viernes, 12 de febrero de 2021
ENTREVISTA PRESENTACIÓN AMALGAMA DE HOJAS SECAS
lunes, 8 de febrero de 2021
Rafa Núñez publica desde La Viñuela su antología poética "Amalgama de hojas secas".
jueves, 4 de febrero de 2021
Rafa Núñez publica su primera Antología Poética.
El Club de Lectura y teatro de La Viñuela quiere haceros partícipes de su alegría y satisfacción y comunicaros que ya se ha publicado la primera obra literaria de uno de sus componentes, Rafa Núñez Rodríguez.
Se trata de una antología poética que recoge su trabajo más subjetivo y romántico, intentando devolver al lector su visión del amor más pura y delicada. Amalgama de Hojas Secas nos trae poemas que nos sitúan en escenarios naturales bellos, pero en ocasiones no idílicos, aunque siempre anteponiendo la hermosura de la mujer a todo. Tenemos frente a nosotros a un escritor capaz de encontrar la calma en una ventisca, la calidez en una nevada o la sordidez de la muerte en una flor. Y sin olvidar la devoción a la amada, nos recuerda que los grandes placeres de la vida los encontraremos siempre en las cosas más cotidianas y corrientes, como una mirada, por ejemplo.
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Damos nuevamente nuestras felicitaciones al autor y le deseamos que este pequeño paso se convierta en una carrera imparable.
miércoles, 3 de febrero de 2021
II. DEJA QUE TE CUENTE...
Gema Frías Luque
TIEMBLA LA TIERRA
Su principal actividad había sido la recolección de arándanos. Tras tomar un breve tentempié, en la orilla del río a la sombra de la retama, volvían a su actividad tras retocarse el cabello con su tradicional diadema.
Sus manos estaban llenas de sabañones y heridas con pequeñas esquirlas incrustadas en sus envejecidas manos.
La noche del terremoto fue fría y lluviosa, a las 22:00h. se dejó sentir un fuerte estruendo, las paredes de las casas parecían partirse en mil pedazos y el rugir de las vigas era tan chirriante como si de un disco de música estridente se tratara.
Por lo acontecido cabía colegir que la situación podía crear gran conmoción en los vecinos de aquella localidad, sus vidas se veían paralizadas por un acontecimiento histórico. Ahora tocaba comenzar de nuevo.
Dori Calderón Ramos
RECETA DE LA PASIÓN
En una chimenea a rebosar de ascuas de retama pongo el anafe y una bandeja cubierta con néctar de flor de coco, añado pétalos de magnolia y unas rodajas de fruta de la pasión. Con una esquirla de canela hago que todo hierva, cual terremoto dentro del mar, mientras una música provocadora se cuela por la ventana.
Ora toca invitarte a tomar este manjar, ora colegir si merece la pena invitarte.
Sin dudarlo, adorno la bandeja con una diadema de arándanos y tomo el camino que lleva a tu casa.
Rafa Núñez Rodríguez
EL GUIÑO DE LA RETAMA
Quizás él no sabía escuchar la música que los pámpanos le tarareaban, ni notaba el terremoto que latía a su lado, solamente hablaba de su musa, la de labios de rojo arándano y mirada de chocolate.
Mientras, su callada compañera de charlas… Ella le oía con una sonrisa apagada, como una diadema de hojas secas. Podía colegir que cupido no la alcanzaría, al menos allí no.
Sin saber porqué, él la miró y su engranaje se paró por un momento, y todo por culpa de un puntiagudo cabello de esa retama, la que les daba sombra cada tarde, una pequeña esquirla, con forma de flecha, que atrancó su mecanismo.
El atardecer enmudeció, curioso, y pintó el cielo con sus mejores colores y él acercó su rostro al de ella y la besó… Entonces, y sólo entonces, sus labios probaron el verdadero sabor del néctar del amor.
Mª Jesús Campos Escalona
TÚ ME DAS LA FUERZA
Vivo día a día con una gran esquirla en mi corazón. El terremoto interior de fiebre, dolor y semiinconsciencia me hace colegir sobre si esta lucha interna tendrá un buen fin.
Recordar el suave néctar de tus labios me hace respirar con calma. La música de fondo, aquella diadema hecha con una improvisada retama y el dulce de arándanos..., todo me lleva hasta a ti. Secuencia a secuencia vivo la película una y otra vez, mientras la enfermera me sonríe con tristeza, cuando pincha de nuevo, una de mis venas.
Laura Pérez Alférez
FELIZ
La saluda tirándole un beso desde la puerta, intuye su sonrisa, preciosa, bajo la mascarilla. Quiere abrazarlo y estamparle mil besos en la mejilla. No se puede..., distancia dicen.
Deja las bolsas en la cocina y corre a lavarse las manos, una nube de alcohol lo persigue. Calcula la distancia, la mira amorosamente y pregunta cómo se siente.
