lunes, 26 de julio de 2021

HOMENAJE AL VERANO

 


El verano, esa estación del año tan deseada y esperada por todos... Los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela tenemos el privilegio de vivir en un lugar en el que el verano es, prácticamente, todo el año, Andalucía. Sol, playas, buena comida, montañas y senderos, relajación en ambientes distendidos y, sobre todo, nuestra endémica siesta. Nada como vivir en el paraíso y disfrutar de todo lo que nos ofrece. Nada mejor, hasta que llegan los días de 40ºC a la sombra a las 20h de la tarde. Y es que nunca se está contento con lo que hay. 
Nosotros hemos aprovechado la ocasión para escribir algunas palabras dedicadas al verano, cada uno dándole el enfoque que ha creído oportuno, hay para todos los gustos.
Deseamos que tengáis una agradable lectura y que os ayude a pasar esas malas horas de tanto calor, en la orillita del mar y con algo bien fresquito cerca para echarse a la boca. 
Con este homenaje terminamos nuestra sección de dedicatorias a las estaciones del año. Os animamos a que nos enviéis vuestros ejercicios o a que propongáis nuevos para este Club ávido de retos.

Rafa Núñez Rodríguez
MI CALOR EN TI
A veces me criticas, lo sé,
pero en el fondo
siempre disfrutas con la humedad de mis labios,
notas con agrado las pequeñas perlas de sal,
esas que mi lengua deja sobre tu piel desnuda.
Y como sabes que te miro,
te pones coqueta,
me descubres tus hombros,
me pides que los acaricie,
que les dé color,
y así soy yo,
pincel de momentos inolvidables,
de arena y sudor,
de carbón ruborizado y cervezas frías.
Y te doy luz,
para que me veas,
para que me sientas,
porque yo te quiero así,
clara como mis días
y con una pequeña corona de mis efímeras noches.
Te quiero como ese géiser,
que se hace eterno por unos segundos,
en las miradas que por un momento lo ven,
y quiero que me quieras,
porque soy dueño de tu ropa seca,
de esa que después intentaré humedecer,
aunque tú no lo quieras.
yo seré el calor que te hará arder,
pero con la amargura de saber que tu fuego interior,
ese, el de abrazos y susurros,
ese no me lo darás a mí,
lo tienes guardado para cuando caigan las hojas secas
y las palabras huelan a petricor.
Pero, mientras tanto,
yo seguiré disfrutando de las lágrimas saladas
que inundan tu piel,
y me las beberé como un sediento amnésico
que no recuerda que también fui tú verano anterior,
y seré igual el siguiente,
abrazándote como siempre.
Dándote mi calor.


VERANEANTES
A ella le gusta llegar temprano, no es que sea de rivalizar con el amanecer, pero las gaviotas suelen estar soñando con peces cuando abre su hamaca. Es de las de rayas verticales, unas blancas y otras entre azul y verde, ya que el sol, a lo largo del tiempo a jugado a cambiarle el tono.
Se acomoda y hace un poco de fuerza, para que se claven las patas, esas que tienen ya varias capas de pintura blanca, para evitar que el rubor del óxido se coma su hierro. Entonces respira hondo mirando al horizonte, a veces suspira, o incluso veo sus labios cómo conversan con el viento o la espuma del mar, o quién sabe con quién.
Hoy viene un tanto diferente, no trae su gran pamela de suave púrpura, hoy solo un pañuelo de florecillas amarillas y blancas. Me doy cuenta del porqué, su pelo se ha vuelto cobrizo, seguramente ayer tarde estaría en la peluquería y hoy se siente radiante.
Ella es una gran lectora, cada tres o cuatro días cambia de historia, y yo, como quien no quiere la cosa, paso a su lado para ver su nueva adquisición. "La Insoportable Levedad del Ser", el título es llamativo, parece interesante, tal vez después le pregunte de qué trata. Un día estuve a punto, pero me miró, me sonrió y yo seguí sin pararme. Quizás hasta notó que me ruboricé un poco, a mi edad, es extrañamente maravilloso.
No voy a describir mucho más de ella, porque cualquier mañana podéis verla allá, junto al susurro de esa orilla salada, esa que le cuenta tantas historias y también la escucha. Solo os diré que, a la hora del vermut, y antes de que el sol comience a castigar a las pieles más tímidas, ella pliega su hamaca, se pone las gafas de sol y comienza a navegar sobre la arena, y va dejando una estela de años, de veranos antes de otoños, de mis esperanzas y mis angustias.
Ya hace tres años que veraneo apagando el despertador del amanecer sentándome en la arena, que antes tanto me molestaba, leyendo libros, incluso algunos de poesía que no suelo entender. Pero es que su pelo cobrizo le queda tan bien.


Benet da Silva
NO FUIMOS MÁS

Fuera de ti y de mí
tímidamente,
anunciaba su llegada el estío.
Nuestras huellas en la arena
nos acercaban al horizonte,
ese que el atardecer
en rojo pintaba.
La pleamar teñía
nuestros pies
en momentos de azul
o en instantes de verde.

En ti,
vestía tu cuerpo
el estío,
las verdes o quizás azules
oleadas de tus ojos,
inundaban mi mirada.
Tu sonrisa de nácar
reflejaba su brillo
en tus rosados labios.
El rubor por lo inevitable,
pero no previsto,
enrojece tu rostro.

En mí,
el otoño tejía mis sienes
con blancos hilos,
y las llamas de la pasión
consumió.
La timidez de prudencia
se enmascara
y al deseo amordaza.

Dentro de ti y de mí,
las olas que en tus ojos nacen
arrastran la timidez,
el nacarado brillo de tu sonrisa
prende la llama de la pasión,
la prudencia apaga tu rubor.
Lo no previsto
deja de ser inevitable,
nuestros labios se funden
y no fuimos más,
ni tú ni yo.

En la arena
la pleamar borra
una sola huella.
Y la primavera
engendra un amor
que el estío alumbrará.


