar la apariencia de un perfecto zángano jugando al hedonismo más exagerado. Cada día seguía sus pasos y descubría nuevas desgracias que hacían peligrar mi vida por momentos.

Viví tantas calamidades junto a aquel mafioso que decidí ocultar mi pasado recogiendo rúcula fresca y preparando el mejor queso del mundo. Nunca pensé que me sería de gran utilidad aquella pleita que heredé de mi abuelo. Necesitaba por fin una vida sencilla y cómoda, volver a sentir los olores y sabores de mi niñez. El maridaje perfecto. Fue en aquel momento cuando descubrí el perfecto celaje en cada atardecer.

 

Dori Calderón Ramos

VIEJAS RECETAS

Desde que abrí la gaveta del viejo escritorio y encontré aquel cuaderno gastado por los años junto al obtuso lápiz, supe que había encontrado lo que busqué durante tanto tiempo.

Probé mil maridajes de productos para encontrar la receta exacta, pregunté a la familia por si alguien guardaba aquel rico secreto, pero todos tuvieron la actitud del zángano, comieron y disfrutaron mientras les sirvieron el plato, pero nadie guardo la receta de la abuela.

Alguno aprendió a hacer su queso con la vieja pleita que aún cuelga en la cocina, pero nadie aprendió sus ricas recetas, y yo, con mi actitud de hedonismo cada día más perseverante, sabía que no pararía hasta conseguir el placer de volver a saborear aquella exquisita receta de pasta.

Por el celaje del techo coló un rayo de Sol que iluminó la página donde estaban escritos los ingredientes, y claro,  siempre me faltó la rúcula.

 

Rafa Núñez Rodríguez

SECRETOS

El viento helador rasca la noche, busca los secretos de las voces estrelladas.

El mío es muy simple, dejo de ser ese zángano que intenta cumplir con el maridaje de las obligaciones y las necesidades diarias.

Cuando todos duermen, me encierro en mi pequeño mundo, un escritorio y un flexo triste. Abro la gaveta y saco mis papeles, varios lápices, y sonrío. Es mi momento de puro hedonismo, me siento cual queso al que le acaban de quitar la pleita, soy libre, libre en el reflejo de las palabras. Cojo el lápiz y continuó...

"Pequeñas rúculas nacen de sus musgosos ojos, ya no reflejan el celaje que camina sobre el cielo eterno. Un obtuso destino que hace que sus dedos acaricien la eternidad de la tierra...”

      

Mª Jesús Campos Escalona

CAMBIO DE RUMBO

Pongo los pies sobre la estera de pleita, es una sensación nueva para mí. Abro la gaveta del escritorio y encuentro una nota: "volveré  tarde".

Mi primer día  en el caserío  y lo pasaré  sola. Me voy a la cocina y aplaco el apetito con un buen  maridaje de embutidos caseros y un poco de vino dulce. El zángano  de Zacarías viene a saludarme,  me lame y se tumba al lado de la chimenea.

Salgo a la calle y contemplo el celaje que  destiñe el cielo. El frío  me azota la cara cuando  me dispongo a pasear. El obtuso paisaje me hace perder el sentido  del tiempo,  o quizás  soy yo, que me dejo perder en la tentación  del más  placentero hedonismo.

Veo el huerto, rúcula, tomillo, cebollas.... y, por primera vez en mucho tiempo,  me siento  libre.

 

Laura Pérez Alférez

RETORNO

Amanecía, desde la ventanilla del tren vio alejarse los grandes edificios nevados de la ciudad, una gruesa capa de escarcha relucía sobre los campos con los primeros rayos de sol asomando, tímidos, entre las nubes.

Obtuso, contempló el paisaje, tan cambiante, aquel terreno inhóspito daba paso a extensas llanuras baldías, convertidas en amplios campos sembrados.

Le siguió un paisaje cubierto de viñedos desnudos, dormidos, esperando el verano para vestirse con un maridaje de verdes rúcula y dorados.

Bajo un celaje de nubes, en el horizonte, aparecieron los olivares, árboles centenarios que corrían en pos del tren. El zumbido de sus pensamientos, cual zángano, hacía surgir  recuerdos guardados en la gaveta de su memoria, faltaba poco para llegar a su destino.

Divisó las casas blancas del pueblo, su hedonismo innato rememoró a su abuelo sentado bajo la acacia, hábil artesano de la pleita, trenzando el esparto.

Había regresado a su hogar.

 

Cande Molina Mostazo

EL ALIÑO DE LA RÚCULA

María despertó mi entusiasmo dormido, me enamoraba con su preciosa sonrisa, me encantaba su  forma de ver la vida a través del hedonismo, formábamos un maridaje  perfecto, pero  me sentía desubicado y perdido. Yo estaba felizmente casado.

Le conté a mi padre  lo que me estaba ocurriendo, él me escuchaba mientras hacía su pleita de esparto. Hijo mío, las rutinas  no nos  dejan ver los celajes que tenemos en nuestro trocito de cielo, sólo tienes que encontrar el aliño perfecto para suavizar el sabor de la  rúcula.

Llegué a casa todo obtuso y le pregunté a mi esposa:

-¿Aún sigues enamorada de mí?

Ella  abrió la gaveta de la mesa y saco un bote  casi vacío, fijo sus ojos llenos de amor en los míos  y me dijo:

-Ya no me traes miel, ahora eres como el zángano de las colmenas, pero aun así llenas mis días de placer.

 

Montse Martínez Serrano

ALAS EN LOS PIES

-Mamá, ¿qué es un ángulo obtuso? -gritó Joaquín desde la salita de estar mientras jugaba con los botones que su madre guardaba en la gaveta de la máquina de coser.

La respuesta no llegó y el niño, por puro hedonismo, se subió al escritorio, descorrió las cortinas y se puso a mirar el celaje de las nubes. Un maridaje de rojos, azules, violetas y rosados entretejían el cielo y Joaquín se imaginaba surcándolo en su patinete cuán zángano buscando la reina de la colmena.

-Rubio, ayúdame a preparar la cena, por favor -voceó su madre mientras guardaba la pleita de esparto con la que estaba tejiendo una cesta para la recolecta de setas. Ojalá a Joaquín le gustasen los ángulos tanto como el campo, pensó.

-¿Otra vez rúcula, mamá? – protestó Joaquín cuando llegó a la cocina. Tenía el cuaderno de mates en las manos y toda la página coloreada de ángulos obtusos labrando el atardecer.