-¡Bien, estoy muy bien! No me aburro, estoy todo el día atareada- dice.
Le cuenta de él, de su teletrabajo, de sus cosas..., ella feliz de verle alegre e ilusionado.
Otro beso al aire, la esquirla clavada desapareció.
- Para cualquier cosa me llamas- Le recuerda.
Se va, un terremoto de sinsabores coligen en su boca al verle, indefenso, alejarse por la calle desierta, amargo retama, néctar de arándanos.
Pone música, se quita la diadema, se suelta el pelo y baila, baila contenta guardando en el bolsillo su sonrisa hasta el próximo sábado.
Cande Molina Mostazo
EL ATRAPADOR DE BELLEZAS
Aproveché que estaba distraída para acecharla. Ella jugaba alrededor de las flores de la retama, y yo seguía ahí como un mirón obsesivo, llenándome de su belleza. Comenzó a girar y a bailar dulcemente y, de fondo, se veía una preciosa diadema de pinos verdes que brillaban con los últimos rayos de sol. Pensé en acercarme y colegir su mirada con la mía, pero una lluvia de esquirlas empezaron a caer desorientadas sobre mi cuerpo y sentí un terremoto bajo mi piel, ella seguía intrépida, apasionada con el néctar de las flores, y entonces no pude resistirme y comencé a saciarme de su olor a arándanos y cuando mi lengua rozó su cuerpo la música de sus alas se perdió ante mí.
Mª Carmen Jiménez Aragón
PENSAMIENTOS
Tus palabras, dulces y ácidas como arándanos, provocan en mí un terremoto que lo agita todo. Son música para mi alma y, a la vez, se clavan como esquirlas enamoradas hiriendo mi corazón.
Lástima que, bajo la sombra de esta retama en que nos hallamos, no sea yo la afortunada en degustar el néctar de tu boca, sino que colocas la diadema, hecha de suspiros y esperanzas, sobre aquella que no te ha de querer.
Jamás sabrás de mis sentimientos. He colegido que mi destino será ser tu eterno paño de lágrimas. Así sea.
martes, 19 de enero de 2021
I. DEJA QUE TE CUENTE...
Sin más, aquí os ponemos cuales son esos términos: PLEITA, GAVETA, CELAJE, MARIDAJE, OBTUSO, HEDONISMO, RÚCULA y ZÁNGANO. Esperamos que os agraden nuestras historias.
Mª Carmen Jiménez Aragón
ESCUCHANDO A MI YO INTERIOR
El momento que estaba disfrutando era irreemplazable. Me había propuesto buscar el sentido más puro del hedonismo a mi vida, y allí estaba yo, disfrutando del celaje parisino, bajo un sombrero de pleita griega y degustando el excelente maridaje entre rúcula turca, nueces americanas y queso holandés, frente a la Torre Eifield.
Dos semanas después de mi partida aún me pregunto si el obtuso de mi jefe habrá encontrado el ‘ME VOY’ que le deje en la gaveta. El muy zángano es capaz de no haberlo visto sin la inestimable ayuda de su, ahora relajada, secretaria.
Gema Frías Luque
FINAL FELÍZ
Fueron días muy obtusos, todos los informes de aquel extraño caso, los guardé en la gaveta del salón, quería que desaparecieran, pero no estaba dispuesto a correr riesgos. No sabía explicar, como detective, toda la patraña que había vivido durante aquellos largos meses. El sujeto pretendía dar la apariencia de un perfecto zángano jugando al hedonismo más exagerado. Cada día seguía sus pasos y descubría nuevas desgracias que hacían peligrar mi vida por momentos.
Viví tantas calamidades junto a aquel mafioso que decidí ocultar mi pasado recogiendo rúcula fresca y preparando el mejor queso del mundo. Nunca pensé que me sería de gran utilidad aquella pleita que heredé de mi abuelo. Necesitaba por fin una vida sencilla y cómoda, volver a sentir los olores y sabores de mi niñez. El maridaje perfecto. Fue en aquel momento cuando descubrí el perfecto celaje en cada atardecer.
Dori Calderón Ramos
VIEJAS RECETAS
Desde que abrí la gaveta del viejo escritorio y encontré aquel cuaderno gastado por los años junto al obtuso lápiz, supe que había encontrado lo que busqué durante tanto tiempo.
Probé mil maridajes de productos para encontrar la receta exacta, pregunté a la familia por si alguien guardaba aquel rico secreto, pero todos tuvieron la actitud del zángano, comieron y disfrutaron mientras les sirvieron el plato, pero nadie guardo la receta de la abuela.
Alguno aprendió a hacer su queso con la vieja pleita que aún cuelga en la cocina, pero nadie aprendió sus ricas recetas, y yo, con mi actitud de hedonismo cada día más perseverante, sabía que no pararía hasta conseguir el placer de volver a saborear aquella exquisita receta de pasta.