Mª Carmen Jiménez Aragón
AL VERANO
¿Dónde escondiste, ardiente amigo,
el aliento fresco de las mañanas?
Lo ahuyentaste con tu bochorno
y me llenaste de desgana,
de un sopor interminable,
de un cansancio embriagador.
Una tregua, te suplico,
dame vida, por favor.

Y me ofreciste una pausa
bajo la sombra de la parra,
agua fresca del botijo
mientras canta la chicharra.

Me regalaste lo más dulce,
blanca novia del jardín,
mil estrellas en pergaminos
que en biznaga convertí.

Me trajiste tus fragancias
y con ellas mi tedio aplacas,
huele a sol, a mar, a vigilia
e, inconfundible, la albahaca.

Me firmaste, ardiente amigo,
largos días y mucha luz
y en tus noches enamoradas
eterno embrujo andaluz.

Lento transcurres cual anciano
horas inmóviles en tu reloj,
igual que te odio, yo te amo,
me tienes partido el corazón
porque eres único, amigo verano,
de entre todas, mi estación.

Gema Frías Luque
VERANEANDO
Nos hacía pequeños guiños mientras lo acariciábamos, era todo un reto fotografiarse con aquel bonono. Pero lo que parecía ser un día divertido y variopinto se convirtió en todo un martirio. El animal ya estaba cansado de aquel verano y de tanto turista con cámara en mano en aquella reserva animal. Hasta teníamos a bien hacerle una dádiva por su paciencia, pero el día resultó ser cansino y aburrido, nos quedó un sabor agridulce y los guías gritaron, al unísono, un graznido para hacernos volver al autobús. Una vez dentro con panderetas y palillos montamos una sonada jarana.

Dori Calderón Ramos
CON LA CALOR
Con la calor, mis paseos por el Camino de la Fuente acaecen fuera del alcance de los rayos de Lorenzo, ya fuere al alba o al ocaso.
El estío regala favores a este paraje que luce sus árboles frondosos, el río llora sus últimas lágrimas y el canto de los jilgueros deleita mi oído.
A mi paso, ranas y tortugas se esconden en los charcos, algún pato apremia a su prole a refugiarse tras los cañaverales y enseguida llego al pozanco, que antaño fue lugar de baño de la chiquillería del pueblo y hoy solo la fauna del río osa entrar en sus aguas.
Cuando camino sola, mi mente evoca otros veranos, esos en los que mi madre vigilaba desde la orilla del mar mis juegos en el agua, hasta esos otros en los que yo era la vigía de mis hijos respirando las olas del mar.
Sueño con el sosiego de la siesta, en la tenue oscuridad del hogar cerrado para refrescarlo, disfrutando de días distendidos con la familia.
Y por la noche nos sentamos al fresco. “Pero...¿Qué fresco?”, preguntan los que no son de aquí. Pues ese que cada noche nos saca a la calle a charlar, reír, jugar o a mirar la luna y las estrellas.
Cuando los veraneantes conocen a ese "fresco", lamentan tener que marcharse, quizás en su cielo no se vean las estrellas.
Hoy mi paseo fue al ocaso y, ya de vuelta, me cruzo con algún vecino que me saluda y me saca de mis pensamientos, devuelvo el saludo y miro al cielo, la luna llena de anoche fue espectacular y esta noche ya luce espléndida.
Camino de vuelta a casa, mañana será otro día de verano.

Mercedes Rodríguez Silvente
METAMORFOSIS
Corría el verano del año 2007, Maribel había tomado la decisión de separarse y por ello se sentía mal. Estaba casada con un hombre al que no amaba, pero tampoco quería privar a sus hijos de su padre, fueron meses difíciles, pues le costó tomar dicha decisión.
Tres veranos más tarde conoció a Iván en el lugar de trabajo. Su vida dio un giro de 180º; –una rosa cada día, encuentros fugaces y románticos, llamadas telefónicas…–. Jamás nadie le había tratado de esa forma, esto hizo que comenzara a ilusionarse y cuidar más su aspecto, se sentía bonita ante el espejo, al mirarse en él se reflejaba el brillo de sus ojos, producto de la felicidad que aquel especial verano le regalaba.
Aquella tarde mientras observaba el atardecer desde su ventana, recordó el primer crepúsculo que vieron juntos.
«Después de doce veranos juntos el amor crece cada día más fuerte», pensó, mientras una sonrisa asomaba en sus labios.


sábado, 10 de julio de 2021

X. DEJA QUE TE CUENTE.


Saludos, queridos lectores. Aquí os dejamos un nuevo ejercicio en el que los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela hemos elaborado microrrelatos, de unas 150 palabras aproximadamente, en los que debemos incluir unos términos clave propuestos entre todos. El tema de las historias es libre, aunque en ocasiones se ve muy condicionado por alguno de los términos obligados. Eso sí, originalidad y ocurrencia no va a faltar. En este caso serán 11 las palabras propuestas. Aclaramos que sustantivos y adjetivos pueden utilizarse en masculino o femenino, singular o plural; los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo o persona, o incluso en sus formas no personales; no se puede sustantivar un adjetivo, la palabra debe cumplir la función que originalmente se ha propuesto.

Por otro lado, estamos enormemente ilusionados porque, cada vez con más frecuencia, se une a nuestro ejercicio alguien a quien las palabras, la escritura y la cultura le remueve por dentro. En esta ocasión son dos los nuevos participantes, queremos dar la bienvenida a Mercedes Rodríguez Silvente y Jose Antonio Ortega Cuadra, desearles que se encuentren a gusto entre nosotros. Estamos expectantes ante las nuevas historias y formas de escribir que puedan aportarnos. Es la máxima de este club, aprender todos de los compañeros y canalizar ese aprendizaje para formarnos como escritores.

Animaos en casa a practicar los ejercicios, podéis sorprenderos gratamente.

Sin más, estos son los 11 términos que entre todos hemos propuesto: TÚMULO, BIGOTE, RUISEÑOR, SAUDADE, ERRAR, ALDABA ALBORADA, CANTÁBRICO, ENIGMÁTICO, VACUNA y PROFUNDIDAD.

 

Mercedes Rodríguez Silvente

ENIGMÁTICO RITUAL
Pedrito vivía en una casa a orillas del mar cantábrico, esa mañana el canto de un ruiseñor le despertó a la alborada, se asomó a la ventana y vio a su padre errar por el campo recogiendo flores y depositarlas sobre aquel túmulo. Pedrito se preguntó el porqué de aquel enigmático ritual que su padre repetía a diario.
El padre golpeó con la aldaba la puerta, el niño le abrió. Al ver los ojos de su padre enrojecidos, le preguntó:
—¿Qué te pasa papá?
—Son efectos de la vacuna, hoy me la han puesto.
A pesar de su corta edad, Pedrito intuyó que dicha explicación no era cierta. Por lo que replicó:
—Sientes saudade de mamá, ¿verdad? He visto cómo cada día depositas flores en su tumba.
Esas palabras le llegaron a la profundidad del alma, lo abrazo con fuerza.
Pedrito dijo:
—Me has pinchado con el bigote, pero aún así, te quiero.


José Antonio Ortega Cuadra
RECUERDOS
Estaba sentado delante de una puerta de la sala, trancada por una aldaba, entre tanto esperaba que me suministraran la vacuna. Mientras me atusaba el bigote, en la profundidad de mi saudade, rememoraba en la lejanía innumerables viajes atravesando los océanos. Del Mar Cantábrico recuerdo, sobre todo en la alborada, lo enigmático de sus aguas, incontables leyendas e historias de naufragios y vidas perdidas. Los oriundos de la zona hablaban de montículos de arenas, como túmulos funerarios, donde las almas de los náufragos, según contaban, vagaban en la eternidad. A veces creían ver, sin errar en su afirmación, a un ruiseñor en esas tumbas, alimentando en ellos la creencia de que era la reencarnación de algún finado.

Rafa Núñez Rodríguez
ETERNOS
La mejor vacuna para abordar mi enigmático miedo al agua pensé que la encontraría en el Cantábrico.
Cuando rompía la alborada comencé a adentrarme en el mar, toqué una imaginaria y salada aldaba, como pidiendo permiso, y me dejó pasar.
Un bigote de brumas se iba acercando por el horizonte, quizás advirtiéndome que estaba a punto de errar en mi decisión.
Comencé a bracear, a intentar formar parte de las olas, hasta que la saudade comenzó a invadirme. Como siempre, escuché tu voz llamándome y me sumergí a buscarte, como ese ruiseñor que besa con su pico a la última flor.
Nadie imagina un túmulo bajo el mar, ni un héroe que le tenga miedo al mar, nadie imagina que nuestro amor será eterno, allá donde duermes las aguas.


Mª Jesús Campos Escalona
LA DECISIÓN
Quizás erré a la hora de partir por el cantábrico. Mi enigmático carácter me hacía viajar con la soledad de un ruiseñor que pierde el rumbo.
Cuando desistí de ponerme la vacuna no supe ver la profundidad de sus enormes beneficios. Ahora intento respirar agotada. Entra en mi camarote un hombre alto con bigote, debe de ser el médico. Me mira apesadumbrado.
Mientras yo asciendo con la tenue alborada hasta una preciosa casa de campo. Saudade y escalofríos sentí al ver un túmulo con una tumba inscrita.
Volví mis pasos y giré la aldaba. Respiré profundo, por fin, mi hogar.


Laura Pérez Alférez
NO SIENTAS FRÍO, AMOR
Vamos los dos a pasear a la orilla del río, amor, el ruiseñor nos acompañará con su canto. Déjame abrazarte fuerte, afuera silva sin piedad el gélido viento del norte.
Cuando mañana se apague el sol y en la alborada sientas frío, no sientas miedo, yo iré para darte calor.
No te vayas, amor. Si te vas sin mí, erraré como un barco fantasma en un embravecido Cantábrico.
Vuelve conmigo a casa, amor, el recuerdo de tu rostro junto a la aldaba, enigmática pálida flor, será la vacuna que paliará mi duelo de saudades.
Con piedras preciosas y ramas cubriré el túmulo para darte calor. Bigotes de escarcha ornan los ateridos crisantemos.
Esperad, no os la llevéis todavía, dejadme que la arrope con su mantita preferida.


Benet da Silva
LA RAZÓN VERDADERA
Mi familia tuvo que emigrar bastantes años atrás, cuando mi bigote apenas era un proyecto y fantaseaba sobre intrépidos guerreros que, según antiguas leyendas, estaban enterrados en aquel par de túmulos de las afueras del pueblo. Regresé al pueblo después de varios meses aquejado por la morriña, para lo cual, la única vacuna era contemplar, en el horizonte, la unión de una alborada y el mar Cantábrico. El canto del gallo me despertó. Aquel sonido, que tiempos ha llegué a aborrecer, en esta ocasión sonó a canto de ruiseñor. Paseé sin rumbo, incluso entré en aquel enigmático bosque por el que erró mi imaginación, en busca de siniestros secretos en sus profundidades. Estaba abstraído en mis pensamientos cuando, de pronto, vi la aldaba de una puerta entre mis manos, me fijé en la portada, estaba delante de la puerta de Sonia, mi primer y único amor. En ese instante supe la verdadera razón de mi saudade.


Montse Martínez Serrano
SPEED DATING
Se retiró el pelo y contuve mi respiración como si pudiese mover una aldaba. Las sílabas ‘dade’ asomaban por su cuello. Sus tatuajes eran enigmáticos y me atraían como la luz a la polilla. Toda la cita erré su piel entreviendo sus silencios. En el brazo un ruiseñor enjaulado blanco y azul, de ese azul que te sumerge en las profundidades del Cantábrico, reposaba en un túmulo. Me levanté y al pasar por su lado giré la cabeza, Saudade leí. Al fondo, el reloj casi marcaba la hora. Entré en el baño y busqué en internet lo que su cuerpo atestiguaba y yo me volvía loco por averiguar. Volví contraído. Un tipo con bigote se acercó. El tiempo había acabado. La miré con una vacuna en mis ojos para su perenne tristeza. Ambos giramos el panel, un nombre y un teléfono si había habido match. Alborada se llamaba. ‘Nos encontraremos’ garabateó. Quizá algún día me llame.