Por el celaje del techo coló un rayo de Sol que iluminó la página donde estaban escritos los ingredientes, y claro, siempre me faltó la rúcula.
Rafa Núñez Rodríguez
SECRETOS
El viento helador rasca la noche, busca los secretos de las voces estrelladas.
El mío es muy simple, dejo de ser ese zángano que intenta cumplir con el maridaje de las obligaciones y las necesidades diarias.
Cuando todos duermen, me encierro en mi pequeño mundo, un escritorio y un flexo triste. Abro la gaveta y saco mis papeles, varios lápices, y sonrío. Es mi momento de puro hedonismo, me siento cual queso al que le acaban de quitar la pleita, soy libre, libre en el reflejo de las palabras. Cojo el lápiz y continuó...
"Pequeñas rúculas nacen de sus musgosos ojos, ya no reflejan el celaje que camina sobre el cielo eterno. Un obtuso destino que hace que sus dedos acaricien la eternidad de la tierra...”
Mª Jesús Campos Escalona
CAMBIO DE RUMBO
Pongo los pies sobre la estera de pleita, es una sensación nueva para mí. Abro la gaveta del escritorio y encuentro una nota: "volveré tarde".
Mi primer día en el caserío y lo pasaré sola. Me voy a la cocina y aplaco el apetito con un buen maridaje de embutidos caseros y un poco de vino dulce. El zángano de Zacarías viene a saludarme, me lame y se tumba al lado de la chimenea.
Salgo a la calle y contemplo el celaje que destiñe el cielo. El frío me azota la cara cuando me dispongo a pasear. El obtuso paisaje me hace perder el sentido del tiempo, o quizás soy yo, que me dejo perder en la tentación del más placentero hedonismo.
Veo el huerto, rúcula, tomillo, cebollas.... y, por primera vez en mucho tiempo, me siento libre.
Laura Pérez Alférez
RETORNO
Amanecía, desde la ventanilla del tren vio alejarse los grandes edificios nevados de la ciudad, una gruesa capa de escarcha relucía sobre los campos con los primeros rayos de sol asomando, tímidos, entre las nubes.
Obtuso, contempló el paisaje, tan cambiante, aquel terreno inhóspito daba paso a extensas llanuras baldías, convertidas en amplios campos sembrados.
Le siguió un paisaje cubierto de viñedos desnudos, dormidos, esperando el verano para vestirse con un maridaje de verdes rúcula y dorados.
Bajo un celaje de nubes, en el horizonte, aparecieron los olivares, árboles centenarios que corrían en pos del tren. El zumbido de sus pensamientos, cual zángano, hacía surgir recuerdos guardados en la gaveta de su memoria, faltaba poco para llegar a su destino.
Divisó las casas blancas del pueblo, su hedonismo innato rememoró a su abuelo sentado bajo la acacia, hábil artesano de la pleita, trenzando el esparto.
Había regresado a su hogar.
Cande Molina Mostazo
EL ALIÑO DE LA RÚCULA
María despertó mi entusiasmo dormido, me enamoraba con su preciosa sonrisa, me encantaba su forma de ver la vida a través del hedonismo, formábamos un maridaje perfecto, pero me sentía desubicado y perdido. Yo estaba felizmente casado.
Le conté a mi padre lo que me estaba ocurriendo, él me escuchaba mientras hacía su pleita de esparto. Hijo mío, las rutinas no nos dejan ver los celajes que tenemos en nuestro trocito de cielo, sólo tienes que encontrar el aliño perfecto para suavizar el sabor de la rúcula.
Llegué a casa todo obtuso y le pregunté a mi esposa:
-¿Aún sigues enamorada de mí?
Ella abrió la gaveta de la mesa y saco un bote casi vacío, fijo sus ojos llenos de amor en los míos y me dijo:
-Ya no me traes miel, ahora eres como el zángano de las colmenas, pero aun así llenas mis días de placer.
Montse Martínez Serrano
ALAS EN LOS PIES
-Mamá, ¿qué es un ángulo obtuso? -gritó Joaquín desde la salita de estar mientras jugaba con los botones que su madre guardaba en la gaveta de la máquina de coser.
La respuesta no llegó y el niño, por puro hedonismo, se subió al escritorio, descorrió las cortinas y se puso a mirar el celaje de las nubes. Un maridaje de rojos, azules, violetas y rosados entretejían el cielo y Joaquín se imaginaba surcándolo en su patinete cuán zángano buscando la reina de la colmena.
-Rubio, ayúdame a preparar la cena, por favor -voceó su madre mientras guardaba la pleita de esparto con la que estaba tejiendo una cesta para la recolecta de setas. Ojalá a Joaquín le gustasen los ángulos tanto como el campo, pensó.
-¿Otra vez rúcula, mamá? – protestó Joaquín cuando llegó a la cocina. Tenía el cuaderno de mates en las manos y toda la página coloreada de ángulos obtusos labrando el atardecer.