Mª Carmen Jiménez Aragón
PIRATAS DEL CANTÁBRICO
Llevaban días atracados en la cala, donde el mar toma profundidad, y no encontraban el sitio idóneo para esconder su valioso tesoro en aquella isla remota, una aldaba de oro macizo y piedras preciosas que, al colocarla en cualquier puerta, abría caminos hasta un mundo repleto de joyas nacidas de los árboles, plantas de zafiros y rubíes alineadas en surcos de regadíos, y un sinfín de lujos que ofrecía la naturaleza.
Guiados por el canto de un ruiseñor, ascendieron al gran túmulo que hallaron tras los cipreses y, en su flanco norte, enterraron su tesoro, ante la atenta mirada del pájaro.
Con la alborada, el enigmático velero levó anclas y se alejó del cantábrico, no había mejor vacuna para la saudade que errar por los mares del mundo buscando tesoros.
Y mientras gobernaba aquel antro, el capitán mesaba su bigote e intentaba averiguar por qué el ruiseñor guiñaba solo un ojo al girar el cuello a la derecha.


Gema Frías Luque
ALLÁ DONDE ESTÉS
Estaba a punto de rayar en el reloj de cuco la tan ansiada alborada, debía de apresurarme en mi desayuno, queso y anchoas del cantábrico calmarían mi estómago vacío. En el silencio de la mañana dos toques secos de aldaba retumbaron en mi mente, sintiendo un pequeño escalofrío y, en el último bocado, me inundó la saudade tras haber dejado volar hace años al enigmático ruiseñor que, durante media vida, había pertenecido a la familia, mi fiel compañero. Pero sentía que debía dejarlo libre para que viviera sus últimos años en plena naturaleza y disfrutara de los magníficos bosques que rodeaban mi hogar. No sé si hice bien y, a veces, llegaba al convencimiento de que errar era de sabios. Tenía que encontrarlo y tras días de intenso caminar en mitad de la profundidad del bosque, adecenté mi bigote y me arrodillé frente al túmulo que decía: “El gran ruiseñor de todos los bosques yace aquí”.



Lourdes Sánchez Jiménez
LIBERTAD
Le faltaba el aire, sentía una presión en el pecho como si estuviese bajo un túmulo de piedras o en la profundidad del mar Cantábrico.
Inspiró y exhaló varias veces intentando relajarse y salir de aquel enigmático estado de saudade en el cual estaba sumergida. Como en otras ocasiones, utilizó su dosis de vacunas con recuerdos de su infancia con el fin de que los golpes constantes, como si de una aldaba se tratase, golpearan su cabeza y desaparecieran de una vez por todas.
Dejó al fin de errar por aquella habitación, abrió las puertas del balcón viendo cómo, a los pies de las montañas, un bigote de nubes rosas, iluminadas por la luz de la alborada del nuevo día, le daba la bienvenida.
Posó sus pies en el pasamanos y levantando sus brazos, como si de un ruiseñor al alzar el vuelo se tratara, se lanzó al vacío.


Dori Calderón Ramos
LA HERENCIA
Llegando a la cima de la colina divisé el abedul bajo el que mi abuelo decidió descansar eternamente. Allí estaba mi familia, la cual no me recibió con euforia tras largos años de ausencia, estaba claro que nuestras diferencias seguían intactas.
Saudade sentí al contemplar desde allí la profundidad del Cantábrico, y el canto del ruiseñor fue como vacuna para mis males del alma.
No importaba el enfrentamiento con mi padre, aquel era mi hogar.
Entonces recordé las palabras de mi abuelo antes de marcharme cuando, con tono enigmático, me dijo: "Cuando veas en mi rostro el blanco aparecer, a casa debes volver".
Me acerqué hasta el túmulo donde reposaba su féretro y, al contemplar su bigote tornado en blanco, comprendí sus palabras.
Heredé la Hacienda, quizás el abuelo erró al desheredar a mi padre, pero en la alborada asiré la aldaba y abriré la puerta del hogar a toda la familia.

viernes, 18 de junio de 2021

"Amalgama de hojas secas" de Rafa Núñez ya forma parte de las estanterías de la Biblioteca Central de Terrassa (Barcelona).





Hoy nos llega al Club una noticia, que nos parece interesante de compartir con todos nuestros seguidores, amigos de este blog y de nuestras redes sociales.

Hace unas semanas un descendiente de paisanos, afincado en Terrassa, Carlos Bonilla, movido por la curiosidad de que en La Viñuela, tierra de sus familiares directos, había nacido un poeta se dirigió a la biblioteca de su localidad para solicitar el libro de Rafa Núñez "Amalgama de hojas secas", y no ha parado hasta conseguir verlo en sus estanterías, así que desde hoy forma parte de la Biblioteca Central de Terrassa (Barcelona).

Esta Antología poética puede ser leída en la Biblioteca de La Viñuela, Biblioteca "Santa María de la Cabeza" en la localidad de Periana, y desde hoy en la Biblioteca Central de Terrasa.

Pequeños pasos que configuran, poco a poco, el perfil de un autor que ha nacido en el Club de Lectura y Teatro en la localidad de La Viñuela.

Seguiremos apoyando la cultura en todas sus vertientes y sumando tus pequeños éxitos que son también los nuestros.


martes, 15 de junio de 2021

IX. DEJA QUE TE CUENTE



Saludos, queridos lectores. Os traemos un nuevo ejercicio en el que los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela hemos elaborado microrrelatos, de unas 150 palabras aproximadamente, en los que debemos incluir unos términos clave propuestos entre todos. El tema de las historias es libre, aunque en ocasiones se ve muy condicionado por alguna de los términos obligados. Eso sí, originalidad y ocurrencia no va a faltar. En este caso serán 10 las palabras propuestas. Aclaramos que sustantivos y adjetivos pueden utilizarse en masculino o femenino, singular o plural; los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo o persona, o incluso en sus formas no personales; no se puede sustantivar un adjetivo, la palabra debe cumplir la función que originalmente se ha propuesto. Animaos en casa a practicar los ejercicios, podéis sorprenderos gratamente.

Sin más, aquí tenéis las palabras propuestas para este ejercicio: RELENTE, APACIGUAR, BRILLO, DELEZNABLE, SUADIR, PERPETUAR, QUERUBÍN, ANOCHECER, LIBERTAD y CABRA.

¿Misión imposible? Para nada. Deseamos que disfrutéis de la lectura.

Dori Calderón Ramos
ESCALADA
Tu primera mirada no me pareció amenazante, sin embargo, enseguida me percaté del brillo de tus ojos y supe de tu deleznable propósito.
Icé mi espada con osadía tratando de apaciguar tus intenciones, pero mis palabras parece ser que te sonaron a música de querubín y, lejos de suadir tu empeño, solo consiguieron alentar tu tesón.
Una voz me aconsejó no perpetuar la situación, ya que el relente podía complicar la vuelta a casa, miré mi mano alzada y mi soñada espada resultó ser un paraguas que portaba por posibles lluvias, y ante las carcajadas de mi familia entregué las galletas a la cabra recuperando mi libertad.
El anochecer nos sorprendió terminando el descenso del Cares, dónde esta especie caprina cada vez se toma más libertades con los visitantes.

Mercedes Rodríguez Silvente
LIBERACIÓN
Hoy me siento una mujer libre y con gran autoestima. Aunque a veces recuerdo mis tiempos de juventud.
Tenía veintitrés cuando mi deleznable marido me dejaba a cargo de más de doscientas cabras. Así cada día hasta el anochecer. Un chico solía ayudarme e intentaba suadirme de que era muy joven para llevar una vida tan triste. Su prestancia y el brillo que desprendían sus ojos, me enamoró. Por mi parte deseaba perpetuar aquella relación, era como un querubín para mí. Quedamos un día a las afueras del pueblo, era de noche, el relente caía sobre nuestros cuerpos. Mi cómplice me notó desanimada y trató de apaciguar la desazón, me besó, y sentí una libertad que mi marido no me proporcionaba.
Así pasamos unos meses hasta que decidí proponerle el divorcio a mi esposo, él no lo asimiló, sin embargo, mi decisión era firme. Aquel joven me abrió los ojos y me liberó, hoy somos grandes amigos.


Rafa Núñez Rodríguez
SUSURROS
Un nuevo anochecer que le daba libertad a las estrellas, quizás para perpetuar mis pasos, para alumbrar mis actos, sobre aquellos caminos que yo convertía en deleznables.
El relente de la luna me acaricia el rostro, mientras me envuelvo en la piel de cabra, pobre animal, fue mi última amiga, y así se lo pagué, con una nueva muesca en mi cuchillo.
Escondido, oteo el horizonte. En el silencio, querubines me susurran canciones para apaciguar mi sed, pero también llegan voces de pequeños demonios que me lamen las orejas, y entonces, me brillan los ojos.
Ya se escuchan los primeros pasos confiados, me froto las manos mientras pienso que les tendré que suadir de que la muerte no es tan mala.


Mª Jesús Campos Escalona
BIBERONES Y RISAS
Jamás podíamos pensar que nuestro cariño por ti haría perpetuar tu deleznable mal genio. No fuimos capaces de ver ese brillo maligno en tus ojos.
Estábamos todos juntos, el relente del anochecer había cambiado. Tú, como en cada toma, aparecías hambrienta y te bebías el biberón como si de un hermoso querubín se tratara. Mi hermano no dejaba de acariciarte queriendo apaciguar tu nerviosismo y tú, malhumorada, lo embestiste con tal rabia que a penas pudimos suadir tal arrebato. Mi hermano apareció debajo de la cortinilla azul que tenía mi madre en la cocina.
Todos reímos con la libertad y la inocencia que te da la niñez.
Nos quedó muy claro, nunca te metas con una cabra.


Laura Pérez Alférez
LA HISTORIA DEL ANCIANO
Alrededor del brasero, los querubines, cobijados del relente, escuchaban cada anochecer la historia que les contaba el anciano, tenía que ser recordada como sucedió, de ello dependía el futuro y la supervivencia del clan.
Pero, como nadie es eterno, el anciano murió y otro ocupó su lugar. El nuevo cuentista se dedicó a pintar en pergaminos de piel de cabra, para perpetuar el cuento. Quien quisiera saber solo tenía que acercarse a los manuscritos.
La memoria empezó a fallar, las hojas hablaban por sí mismas contando cuentos diferentes, según quien los leyera. Cada cual tenía su versión, pretendiendo suadir a los demás de su verdad.
Se tildó de sospechoso y se coartó la libertad a todo aquel que lo entendía diferente, era necesario apaciguar suspicacias deleznables.
Ya nadie recordaba la historia que durante tantos años había sido contada al calor del brillo del brasero.
La historia del anciano ya se había perdido y olvidado.


Benet da Silva
CON UNA SONRISA
Al llegar el anochecer, Javier observaba como caía el relente y el brillo que desprendían las gotas al recibir la luz del foco exterior, en momentos desviaba su mirada hacia la valla que cercaba el corral de las cabras, –«aborrezco a esos sucios animales y su deleznable olor», pensó—. Además, de robarle su libertad, le apartaron de Gabriel, a pesar de intentar suadirlo, de que no se bebiera la leche cruda. De nuevo se centró en la caída del rocío con el fin de apaciguar su nerviosismo, había decidido no perpetuar su soledad y hoy volvería a contemplar el rostro de su amado querubín y su tierna mirada.
Se encaminó a la mesa, engulló los somníferos y se tumbó en la cama, y en su último sueño, pudo preguntarle:
―¿Me recuerdas?
Un beso de Gabriel fue la respuesta.​
La mañana siguiente encontraron su cuerpo sin vida, sus labios, parecían sonreír.

Cande Molina Mostazo
MÁS LOCA QUE UNA CABRA
Comenzaba a anochecer, el cielo estrellado tenía un brillo extraño, el húmedo relente se calaba en el cuerpo, pero no me quedaba más remedio que seguir caminando. De vez cuando miraba hacia atrás, tenía la sensación de que alguien seguía mis pasos, notaba como cada vez mi respiración estaba más agitada, intentaba apaciguar mi ira. "Es una jefa deleznable, con que libertad decide nuestros horarios, tenía que haberle suadido y no haber consentido trabajar una hora extra, por ello he perdido el autobús y ahora me veo en este apuro", me decía para mis adentros.
Los pasos se escuchan cada vez más cerca, veo una sombra y mi miedo se hace pánico, acelero el paso y busco un lugar donde esconderme. De pronto, pego un respingo y grito de dolor, mi trasero ha sido atacado por una cabra, ese era mi perseguidor, encima tiene cara de querubín. Frunzo el ceño y sonrío mientras hago perpetuo este momento en mi memoria.

Mª Carmen Jiménez Aragón
LA FOGOSA AFICIÓN
Aquel relente no me suadiría de conseguir mi propósito. Estaba convencida de no querer perpetuar, por más tiempo, mi estancia en ese deleznable lugar. Así que al anochecer, con el brillo de las primeras estrellas, recogí lo poco que me pertenecía y eché un último vistazo al cuerpo inerte de aquel desgraciado. Ya empezaba a descomponerse y el olor me produjo una súbita arcada. Apaciguando mis nervios, me dirigí a la entrada, donde un sonriente querubín sostenía un cuenco lleno de llaves y llaveros, y busqué la que me devolvería mi ansiada libertad.
Una vez fuera, como la cabra siempre tira al monte, le prendí fuego a la casa y me alejé tratando de esconderme. Debía buscar un nuevo escenario donde poder disfrutar de mi fogosa adicción sin que ningún vigilante social intentase reprimirme.


Gema Frías Luque
LA CABRA TIRA AL MONTE.
Noté en el brillo de sus ojos que algo estaba a punto de suceder, pero sabía que, durante el anochecer, el relente sería deleznable. Al llegar la mañana vi que el animal podría apaciguar su comportamiento y yo sería capaz suadir y aplacar sus ánimos para pasar otro día tranquilo, pero al llegar la tarde la cabra comenzó a berrear y tras sentir varias contracciones, en mitad de la libertad que ofrece la naturaleza, tuvo su primer parto múltiple contribuyendo así a perpetuar su especie hoy en extinción.
Tristemente el más pequeño tuvo peor suerte y fue custodiado por un pequeño querubín hasta las puertas del cielo.


Lourdes Sánchez Jiménez
OTRA MAÑANA
Otra mañana más, se levantaba para ir a aquel deleznable trabajo, el brillo de los primeros rayos de sol entraban por la ventana, aunque en el aire aún perpetuaba el relente de la noche.
Bajó a la cocina dando los buenos días a su madre, que preparaba el desayuno. Mientras tomaba su taza de café con leche recordó cuando, siendo un querubín, su abuela le suadía que estudiase para que fuese dueño de su libertad y no tuviese que trabajar en el negocio familiar día tras día, desde el amanecer hasta el anochecer.
Se levantó de la mesa, besó a su madre deseándole un buen día, ella acarició su pelo apaciguándolo, diciéndole:
-Hijo, hasta que no encuentres otro trabajo, es lo que hay…
-Ya lo sé, mamá…, ¡pero es que odio ordeñar a esas malditas cabras!

lunes, 14 de junio de 2021

Rafa Núñez recita varios de sus poemas en la librería EL CALLEJÓN DEL CUENTO en Vélez-Málaga.

 


El viernes 11 de junio pudimos disfrutar de la maravillosa poesía de Antonio Serralvo dentro del ciclo "viernes de poesía" que durante el mes de junio se celebra en la librería EL CALLEJÓN DEL CUENTO en calle Arroyo Hondo nº 19 en la localidad de Vélez-Málaga.

Rafa Núñez ha asistido en varias ocasiones a estos encuentros poéticos y animado por el entorno y por el clima que allí se respiraba, el pasado viernes se animó a recitar algunos de sus poemas más carismáticos y personales de su primeriza antología poética "Amalgama de hojas secas", tras completarse la ronda de poetas programados en dicho evento.

Aun con los nervios a flor de piel se sintió muy orgulloso de compartir sus poemas con un público tan entregado. Rafa Núñez aprovechará la ocasión para asistir a nuevos encuentros poéticos con la intención de mostrar sus composiciones y de fomentar la poesía como instrumento de comunicación y transporte de cultura.


Recordemos que desde hace varias semanas la librería EL CALLEJÓN DEL CUENTO es punto de venta de la antología poética "Amalgama de hojas secas".

Cada paso es fruto de una carrera de fondo con numerosos obstáculos que hay que salvar para mostrar un trabajo que recopila los mejores poemas de toda una vida entregada a la escritura.

En el Club de Lectura y Teatro de La Viñuela seguiremos apoyando la cultura en todas sus vertientes y sumando tus pequeños éxitos que son también los nuestros.

viernes, 28 de mayo de 2021

Presentación de EL NIÑO Y LA TETA de Benet da Silva en Periana.











28/05/2021
Esta tarde a las 19:30 ha tenido lugar la presentación de la primera novela de Benet da Silva titulada EL NIÑO Y LA TETA, organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Periana y la Concejalía de Cultura.
El acto fue presentado por Paloma Díaz, seguidamente el autor hizo una pequeña presentación de un vídeo donde se podrían ver imágenes y pequeñas frases que resumirían el libro y el periplo de Santiago.
A continuación familiares y amigos comenzaron a debatir su historia personal, su acto de valentía y la necesidad de plasmarlo en un libro como ejercicio de sanación.
Una de las intervenciones fue de su hermana pequeña la cual habló de lo distinto que cada hermano había percibido e interiorizado su complicada situación familiar.
Familia de siete hermanos cuya madre era incapaz de demostrar el cariño a sus hijos, con idas y venidas, aún así cada hermano posee una historia familiar muy diferente, comentaba su hermana.
Ella personalmente notaba las carencias aunque eso, no le impidió vivir una vida completamente normal y plena, sin acarrear a su niñez, adolescencia o vida adulta ningún trauma que la impidiera desarrollarse con absoluta normalidad.
Esta novela autobiográfica, según su autor, sería importante una pronta continuación, en la cual ya está trabajando.
Tras un largo y ameno turno de preguntas y respuestas, Benito continuó con la firma de ejemplares.
Por último Benito posó satisfecho y agradecido por la asistencia con familiares, amigos, autoridades y demás asistentes al acto.
Recordemos que desde hace unos meses Benito es miembro del Club de Lectura y Teatro de la Viñuela, aunque en los últimos tiempos solo estamos dedicados plenamente a la escritura, esperamos muy pronto retomar nuestras actividades y reuniones semanales.
Así que esperamos que muy pronto podamos realizar nuestra sección de "ENCUENTROS CON EL AUTOR" y profundizar aún más en su narrativa y aspectos de su obra.
Le deseamos mucha suerte, que esta obra le sirva de experiencia sanadora y obtenga todas las alegrías y los propósitos planteados.

domingo, 23 de mayo de 2021

VIII. DEJA QUE TE CUENTE


Buenas, queridos lectores. Os mostramos un nuevo ejercicio en el que los miembros del Club de Lectura y Teatro de La Viñuela hemos elaborado microrrelatos, de unas 150 palabras aproximadamente, en los que debemos incluir unos términos clave propuestos entre todos. El tema de las historias es libre, aunque en ocasiones se ve muy condicionado por alguna de los términos obligados. Eso sí, originalidad y ocurrencia no va a faltar. En este caso serán 10 las palabras propuestas. Aclaramos que sustantivos y adjetivos pueden utilizarse en masculino o femenino, singular o plural; los verbos pueden utilizarse en cualquier tiempo o persona, o incluso en sus formas no personales; no se puede sustantivar un adjetivo, la palabra debe cumplir la función que originalmente se ha propuesto. Animaos en casa a practicar los ejercicios, podéis sorprenderos gratamente.

Sin más, aquí tenéis las palabras propuestas para este ejercicio: BACANAL, INDELEBLE, COHIBIR, ENROLLAR, AFONÍA, RUBOR, CARNAVAL, OJOS, DESLAVAZADO e IRIS.

Deseamos que disfrutéis de la lectura, saludos.


Lourdes Sánchez Jiménez
LA MENSAJERA
Un día de los que debía entregar un mensaje en el simposio del dios Dionisio, Iris escuchó cómo se le escapaba a su destinatario una gran revelación a consecuencia de tanto vino ingerido, al menos así lo demostraba el rubor de sus mejillas, su leve afonía y sus ojos.

Nadie le podría cohibir su libertad nunca más, estaba harta de entregar mensajes a deslavazados dioses que solo estaban de bacanal en bacanal. Se enrolló su himation al cuello y salió de allí memorizando cada palabra escuchada para que permaneciera indeleble en su mente.

Viajó durante días para llegar a la isla de Egeo donde, en uno de los pasadizos de su cueva, encontraría lo que buscaba. Allí, justo delante de sus ojos, estaba aquel sarcófago en el que, según la leyenda, estaba la capa mágica, la cual, al desplegarla al viento, provocaba un carnaval de colores llamado arco iris.


Dori Calderón Ramos
CON DECISIÓN
Llevaba un indeleble brillo en el iris de sus ojos dispuesta a no dejarse cohibir por nada, lo planeó en el instante de recibir su invitación para aquella fiesta de carnaval.

Sus constantes insinuaciones habían caído en saco roto, que Miguel era un deslavazado había quedado claro, así que hoy sacaría sus armas de mujer para enrollar sus lazos seductores sobre él.

Preparó a conciencia su disfraz de mujer fatal y fingió afonía para no delatar nerviosismo en su voz.

Con sus tacones de aguja, pisó unas heces de perro al salir a la calle, al agacharse, la cremallera de su ceñido vestido estalló dejando al aire parte de su trasero, mientras, un aspersor arruinó su peinado.

Sin amilanarse, llegó a la fiesta y un rubor subió a su cara ante aquella bacanal, el insulso Miguel, disfrazado de Tarzán, disfrutaba ante Jane, Chita y alguna chimpancé más que hacían sus delicias.


Mercedes Rodríguez Silvente
INOLVIDABLE CARNAVAL
Fue un viaje inolvidable, a pesar de que no supe el nombre ni volví a ver a aquel misterioso y fugaz amante.
Mis amigos y yo decidimos ir a Venecia, era carnaval y no queríamos perder la oportunidad, la fiesta parecía una bacanal. Hacía frío, un joven se acercó, se quitó la máscara y, cuando vi sus ojos y el color de su iris me sentí cohibida. Se colocó de nuevo la parte del disfraz y comenzamos a bailar. Me ruboricé, por suerte no se apreciaba al ir completamente tapada. El frío me provocó una afonía que me impidió hablar con él.
Le propuse apartarnos del bullicio, él aceptó, pasamos horas charlando, hasta que me besó y no pudimos evitar enrollarnos y que nuestros disfraces acabaran deslavazados y esparcidos por la hierba. Sus besos dejaron un rastro indeleble. Volví a mi ciudad, recordé durante mucho tiempo aquella hermosa y cálida vivencia.


Rafa Núñez Rodríguez
SAFARI
Nunca imaginé poder ver aquella escena, imágenes que luchaban contra la coherencia, pero el rubor se fue apoderando de mi rostro al ver aquella extraña bacanal.
Una jirafa besándose con un león tuerto, mientras dos hienas melladas acarician sus muslos. Tras un baobab, un lemur no cohibía sus ganas de tocarse en silencio. Y una serpiente vuelve a enrollar a su presa, pero con ganas de amor.
Un pequeño carnaval de pieles y bufidos que se quedaría indeleble en mi iris.
Entonces, un elefante con afonía abre la boca, solo el deseo sale de su garganta, se acerca con toda su humanidad a ese deslavazado grupo con ansias de cariño.
Vuelvo a abrir los ojos, miro la televisión y veo que sigue el documental de la dos, y pienso que no puedo comer tanto antes de la siesta.


Laura Pérez Alférez
BUENA LABIA
El indeleble dedo acusador del espejo señalaba el iris de mis ojos enrojecidos. Una ligera afonía me hacía recordar los excesos de la bacanal del carnaval deslavazado de la noche anterior.
Repetí, una vez más, la estereotipada frase:
"Buenos días, mi nombre es Pablo, le ofrezco una promoción que no podrá rechazar. En esta oferta…"
Desde el primer par de palabras ya sabía que me iban a colgar.
Pero... ¡ Oh, sorpresa!
Una voz amable contestó, saludando con un sonoro "buenos días".
La única persona que me respondía, en diez intentos fallidos, resultaba ser una abuelita, que se enrollaba tan bien, que me cohibía con su parloteo y me llenaban de rubor sus insinuaciones.
A punto estuve de comprarle cualquier cosa que me hubiese querido vender.
Esta vez fui yo el que tuvo que colgar el teléfono.


Benet da Silva
LA DESCONOCIDA
A pesar de que trataba de cohibir sus pensamientos, no dejaba de pensar en el último carnaval, además de la afonía causada por el exceso de euforia, el rubor coloreaba sus mejillas solo recordar la bacanal en la que se vio inmerso con aquel deslavazado grupo por el que se había dejado enrollar. Sin embargo, esto solo hubiera sido una anécdota más de no ser por la mirada de aquellos verdes ojos, en los que la pasión acercaba sus iris a esa especie de istmo que une la nariz a la frente y se había grabado a fuego, y de manera indeleble, en su memoria.
Ni siquiera conocía el nombre de la desconocida que había despertado en él, eso que llaman amor y que llegó sin avisar, pero con un inusual y estruendoso; tuc tuc en su corazón.


Cande Molina Mostazo
UNA PROPOSICIÓN INDECENTE
Las fiestas de verano en los pueblos son como los carnavales, cada día una temática: décadas, hawaiana, ibicenca... Son recuerdos indelebles.
Y ahí estaba yo, veintiséis años menos, tercer día de feria, una afonía de lujo, a las dos de la madrugada..., menuda bacanal se había formado. Entonces me crucé con él, el chico de la infinita sonrisa. Me saludó. Yo intentaba cohibir mi nerviosismo, ver el iris de sus ojos encendía un rubor en mis mejillas dejándome deslavazada. Él me invitó a bailar y yo, indecisa, acepté la propuesta. Bailamos un buen rato. Que calor me entró cuando pegó su cuerpo al mío y yo no hacía nada por separarlo. La luna llena de agosto nos hechizó y nos enrollamos besándonos en la puerta de mi casa.
Ahora me está preparando un café, sabe que me gusta sin azúcar y con un poco de leche.


Montse Martínez Serrano
RETIRO TÁNTRICO
–No te cohíbas – dijo mientras le empujaba para entrar en la yurta.
–Bienvenidos a la ceremonia del Dios Baco – clamó la organizadora del evento levantando con sensualidad una copa de vino.
Todos los asistentes a la bacanal imitaron el gesto menos él, que dejó la copa apoyada en su pubis. ¿Cómo iba a encontrar pareja allí? No sabía cómo se había dejado enrollar por su amigo. Por mucho que se frotase las mejillas el rubor seguía en ellas, indeleble, coloreando su desnudez.
Poco a poco los cuerpos se fueron mezclando, tocando, oliendo, degustando…a veces por parejas, otras en triadas y unas cuantas más en polígonos deslavazados de amor. Abrazos, caricias, gemidos, ojos en blanco, pupilas dilatadas e iris prometedores.
Al día siguiente fue a la habitación de su amigo, la cama estaba sin deshacer. Lo buscó por todas partes, pero había desaparecido, silenciosamente, como la afonía que viene y te deja sin voz.


Mª Carmen Jiménez Aragón
UNA FIESTA DE EMPRESA MOVIDITA
Me desperté en casa, con un fuerte dolor de cabeza y los ojos hinchados como sapos. A saber lo que habría tomado…
El recuerdo de aquella bacanal perduraría indeleble en mi memoria, o al menos el deslavazado carnaval que desfiló ante mí; disfraces insulsos y desgarbados que parecía que se habían enrollado a escamosos cuerpos con colas multiformes y cabezas reptilianas con iris blanquecinos. Algo surrealista.
Pero debo reconocer que lo pasé bien, aunque no recuerde algunos detalles nimios, como por ejemplo cómo había llegado a mi cama mi director ejecutivo que, con un repentino rubor en las mejillas y una gran afonía, intentaba decirme:
- Paco, ¿puedes darte la vuelta para que me vista?


Gema Frías Luque
NIÑA MIMADA
Era una niña preciosa y deseada, de ojos achinados e iris azulado, su piel solía sentir rubor con facilidad y, en ocasiones, su voz presentaba rasgos típicos de una afonía común.
Tras cumplir la mayoría de edad, Eva, desapareció del pueblo. Según decían, se escapó con un malabarista que se encargó de desordenar más su deslavazada vida. Las malas lenguas contaban que podría estar en algún país latino, enrollando bacanales y orgías, convirtiendo su existencia en un carnaval, metida en alguna secta o estafando a ancianos indefensos. Aún perdura en mí su recuerdo indeleble.
La cruda realidad era que las mafias cohibían su libertad, estaba siendo torturada por un narcotraficante internacional y que, gracias a la Interpol, pudo ser rescatada y devuelta a su familia materna.